Revisitando a Lawrence Durrell

Lawrence Durrel, siendo un joven escritor inglés, nacido en la India, cerca de los Himalayas, escribió su primera obra importante, El libro negro, como un grito, una revuelta. Era una obra obscena e impublicable para la época. Se la hizo llegar...

El laberinto del mundo

José Antonio Lugo

Comparto con Hernán Lara Zavala una doble complicidad: el haber sido amigos y discípulos de Juan García Ponce y una admiración sin límites por Lawrence Durrell. Generoso, me acaba de obsequiar las ediciones en inglés de la novela Limones amargos y de la biografía de Gordon Bowker Through the dark labyrinth, lo que me permite recordar al más mediterráneo de los escritores ingleses del siglo pasado.  

I. El libro negro y Henry Miller

Lawrence Durrell, siendo un joven escritor inglés, nacido en la India, cerca de los Himalayas, escribió su primera obra importante, El libro negro, como un grito, una revuelta. Era una obra obscena e impublicable para la época. Se la hizo llegar a Henry Miller, lo que fue el inicio de una entrañable amistad con él y con Anaïs Nin. Los tres iniciaron la serie de libros Villa Seurat –con Jack Kahane como editor en Obelisk Press, que ya había publicado Trópico de Cáncer, de Miller– con, precisamente, El libro negro de Durrell, Max y los fagocitos blancos de Miller e Invierno de artificio de Anaïs Nin. 

La amistad de Miller y Durrell se convirtió en un árbol frondoso (la correspondencia entre ambos está publicada por siglo XXI). 

II. El cuarteto de Alejandría

Ninguna otra obra literaria he leído más veces. Al igual que muchos escritores, que cada año leen con fervor El Quijote, durante mucho tiempo leí los cuatro tomos (Justine, Balthazar, Montoulive y Clea) cada año, descubriendo matices que me enseñaban aspectos sobre la novela –y sobre mí– desconocidos.

Los tres primeros tomos se despliegan a la manera del cuento “En el bosque” de Akutagawa, mostrando diferentes versiones de la misma realidad amorosa. El cuarto, Clea, hace avanzar cronológicamente la trama y resuelve los dos principales nudos narrativos: la conspiración de los coptos contra los ingleses –encabezada por la judía Justine y por Nessim Hosnani, su marido copto–; y la «educación sentimental» de Darley, que a través de los brazos de Melisa «pájaro semiahogado en el mar, con el sexo roto», de Justine «ojos como luciérnagas en la noche» y de Clea «que había sido vertida, como una joven Gracia», encuentra su madurez vital y creativa para poder decir, al final de la tetralogía «Y sentí que el universo entero me daba un abrazo».

II. El quinteto de Avignon

En los años setenta y ochenta, Durrell escribió su pentalogía El quinteto de Avignon (Sebastián, Constance, Monsieur, Livia y Quinx). Si en El cuarteto… Durrell utilizó como eje de la obra la teoría de la relatividad, en El quinteto… se basó en un simbolismo quíntuple a partir de que, según los budistas, la personalidad está formada por cinco elementos llamados skandah, que se parecen a las de los griegos clásicos e incluyen casi todas las categorías aristotélicas como fragmentos de la personalidad. 

Recordemos que el tema de los templarios será uno de los motivos centrales de esta serie de cinco novelas, el tercer hito en la carrera literaria de Durrell. En ella toca el tema de los templarios –que ya se anuncia en Limones amargos, la novela sobre Chipre publicada poco antes de El cuarteto de Alejandría–. En ella, el narrador señala, citando a una escritora británica que también escribió sobre Chipre: «Pafos sigue llamándose Baffo, y en la antigüedad se adoraba una piedra, llamada por algunos historiadores romanos meta, o piedra de molino, por su forma… Los templarios fueron acusados de adorar un ídolo, o lo que fuese el objeto, que ellos llamaban Baffometo. Y se han dado todo tipo de explicaciones en relación con el nombre… ¿Y si sencillamente quisiera decir ‘la piedra de Pafos’? La sede de los templarios, en Chipre, se hallaba a un día de distancia de Baffo, a caballo». Esta cita no sólo nos remite a Monsieur, el segundo tomo de El quinteto de Avignon, sino a El baphomet, la novela del escritor francés Pierre Klossowski –hermano del pintor Balthus– y, desde esa obra, al novelista y ensayista Juan García Ponce… Será tema de otro ensayo. 

IV. Su hermano Gerald y Los Durrell 

Gerarld Durrell, uno de sus hermanos menores, fue un naturalista reconocido que escribió libros notables, de amplia circulación, entre los que destaca Mi vida con los animales. A raíz de que el padre de los Durrell no regresó a Inglaterra, la madre se vio en muchos apuros para sacar adelante a sus hijos (Lawrence, Gerald, Leslie y Margot). Abandonaron Inglaterra y se trasladaron a Corfú, donde ella convirtió su hogar en una casa de huéspedes (años después, Margot repitió la aventura en Bourmemouth, Inglaterra, en 1947, muy cerca de la casa de su madre y de la de Gerald. Después publicó sus memorias ¿Qué fue de Margo?, Thassàlia, 1997). 

Las visicitudes de la familia -a partir de los libros de Gerald- fueron convertidas en la serie Los Durrell, producida en 2016 y 2017 y exhibida por Film & Arts. Una serie estupenda que nos permite asomarnos a la intimidad de esta familia inglesa atípica. Sobre Limones amargos y la estancia de Durrell en Chipre hablaremos en el próximo Laberinto.

Tomado de https://morfemacero.com/