diciembre 2, 2021

NVIDIA presenta Grace, un potente procesador ARM dirigido a servidores: cuidado, señores de Intel y AMD

El mercado de los servidores y los supercomputadores sigue dominado por propuestas de Intel y AMD. La arquitectura x86 es la opción clásica para los fabricantes, que suelen plantear —salvo contadas excepciones— soluciones basadas en los Intel Xeon...

El mercado de los servidores y los supercomputadores sigue dominado por propuestas de Intel y AMD. La arquitectura x86 es la opción clásica para los fabricantes, que suelen plantear —salvo contadas excepciones— soluciones basadas en los Intel Xeon y los AMD EPYC para sus centros de datos o sus supercomputadores.

NVIDIA quiere que eso cambie, y ha lanzado una ambiciosa CPU basada en la arquitectura ARM llamada Grace (en honor a Grace Hopper). Aunque la propuesta está muy enfocada a tareas de inteligencia artificial, este anuncio es una muestra clara de que Intel y AMD deberían estar muy alerta.

Grace saca músculo cuando la GPU no es suficiente

Aunque en muchos ámbitos relacionados con la inteligencia artificial las GPUs de NVIDIA llevan tiempo proporcionando capacidades fantásticas, este fabricante quería rellenar ese hueco y resolver también una necesidad clara en este tipo de escenarios: hay que mantener a las GPUs bien alimentadas al trabajar con estos procesos.

Grace Grace

De hecho en NVIDIA hacían clara referencia a los problemas que las CPUs x86 y las memorias tradicionales plantean al trabajar en este ámbito: el ancho de banda del sistema no es capaz de mantener a las GPUs trabajando a plena potencia, y ahí es donde podría ayudar Grace.

El procesador es capaz de habilitar una conexión de 900 GB/s entre él y las GPUs de NVIDIA gracias a la tecnología NVLink 4, lo que supone multiplicar por 30 el ancho de banda que se ofrece con procesadores convencionales. Además en Grace se hace uso de un sistema de memoria con módulos LPDDR5x para mejorar tanto el ancho de banda como la eficiencia.

El procesador hará uso de una futura generación de los núcleos Neoverse de ARM, pero su verdadero potencial estará en esos anchos de banda que trabajarán codo con codo con las GPUs de NVIDIA en centros de datos y supercomputadores orientados al ámbito de la inteligencia artificial.

Habrá que esperar para ver a Grace en acción: en NVIDIA esperan tener lista esta CPU en 2023, pero ya tienen clientes que harán uso de estos micros y que los incluirán en sus futuros supercomputadores. Teniendo en cuenta la cada vez mayor relevancia de la inteligencia artificial, la apuesta de NVIDIA amenaza la prevalencia de los Xeon de Intel y los EPYC de AMD en el futuro.

Más información | NVIDIA

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