#Opinión: Votamos bien, pueblo - RegeneraciónMX

#Opinión: Votamos bien, pueblo – RegeneraciónMX

Tomado de https://regeneracion.mx/feed

Por Fernando Paz

  • Aquí está esto también, ingeniero —dijo el empleado entregándole una caja de cartón cerrada al jefe.
  • ¿Y eso qué es?
  • Es lo que me fueron dejando los camioneros cada semana. Según ellos corresponde a la comisión del pagador, que eso se acostumbra por cada cheque entregado; pero yo no les pago, les paga usted, su empresa. No es mío.
  • Ah… mira; gracias, Willy —dijo el jefe guardando la caja llena de billetes.

RegeneraciónMx.- Willy era mi padre. Allá por los años 70 entró a trabajar en una empresa de compra y venta de fertilizantes. Dentro de sus labores estaba la de controlar la cantidad de viajes, generar los cheques de pago y entregarlos a cada uno de los transportistas. Se movían miles de toneladas desde la estación de ferrocarril en Tapachula, Chiapas, a las bodegas del distribuidor, su patrón.

Siempre nos contó esa anécdota con orgullo: no tomó un solo peso de esa importante suma de dinero. La educación se mama, se dice; pero a veces no basta el ejemplo y puede más nuestra esencia, lo que finalmente somos, lo que vinimos a ser en esta tierra. Disertaba en una columna anterior (acerca de la traición), si simplemente somos o el Gran Espíritu nos hace ser vasos de honra o vasos de deshonra.

Vemos hoy cómo la gran mayoría de los que administraron la enorme riqueza de nuestro país en sexenios anteriores no se pusieron a pensar en eso, ellos simplemente fueron. Desde aquí, todos vimos cómo se dejaron avasallar por Don Dinero, ese que, según un proverbio árabe, nos hace vernos guapos y hasta bailamos bien; aunque por cierto no aplica para César Duarte exgobernador priista de Chihuahua (hoy perdonado por Maru Campos, gobernadora panista); baste recordar su bailecito brincando por el escenario, mientras su pareja intentaba meterlo en ritmo.

Acostumbrado a la mentira como modo de vida, el reservorio de corrupción y codicia en que se ha convertido la oposición pregona hoy que en la elección del dos de junio hubo compra de votos, que el presidente López Obrador fue el principal “delincuente electoral” por su coacción del voto a través de los programas sociales.

Claro, olvidan convenientemente que ellos dijeron hasta el cansancio (traicionando sus verdaderas convicciones) que “los programas sociales se quedan” e incluso se atrevieron, a pesar de que dijeron una y otra vez que quitarían los apoyos a los adultos mayores y a los estudiantes, a decir, casi al final de la campaña, que los incrementarían. En un intento desesperado por ganarse al electorado, se volvieron, ellos sí, verdaderos populistas los muy hipócritas.

¿Fingen demencia? No. Son disonantes cognitivos que no ven que, si el pueblo está contento porque al fin el erario se usa para obras de infraestructura, para mejorar escuelas, para asignar a madres y padres solteros un apoyo mensual para sus menores hijos, para ayudar a los campesinos que realmente lo necesitan, y demás ayuda social, pues votará por el proyecto de nación que lo considere, que administre bien el dinero de todos, que no se lo robe, que no lo envíe a paraísos fiscales para esconderlo de incómodas auditorías.

Los apátridas no conciben que haya quienes no buscamos acumular riquezas, que haya quienes somos felices viviendo en la honrosa medianía, que haya quienes damos más valor al tiempo con la familia y con un buen libro, que pensando en cómo escalar socialmente para ser reconocido por los mismos a quienes envidian.

Estoy seguro de que mi paso por esta vida no sería el mismo sin el ejemplo firme y digno de Virgilio “Willy” Paz. Él era parte de lo que nuestro presidente llama el pueblo bueno, de esa mayoría a la que se refiere cuando dice que está llena de valores culturales, morales y espirituales; soy afortunado, como casi toda nuestra gente en esta gran nación.

Votamos bien, señoras y señores, votamos bien. Sigamos reconstruyendo a nuestro amado México a pesar de los vasos de deshonra, sigamos transformando activamente este país, con todo y esos que sólo vinieron a ser ejemplo de lo que no debemos dejar que pase con nuestros espíritus.

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