abril 19, 2021

Regulación de las redes, una batalla épica

Por Marco Mendoza Vivimos en una era digital distópica. El mundo prometido por las redes sociales, aquel que iba traer un nuevo y mejor paradigma de comunicación a favor de la democracia, la información, la libertad, el bien común… parece que...

Por Marco Mendoza

Vivimos en una era digital distópica. El mundo prometido por las redes sociales, aquel que iba traer un nuevo y mejor paradigma de comunicación a favor de la democracia, la información, la libertad, el bien común… parece que tendrá que esperar.

Las redes sociales como nuevo espacio público se enfrentan a su mayor desafío desde su creación. El mundo entero se ha horrorizado ante los evidentes efectos de la desinformación, las noticias falsas y la infodemia.

Los gobiernos de al menos una veintena de países han iniciado el camino hacia la regulación de estas plataformas. En México, el coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal, anunció que impulsará una legislación que busca evitar mensajes de odio, noticias falsas, proteger la libertad de expresión y los datos personales de los usuarios. En tiempos de convulsión política y un proceso electoral en puerta, esto es polémica pura.

Ricardo Monreal A.

¿Podrá el Senado mexicano y después la Cámara de diputados aprobar una complicada regulación sin que se les salga de las manos y el partido que la impulsa salir airoso de cara a las elecciones? ¿Es conveniente regular las redes sociales?

Christophe Deloire

El director general de Reporteros Sin Fronteras (RSF), Christophe Deloire, informó a través de un comunicado, -a raíz de los hechos de la toma del Capitolio el pasado 6 de enero y el cierre de las cuentas de redes sociales de Donald Trump-, que la organización del espacio público digital no puede basarse en una lógica comercial o discrecional. Se deben, dijo, imponer obligaciones democráticas a los actores digitales.

Deloire señaló con preocupación que antes eran los parlamentos los que establecían las leyes del espacio público y los jueces las aplicaban, pero a ahora son las empresas privadas. Y la definición de sus estándares no corresponde a un marco democrático, con su equilibrio de poderes, “no son transparentes ni pueden recurrirse en los tribunales”.

En 2019 la Unión Europea encomendó a la Comisión Europea la regulación de Twitter, Facebook y Google. Y en Estados Unidos, a finales de 2020 y a raíz del contenido político generado durante las elecciones, se planteó una reforma al artículo 230 de la Ley de Decencia en Telecomunicaciones, para que se regule lo que se publica en las plataformas. En México, de realizarse, se tendría que reformar la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, la cual se lograría con los votos de una mayoría simple (la mitad más uno).

Pero no es tan sencillo. Si bien estas empresas en teoría deben acatar las leyes locales e incluso hay países que han bloqueado Facebook o Twitter como Birmania por “desestabilizar el país”, es un camino legal y político complicado. Estados Unidos, lugar de donde son estos emporios tecnológicos, sólo ha subido al estrado a algunos de los dueños como Mark Zuckerberg, quien se comprometió a combatir la desinformación, los grupos de odio y las noticias falsas con ¿inteligencia artificial?, pero jamás habló de modificar o regular los algoritmos, quienes son uno de los principales responsables, pues privilegian la visibilidad de ciertos contenidos en línea en detrimento de otros.

Mark Zuckerberg

Si bien los algoritmos no pueden ser sujetos de imputación de responsabilidad civil, pero sí los dueños, creo que es urgente y necesario, en una primera batalla, una legislación integral que incluya una ley que resguarde los derechos digitales y de expresión, la protección de datos, privacidad y seguridad. Las empresas pueden seguir con su legítimo derecho de admisión, pero los usuarios deberían tener la oportunidad de reclamar a la plataforma si su contenido es censurado o eliminado, como lo contempla la propuesta de legislación europea, ¿por qué?, porque son el nuevo espacio público donde conviven los ciudadanos y los gobiernos deben proteger sus libertades.

Además “el lado oscuro del nuevo espacio público” ya ha traído consecuencias fatales, un asalto a la democracia con el caso de Cambridge Analytica en las elecciones de Estados Unidos en 2016 y una infodemia de tal tamaño que hasta el Papa Francisco comparó el consumo de noticias falsas con comer caca.

La estela de datos personales que dejamos en las redes son el nuevo petróleo, de acuerdo, pero ante la enorme fuerza del llamado “capitalismo de vigilancia” por la psicóloga estadounidense Shoshana Zuboff, en donde la información personal es una mercancía sujeta a compraventa, debe haber un contrapeso. Y el gobierno tiene que hacer algo.  Las plataformas como Facebook ni siquiera quieren aceptar que son los nuevos medios de comunicación, pues aceptarlo sería reconocer su responsabilidad.

Tomado de https://sonorainclusiva.com/rss

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