agosto 9, 2021

¿Por qué Tokio 2020 representó un fracaso para el deporte mexicano?

Tras la clausura de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, celebrados durante las últimas tres semanas, la delegación mexicana volvió a nuestro país con un saldo de cuatro medallas de bronce, registrando la actuación más decepcionante desde Atlanta 1996, cuando solo se consiguió una presea del mismo metal.

¿De quién es la culpa?

Esta limitada cosecha ha levantado una serie de cuestionamientos acerca de la gestión de Ana Gabriela Guevara al frente de la Comisión Nacional de Deporte y Cultura Física (Conade), puesto que, al haber sido ella misma atleta –y medallista- olímpica, se esperaba que tuviera un mejor entendimiento de las necesidades de los competidores.

La velocista había proyectado la obtención de diez medallas; sin embargo, el resultado final dejó al representativo mexicano en el lugar 84 de las 205 asociaciones que compitieron en la justa veraniega. De acuerdo con la historiadora Victoria Jackson, las Olimpiadas han sido utilizadas como un escaparate para reflejar el poder económico de las naciones.

En ese sentido, la actuación tricolor se quedó muy lejos de lo que se esperaría de la quinceava economía más grande del mundo. Sin embargo, está mucho más cerca del desempeño del país en cuestiones como la competitividad (55), Producto Interno Bruto (68) y percepción de la corrupción (124).

Pese a todos los escándalos que han rodeado la gestión de Guevara–quien debe asumirse como la principal responsable de este olímpico fracaso- durante sus dos años y medio al frente del deporte nacional, existen cuestiones que anteceden por mucho a su llegada, como la falta de infraestructura deportiva de calidad.

Falta de infraestructura

Un ejemplo de esto lo dio la gimnasta Alexa Moreno, quien consiguió un histórico cuarto lugar en la competencia de salto de potro tras quedarse a solo diecisiete centésimas del tercer sitio, en una competencia que estuvo marcada por la polémica actuación de los jueces, quienes premiaron en exceso las pobres ejecuciones de algunas de las medallistas en la ronda final.

Luego de que la bajacaliforniana registrara la mejor actuación de México en la historia de la disciplina, trascendió en medios de comunicación que, ante la falta de instalaciones de primer nivel, ella tomó la gratificación económica del Premio Nacional del Deporte para adquirir el equipo necesario para entrenar.

De acuerdo con los dirigentes del Comité Olímpico Mexicano (COM), Moreno les habría indicado que está considerando seriamente retirarse de la gimnasia. Sin embargo, a su regreso a México señaló que aún tiene que considerar muchas cosas antes de tomar una decisión sobre su futuro, por lo que su participación en el próximo ciclo olímpico aún es una duda.

Si bien esto refleja el poco trabajo realizado por las actuales autoridades, también exhibe la falta de interés de las administraciones anteriores en el desarrollo del deporte mexicano, puesto que antes tampoco existían centros de entrenamiento adecuados para formar a atletas del más alto nivel, al menos en lo que se refiere a la gimnasia.

Abandono en la formación de atletas

Otro representativo nacional que generó polémica tras alcanzar un histórico cuarto lugar fue el de softball, debido a la controversia generada luego de que dos boxeadoras revelaron que varias de sus integrantes habían abandonado la vestimenta oficial de la delegación para llevarse el menaje de la villa olímpica.

Sin embargo, incluso antes de este incidente, la participación de las peloteras fue duramente criticada por la opinión pública en México, debido al hecho de que la totalidad del equipo estaba integrado por jugadoras mexicoamericanas que, en su mayoría, ni siquiera podían comunicarse adecuadamente en español.

Tras el estallido del escándalo de los uniformes, una parte considerable del público acusó a las señaladas de oportunistas, como si México les hubiera brindado la oportunidad de aparecer en el escenario olímpico. No obstante, la realidad es diametralmente opuesta.

El hecho de tener que buscar a hijas de padres mexicanos nacidas en el extranjero para representar al país muestra el completo abandono que vive la escena del softball a nivel nacional y, si ellas no hubiesen elegido –por la razón que sea- representar a nuestro país, no solo alcanzar un partido por medalla, sino la participación de México en la disciplina hubiese sido imposible de alcanzar.

Educación

La semana pasada, el periodista Carlos Albert señaló que el paupérrimo resultado conseguido por la delegación mexicana no se debe a la ‘falta de talento’ de los atletas nacionales, sino al nulo interés de los gobiernos por convertir al deporte en un eje fundamental de la formación académica de los estudiantes.

Al igual que Alexa Morena, el exfutbolista –olímpico en Tokio 1964- ya apuntaba la falta de instalaciones deportivas de alto rendimiento para jóvenes, comparando la situación del país con la de naciones como Estados Unidos, Alemania, Reino Unido o Japón, en donde las escuelas públicas tienen canchas, pistas y gimnasios de primer nivel.

Incluso Cuba, un país más pequeño, con menor población y golpeado por las sanciones económicas, registró una mejor participación que la de la delegación mexicana. Sin embargo, en el caso de países con gobiernos socialistas, la formación deportiva forma parte fundamental de los programas educativos, como también es el caso de China, país que domina el medallero en todas las ediciones.

Las condiciones para los atletas, tanto en las potencias capitalistas como en los regímenes comunistas, contrasta completamente con lo que sucede en nuestro país, pues allí los jóvenes pueden dedicarse enteramente a ser deportistas de alto rendimiento; mientras que aquí tienen que compaginar la falta de infraestructura de calidad con sus estudios o trabajos.

Otros factores

Durante su intervención en el programa Los Periodistas, Carlos Albert señalaba que, por la misma falta de infraestructura deportiva, la práctica de disciplinas especializadas se vuelve sumamente costosa, por lo que no muchas familias se encuentran en las condiciones para permitir que sus hijos continúen preparándose.

Esto provoca dos situaciones igualmente graves: una de ellas es que muchos jóvenes con las condiciones atléticas para alcanzar el nivel olímpico abandonan la competición por la falta de posibilidades económicas; la segunda es que estos lugares quedan en manos de deportistas, quizás menos dotados, pero que sí tienen la capacidad monetaria para costear su entrenamiento.

Un caso especial es el del clavadista Rommel Pacheco, quien representaba una posibilidad de medalla para México y culminó su participación en un nada despreciable –pero tampoco extraordinario- sexto lugar, en lo que se convirtió en su retiro de la disciplina.

Sin embargo, la preparación del yucateco para la justa olímpica no se vio limitada por la falta de oportunidades, ni de infraestructura, sino por sus propias ambiciones políticas; ya que, durante la fase final de preparación, estuvo haciendo campaña para convertirse en diputado federal por el Partido Acción Nacional (PAN).

Con información de Medio Tiempo, ESPN Deportes y AS México.

Imagen: Olympics.com

Tomado de https://www.themexico.news/feed/

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