abril 20, 2021

Prioritaria la prevención de adicciones

Por Francisco Javier Rosales Navarro La seguridad pública es un referente y un indicador para evaluar, desde la fortaleza de las instituciones, la salud física y mental de una población, factor de inversión o como medición de la gobernanza, etc. En...

Por Francisco Javier Rosales Navarro

La seguridad pública es un referente y un indicador para evaluar, desde la fortaleza de las instituciones, la salud física y mental de una población, factor de inversión o como medición de la gobernanza, etc.

En los últimos 5 años en el Estado de Sonora se han incrementado los índices de delitos de alto impacto, que tienen relación con grupos de delincuencia organizada, en la disputa de grupos delincuenciales por el control del mercado de sustancias psicoactivas.

La prohibición de algunas drogas tiene como objetivo inhibir el consumo, porque atentan contra la salud de los usuarios, que se traduce en enfermedad mental y física, pero paradójicamente los efectos negativos que ha incrementado la pérdida de vidas no es el consumo, sino la guerra por el control de las ganancias. No se ha incrementado la tasa de muertes por sobredosis, se ha incrementado la tasa de homicidios dolosos.

No hay un cambio sustancial en las acciones para la prevención de consumo de sustancias psicoactivas, ni en los modelos de tratamientos para desintoxicación de los adictos. El modelo preferido sigue siendo de forma virtual, teledirigida y genérica. Lo mismo que en el gobierno de Peña Nieto, se suponía que con el nuevo gobierno habría un nuevo enfoque, pero al parecer se sigue quedando en estudio y en buenas intenciones.

En el congreso internacional de adicciones 2019, organizado por el Centro de Integración Juvenil Jimena Kalawski, jefa de la unidad de reducción de la demanda de la Comisión interamericana para el control del abuso de drogas CICAD, hace mención de las conclusiones del grupo de expertos de países miembros de la OEA y uno de ellos es el tratamiento del trauma psicológico en mujeres, adultos y niños.

Esta mención es importante porque debemos de entender que, antes del consumo problemático de drogas, hay un factor común: Trauma psicológico (lesión neurobiológica) derivado de abusos, maltratos y abandono que sufrieron en su niñez, así lo he escuchado en más de 20 años por los usuarios de los centros de tratamiento para adicciones del sector público, de organizaciones de la sociedad civil y grupos de autoayuda.

Los efectos de los estilos de crianza negativos que generan trauma psicológico en los niños, niñas y adolescentes pueden darnos información de la magnitud de la intervención psicosocial que se requiere en nuestro país. En el informe anual de UNICEF 2018 en México se establece que de los 39.2 millones de niños, niñas y adolescentes el 63%, entre 1 y 14 años, han sufrido algún tipo de violencia y el 6% fue sometido a un castigo severo.

El modelo gubernamental tradicional de enfrentar el fenómeno social de la violencia doméstica ha sido deslindar en la familia la solución y remedio, pero la predominancia de familias nucleares y disminución de las familias extensas se traduce en que cada vez es menos la presencia de adultos responsables, que pueden dedicarse al cuidado y educación de los menores, -por la necesidad de los padres y madres de incorporarse al mercado de trabajo, en intensas y extensas jornadas laborales-, por lo que la mayoría de las familias no tienen las condiciones necesarias para lograr la crianza infantil con respeto, con firmeza y con amor.

Por lo tanto, la alternativa es que desde la parte gubernamental existan esfuerzos reales, suficientes y eficaces para implementar programas compensatorios, donde pudieran confluir los tres niveles de gobierno, en objetivos y estrategias que estén fuera de la simulación y del dispendio de recursos económicos, materiales y humanos.

Es en la adolescencia donde aparece el consumo de drogas ilegales, pero es en la niñez donde se gestan los factores predisponentes para desarrollo de las adicciones y otras enfermedades mentales. Se deben atender de manera prioritaria a familias con factores de riesgo alto, a familias criminógenas, donde exista pobreza, estilo de crianza autoritario y negligente.

Si no hay intervención gubernamental eficiente, eficaz y permanente en prevención, la familia como institución no tiene la fortaleza para enfrentar por si sola el impacto medioambiental de riesgo para los niños, niñas y adolescentes. De no atenderse la prevención realmente, se estará dotando de una gran reserva de nuevos consumidores de sustancias psicoactivas legales e ilegales, donde los beneficiarios serán en su mayoría: la industria del alcohol, la del tabaco, los giros negros y el crimen organizado. Generando a su vez un circuito reverberante de inseguridad, de delito, de violencia y de adicciones.

*Francisco Javier Rosales Navarro, sociólogo y terapeuta Gestalt

Tomado de https://sonorainclusiva.com/rss

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