abril 18, 2021

Radiohead en series y películas

La música básicamente es como las matemáticas. Tratas de formar patrones que te hacen entender lo que te rodea,  patrones que te ayudan a continuar al día siguiente. Thom Yorke La música en las series y películas es algo que puede...

La música básicamente es como las matemáticas. Tratas de formar patrones que te hacen entender lo que te rodea,  patrones que te ayudan a continuar al día siguiente.

Thom Yorke

La música en las series y películas es algo que puede ser un elemento más o un artilugio que otorgue poder a una escena. El significado, incluso, puede adquirir nuevos matices a partir de la canción que la acompaña. Y para las producciones en donde los ejes son la desesperación, la muerte, la tristeza, etc., nada mejor que Radiohead para fortalecer esas ideas.

Nunca olvidaré la primera vez que vi Vanilla Sky en el cine, a los pocos segundos de comenzar la película suena Everything In It’s Right Place. En donde David Aames, interpretado por Tom Cruise, despierta en un lujoso departamento de Nueva York, se mira al espejo, se acicala y conduce Ferrari. Todo está en el lugar correcto, todo es perfecto, sin embargo, a una vuelta de tuerca la realidad se convierte en una pesadilla. Este tema es con el que abre Kid-A, el cuarto álbum de estudio de la banda. Un disco que significó una etapa distinta, pues fue más electrónica y experimental. El futuro que temíamos nos alcanzó. Los detractores del disco y sus voces se opacaron entre los elogios y la admiración. Radiohead lo había hecho de nuevo, fue capaz de reinventarse y de no repetir las fórmulas que lo llevaron a ser reconocido por las masas.

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Si algo tiene la música de Radiohead es emotividad. Esta es una de las tantas razones por las cuales se ha convertido en una de las mejores bandas de la historia. Estos ingleses han sabido navegar entre el éxito comercial y el mantenerse como un grupo de culto. Casi cualquier comparación con otros músicos es forzada. Radiohead está en el pináculo de lo que significa hacer música alternativa, por tanto, su obra funciona a la perfección en cierto tipo de entretenimiento.

Al final del primer episodio de la temporada uno de Ozark suena Decks Dark. Entonces tu vida llega a la oscuridad/Hay una nave bloqueando el cielo/No hay en donde esconderse. Marty Byrde (Jason Bateman) y su familia son obligados a huir de Chicago por un asunto de vida o muerte. Él se detiene en medio de la carretera, baja del vehículo, camina al bosque y comienza a llorar.

Uno de mis filmes favoritos es Children of Men, cuya trama es el fin de la humanidad. Está dirigida por Alfonso Cuarón. Las escenas son crudas e inquietantes, producen una sensación de malestar constante. Mientras Theo (Clive Owen) y Jasper (Michael Caine) platican sobre los fármacos para el suicidio que dispensa el gobierno, se escucha Life In a Glasshouse. Los personajes dentro de la casa bromean, fuman marihuana y escuchan a Radiohead, afuera el mundo se está derrumbando. Una escena que no es en absoluto algo ajeno al presente.

Entre las series que más impacto han tenido en los últimos tiempos está Black Mirror. Cada episodio nos revela el lado oscuro de la modernidad, el costo que se paga por la tecnología. En el capítulo Cállate y baila (Shut Up and Dance), de la tercera temporada, varias personas están siendo chantajeadas por un grupo hackers. El juego por fin llega a su punto final, pero no hay alivio, todo se desploma y es cuando suena Exit Music (For a Film). Una canción que ha formado parte de otras producciones como Romeo + Julieta y The 100. Despierta de tu sueño/Seca tus lágrimas/Hoy escaparemos. Una infidelidad, un comentario racista o una visita a un sitio de pornografía infantil, sea cual sea el motivo. Nosotros esperamos/Que te ahogues/Que te ahogues.

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No obstante, los escenarios futuristas no son indispensables para usar el “recurso Radiohead”. Peaky Blinders, una serie que nos remonda a la Inglaterra de la primera mitad del siglo pasado, también la ha puesto en práctica. You And Whose Army? es el fondo. Por la noche Tommy Shelby (Cillian Murphy) está haciendo el amor con su esposa al tiempo que sus cómplices queman y entierran un cadáver. ¿La víctima? Uno de los demasiados enemigos de la familia Shelby. Por la mañana salen victoriosos con abrigos y suben a sus autos de lujo. Los siguientes versos son tan precisos. Ven si piensas/Que puedes tomarnos/¿Tú y qué ejército?/Te olvidas con mucha facilidad/Nosotros montaremos esta noche/Caballos fantasmas.

En la misma serie hay otro momento sublime. Cuando Tommy está perdiendo la cordura Pyramid Song nos dice algo. Me lancé al río y, ¿qué fue lo que vi?/Ángeles de ojos negros nadando conmigo/Una luna llena de estrellas y autos estelares/Todas las figuras que solía ver/Todas mis amantes estaban ahí conmigo. La escena nos muestra a un líder de la mafia que escucha explosiones y disparos de una guerra que ya terminó. Bebe alcohol para poder callar las voces que le hablan sólo a él. Ahí no había nada que temer ni nada que dudar.

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La música de Radiohead es cinematográfica, no obstante, dos de sus miembros se han dado a la tarea de componer temas específicamente para películas. Thom Yorke lo hizo para Suspiria, una versión moderna del clásico de Dario Argento, de 1977. El filme en cuestión cosechó buenos y malos comentarios, sin embargo, la música brilló por sí misma. No todo el álbum es fácil de digerir, se trata de una película de suspenso con momentos de horror. Hay sonidos estridentes, tétricos u oscuros, por ejemplo, se musicalizó una escena en donde se entierran ganchos en un cadáver. Pero Suspirium y Unmade probablemente sean las canciones que más resaltan, ya que el piano y la voz de Yorke nos llevan a un sueño diurno. Suspirium evoca un baile: Este es un vals pensando en nuestros cuerpos. Lo siniestro y lo erótico se mezclan para el ritual de un clan de brujas. Unmade es un falso remanso: Ven bajo mis alas, pequeña ave. Una letra y una música tranquilas para que al mismo tiempo broten entrañas y sangre.  

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Jonny Greenwood es quien ha hecho cosas sumamente diferentes. La genialidad de este músico supera con creces cualquier expectativa. Más allá de las guitarras y los sintetizadores que usualmente sobresalen en los temas de Radiohead, Jonny ha hecho composiciones orquestales. There Will Be Blood y Phantom Thread tienen varias cosas en común. Su director, Paul Thomas Anderson, eligió a un soberbio actor para los protagónicos: Daniel Day-Lewis, y a un sujeto prolífico para la música.

There Will Be Blood nos lleva a la obsesión de un empresario petrolero, Phantom Thread a la obsesión de un diseñador de moda. Dos obras de arte en el guion, la fotografía, el vestuario y las actuaciones, por supuesto, no podían prescindir de una buena música.

Ya sea como Radiohead o como solistas, la música de estos sujetos es uno de los elementos de algunas buenas producciones. Claro, existen algunas excepciones y nunca faltan las omisiones. Pero es seguro que seguiremos oyendo a Yorke, a Greenwood y a compañía en más series y películas. Esto, como sabemos, dará un valor mayúsculo a lo que estamos viendo-escuchando.

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