Donald Trump utilizó el Foro Económico de Davos el jueves 22 de enero para presentar oficialmente su “Consejo de Paz”, una iniciativa destinada a abordar la resolución de conflictos globales. El borrador de la carta, que ha sido compartido con los medios, detalla un proyecto que estaría bajo el control directo del presidente estadounidense, quien asumiría el papel de líder principal.
Por Aurore Lartigue
¿Cuál es el objetivo de este “Consejo de Paz”?
La Casa Blanca había inicialmente anunciado la creación de un “Consejo de Paz” bajo la presidencia de Donald Trump como parte de un esfuerzo para poner fin a la guerra en Gaza, aunque este conflicto no se menciona en el documento. Sin embargo, el texto de ocho páginas sugiere un mandato mucho más amplio. “Creo que comenzará con Gaza y luego se expandirá a otros conflictos a medida que surjan”, declaró Trump a Reuters en una entrevista a principios de la semana.
Este “Consejo de Paz” se presenta como una alternativa a las Naciones Unidas, con el objetivo de resolver conflictos en el mundo. “El Consejo de Paz es una organización internacional destinada a promover la estabilidad, restaurar una gobernanza confiable y legítima, y asegurar una paz duradera en regiones afectadas o amenazadas por conflictos”, se indica en el preámbulo del documento.
Chloé Maurel, historiadora especializada en la ONU, considera que esta iniciativa es “claramente una forma de eludir a la ONU, ignorar su autoridad y despojarla de su esencia”.
El texto también contiene una crítica implícita a la organización, sugiriendo “la necesidad de alejarse de enfoques e instituciones que han fracasado con demasiada frecuencia” y enfatizando “la necesidad de un organismo internacional de consolidación de la paz más ágil y eficaz”.
¿Cómo funcionaría el Consejo?
La carta establece que “Donald J. Trump será el primer presidente del Consejo de Paz”, otorgándole amplios poderes. Es el único autorizado para “invitar” a otros líderes a unirse al Consejo y puede decidir su destitución, a menos que haya un “veto por una mayoría de dos tercios de los Estados miembros”.
Las decisiones se tomarían por mayoría de los Estados presentes y votantes, pero “sujetas a la aprobación del presidente”. En caso de empate, el presidente tendría el poder de arbitraje. Además, Trump sería responsable de designar a su sucesor, que solo podría ser reemplazado tras una renuncia voluntaria o incapacidad, según una votación unánime del comité ejecutivo.
Este comité ejecutivo, también dirigido por Trump, estaría compuesto por siete miembros, todos estadounidenses, salvo el ex primer ministro británico Tony Blair, e incluiría al secretario de Estado Marco Rubio, al enviado especial Steve Witkoff y al yerno de Trump, Jared Kushner.
“En las ocho páginas del estatuto no se menciona ni una sola vez la palabra ‘democracia’, lo cual es significativo”, señala Chloé Maurel, quien destaca que en esta estructura, “Trump sería una especie de presidente vitalicio, con derecho de veto sobre todas las decisiones”.
El mandato de los Estados es de tres años, renovable a discreción de Trump, a menos que paguen mil millones de dólares al ingresar, obteniendo así un puesto permanente. “Este ‘Consejo de Paz’ se opone al ideal del multilateralismo democrático y equitativo establecido en 1945 con la creación de la ONU. En la Asamblea General de la ONU, casi todos los Estados están representados, y cada uno, independientemente de su riqueza, tiene un voto”, recuerda la historiadora.
¿Qué países han mostrado interés?
De las sesenta invitaciones enviadas para unirse a este “Consejo de Paz”, varios países ya han expresado su acuerdo. Entre ellos se encuentran numerosos líderes árabes. El rey de Marruecos, Mohamed VI, se unirá al consejo como “miembro fundador”, según la diplomacia marroquí. También se sumarán el presidenteTomado de https://www.rfi.fr/



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