abril 19, 2021

Pablo Heras-Casado: “Cada vez se simplifica todo más, hasta límites insoportables”

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Teatro Real

Actualizado Sábado,
13
febrero
2021

07:04

El director granadino llega este sábado en el Teatro Real a la tercera escala del ‘anillo wagneriano’ con ‘Siegfried’.

Pablo Heras-Casado (Granada, 1977), este martes en el Teatro Real de Madrid.
Pablo Heras-Casado (Granada, 1977), este martes en el Teatro Real de Madrid.

Pablo Heras-Casado (Granada, 1977) llega este sábado en el Teatro Real de Madrid a la tercera y penúltima etapa de su odisea con ‘El anillo del Nibelungo’, la tetralogía de Richard Wagner (1813-1883). Se trata del estreno de ‘Siegfried’, cuyo montaje escénico corre a cargo de Robert Carsen y que se representará hasta en ocho funciones de casi cinco horas hasta el 14 de marzo.

“Es un proceso fascinante y maravilloso desde el punto de vista artístico”, explica el director. “Llevo 25 años dirigiendo y dirigiendo, además, mucho repertorio y sumergiéndome en grandes obras, en muchos casos también complejas. Pero esto es algo diferente, que incorporas a tu vida desde el punto de vista creativo y personal, porque no lo puedes improvisar, sino que tienes que hacerlo con mucha conciencia, mucha preparación y dándole mucho espacio”

“En estos últimos tres o cuatro años, con la preparación previa antes de comenzar incluso ‘El oro del Rin’, ha sido una constante en mi vida”, rememora. “Algo de lo que tampoco te separas completamente cuando se baja el telón”.

“Conforme uno va creciendo”, confiesa, “y con todo lo que hemos ido viviendo en estos años tan turbulentos, sobre todo en el último año –aparejado a mi devenir personal, que es la vida personal de cualquier director, no quiero decir la mía propia- se revela como algo muy profundo, en la intimidad de las horas que pasa uno con la partitura”. Cada página es, según él, “una obra maestra, llena de innumerables matices” que no se pierden entre las dimensiones colosales: más de 16 horas de duración del ciclo completo.

Por ello, destaca “la revolución que supuso en el arte del drama musical, el milagro de que uno llegue a perder el concepto de tiempo y del espacio cuando está sumergido” en ella. Y menciona la ‘Ilíada’ y la ‘Odisea’ como “los ancestros de esta manera de relatar que viene también de la tradición oral”.

Casi Stravinsky

Los ‘flashbacks’, los acordes a través de armonías que recuerdan a un personaje del pasado, o una situación vivida son herramientas que, Wagner “teje de una manera muy inteligente, sin que eso te haga perder la atención sobre lo que está ocurriendo”, según Heras-Casado. “Para mí es posiblemente la obra más dinámica de todas”, apunta. “Si se puede dividir el ciclo en una especie de forma sinfónica, esta tercera parte es el ‘scherzo’ del conjunto”.

Wagner, recalca, “utiliza una música extremadamente moderna y radical en lo rítmico. En lo cromático llega hasta extremos que yo no creo que se que se den hasta bien entrado el siglo XX: a perder la noción del centro tonal y aprovechar al máximo los recursos hasta unos niveles increíbles que casi se acercan a Stravinsky”.

Y aún más: “Me parece que aquí están algunas de las páginas más radicales y más modernas desde el punto de vista compositivo y también orquestal de Wagner”.

Palabras mayores. Sobre todo en un momento como éste, que Heras-Casado considera apropiado para una ópera así. “No me gusta la palabra entretenimiento, porque no es para distraerte, sino para elevarte, para sublimar algo que está en nosotros y que no sabemos explicar”, sentencia. “Prefiero pensar que nos evadirnos hacia regiones de nuestro alma, de nuestra persona, de nuestra experiencia, que nos van construyendo o reconstruyendo por dentro también”.

“Esto lo vemos en el ámbito político y en cómo nos comunicamos ahora las redes sociales”, prosigue. “Cada vez se simplifica todo más y el debate se radicaliza hasta límites que son ya insoportables”.

Por eso entiende su trabajo como “poder añadir algo de sofisticación, pero sin elitismos: poder cohabitar durante un tiempo con algo que te lleva a terrenos complejos y sutiles… es maravilloso”.

En cuanto al influjo, presente y futuro, que dejará la pandemia, Heras-Casado se muestra optimista: “Soy una persona extremadamente positiva, en el sentido de estar seguro de que pronto volvemos a la normalidad. Evidentemente, va a ser un período negro y muy dramático que vamos a querer olvidar, pero quedarán restos, yo creo que importantes y positivos”.

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