abril 29, 2022

¿Por qué los humanos nacemos tan inmaduros?



El recién nacido humano no está preparado para sobrevivir sólo en sus primeros años de vida, nace prematuro, característica propia del reino animal. Pero, ¿A qué se debe esto? Este tema lo ha resuelto un equipo de investigadores de la Universidad de Aix-Marsella simulando el parto en los australopithecus.


El recién nacido parece mal dotado para la supervivencia, frágil, desnudo, prácticamente ciego, incapaz de moverse o darse la vuelta. Se necesitan meses, o incluso años, para que pueda levantarse.

Podemos incluso afirmar que somos los individuos menos preparados del reino animal cuando nacemos, no obstante, eso no impide que nuestra especie domine el planeta. Pero, ¿A qué se debe esto? ¿Cuáles son los requisitos evolutivos para semejante inadaptación?

La teoría del dilema obstétrico sugiere que el recién nacido humanos nace neurológicamente prematuro, debido a las presiones de selección que compiten entre la movilidad bípeda y la encefalización.

Ahora, un equipo de seis investigadores del CNRS de la Universidad de Aix-Marsella acaba de resolver esta cuestión. El objetivo era determinar la relación proporcional entre el tamaño del cráneo de un niño y el diámetro de la cabeza de un adulto en los australopithecus, algo que hasta ahora se desconocía porque los arqueólogos sólo disponían de restos de adultos de tres especies distintas de australopithecus.

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Durante mucho tiempo se han propuesto dos teorías: o bien este nacimiento “prematuro” fue causado por el bipedismo, que habría provocado un estrechamiento del canal de parto. O bien podría haber sido causado por el crecimiento del cráneo y el cerebro humanos después del nacimiento.

Para aclarar el asunto, los investigadores reconstruyeron “el canal de parto de los australopithecus, que, si no son los primeros conocidos, fueron los primeros homínidos bípedos”, según Pierre Frémondière, autor principal del estudio publicado en la revista Communication Biology.

Los australopithecus son idóneos para estudiar esta disyuntiva, ya que tenían una pelvis adaptada al bipedismo aunque un cerebro pequeño. Según las simulaciones de nacimiento realizadas, sólo los cerebros que pesaban entre 110 y 145 gramos pudieron salir sin dificultad. Los cerebros más grandes no.

Según el investigador, Lucy ya reconocía los “movimientos de rotación de la cabeza” característicos de los recién nacidos. Los investigadores utilizaron los restos de su pelvis para recrear el canal de parto de un australopithecus .

Utilizaron los restos para simular tres cavidades distintas y garantizar la validez del estudio. Emplearon cráneos fetales de varios tamaños, equivalentes a cerebros que pesaban 110 gramos, 145 gramos (como los de los chimpancés) y 180 gramos (como los del hombre moderno).

Fig. 1: Flujo de trabajo para el modelado de las díadas materno-infantiles australopitecinos | Communications Biology

Sus hallazgos sugieren que el parto prematuro es inevitable porque el diseño del canal de parto se ha reorganizado debido a la evolución del bipedalismo. Los estudios del Australopithecus son ideales para probar esta teoría, porque estos homínidos ya eran bípedos pero, según los expertos, maduraron con cerebros diminutos. Según el estudio, la marcha bípeda parece ser el punto de partida para desarrollar estas nuevas capacidades cognitivas superiores.

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Por lo tanto, sin este cambio en el canal de parto y el parto prematuro, la puerta al desarrollo cerebral en los recién nacidos no se abriría. Al nacer, el cerebro de un recién nacido tiene entre un 28 y un 30 % de su tamaño adulto, prematuro en comparación con el 41 % en los primates.

Para cuidar de sus crías altriciales, los australopithecus necesitaron la reproducción cooperativa, según las conclusiones del estudio. Así pues, las adaptaciones esqueléticas para la locomoción bípeda que preceden al nacimiento del género Homo y a la mejora de la encefalización parecen haber sido consecuencia de un desarrollo cognitivo avanzado.

Según las conclusiones del estudio, los Australopithecus necesitaban la reproducción cooperativa para poder cuidar de su posterior descendencia. Esto es “parte de la contribución a la socialización humana temprana”. Además, moviliza las funciones cognitivas superiores, lo que ha permitido aumentar el tamaño del cerebro a lo largo de la evolución humana. Tras doce años de dedicación al proyecto, Pierre Frémondière se propone reforzar este modelo y seguir ampliando el horizonte de la historia.

Referencia:

Frémondière, P., Thollon, L., Marchal, F. et al. Las simulaciones dinámicas de elementos finitos revelan el origen temprano del complejo patrón de nacimiento humano. Commun Biol 5, 377 (2022). https://doi.org/10.1038/s42003-022-03321-z
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Tomado de http://Notaantrpologica.com/