abril 26, 2022

Nación tribal y estado tribal | por Bronislaw Malinowski



La nación tribal es una agrupación culturalmente cooperativa, mientras que el estado tribal debe definirse en términos de unidad política que lo acompañe, propone Malinowski en este texto en el que profundiza sobre los anclajes culturales de la guerra.

Para comprender mejor este texto te recomendamos leer los anteriores artículos ya publicados en este blog que también son parte de «Un análisis antropológico de la guerra»: La guerra y la naturaleza humana, La guerra a través de las edades y La influencia de la cultura sobre la agresión.


En nuestro estudio de la prueba antropológica, hasta donde él mismo arroja luz sobre la guerra moderna, estamos en busca de antecedentes primitivos genuinos de las luchas, tal y como ocurrieron en tiempos históricos y tal y como han sido transformadas en las guerras mundiales modernas.

El uso de la violencia tiene que recibir indudablemente un tratamiento sociológico completo. En mi opinión, al nacionalismo y al imperialismo, y también al totalitarismo fenómenos de patología culturales se les deben de encontrar sus antecedentes etnográficos y su fondo de evolución.

Hemos visto ya que cuando dos clanes o dos grupos locales pelean el uno con el otro dentro del marco de la misma ley tribal, son casos de mecanismo legal, pero no son antecedentes de la guerra. Tenemos que enfrentarnos ahora con el problema de cómo definir en términos de organización social y de cultura, los grupos que pueden ser considerados legítimamente como perseguidores de algún prototipo de política internacional, de tal manera que sus batallas puedan ser consideradas como precursoras genuinas de la guerra.

Es natural que a todo antropólogo o estudiante de la ciencia social, se le ocurra pensar en el concepto de tribu y de unidad tribal. Un mapa etnográfico del mundo nos muestra, en cada continente, las zonas bien definidas que separan a una tribu de otra. La unidad de una tribu consiste de facto en la homogeneidad y algunas veces identidad de la cultura.

Por qué la traducción literal suele ser una mala idea

La comunicación entre miembros de tribus de esta clase es posible debido a que tienen artefactos, habilidades y elementos de conocimientos similares. Hablan también el mismo lenguaje -dividido a veces por algunas variedades de dialectos, pero permiten en lo general una libre comunicación.

Por lo común es tas tribus son endogámicas, es decir, el matrimonio solo es permitido dentro de sus límites y nunca fuera de ellos. Por consiguiente, el sistema de parentesco lleva por lo común a toda la tribu a convertirse en un grupo emparentado y mutuamente cooperativo de clanes potencialmente antagónicos.

La tribu, en este sentido, es, por tanto, un grupo de gente que ejercita en conjunto cierto tipo de cultura. Transmite esta última en el mismo lenguaje, de acuerdo con principios educacionales similares, y esto constituye su unidad a través de la cual la cultura persiste y muere.

En la terminología adoptada aquí, podemos decir que la tribu como entidad cultural puede definirse como una federación de instituciones independientes en parte y también de componentes coordinados. Una tribu, por tanto, difiere de otra en la organización de la familia, del clan, y de los grupos locales tanto económicos como mágicos y religiosos.

La identidad de las instituciones, su cooperación potencial debida al lenguaje común, a la tradición y a la ley, el intercambio de servicios y la posibilidad de emprender empresas en grande escala, son los factores que hacen la unidad de un grupo primitivo y culturalmente homogéneo.

Esto, debemos aceptarlo como el prototipo de lo que definimos ahora como nacionalidad: un grupo grande, unificado por el lenguaje, la tradición y la cultura. Las divisiones que encontramos entre tribus primitivas culturalmente diferenciadas corresponden hoy en día a las divisiones entre alemanes y polacos, suecos y noruegos, italianos y franceses.

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En nuestro mundo moderno estas divisiones no coinciden siempre con los límites del Estado. De aquí, que todos los problemas políticos contemporáneos de nacionalismo, imperialismo, del status de las minorías y de los grupos irredentos estén protegidos por el principio de la libre determinación nacional.

Todos estos problemas están abiertamente en relación entre la Nación y el Estado. El principio de unidad política o estatal se puede encontrar también -en niveles primitivos- creando divisiones y a la vez estableciendo la unidad.

Sabemos ya que la autoridad, como el poder que hace uso de la fuerza física para sancionar la ley, existe aún en los niveles más bajos del desarrollo social.

Hemos visto que es la esencia que constituye los sistemas organizados de actividades, es decir, las instituciones. Hemos visto también que funciona como la base para un control territorial mayor de las relaciones entre las mismas.

En el nivel más bajo hemos encontrado que el grupo local es la unidad coordinadora más grande con prerrogativas políticas. Si investigamos las condiciones políticas en algunos niveles de desarrollo más elevados encontraremos en la mayor parte de los lugares del mundo, en Melanesia y Polinesia, en África y en América, que el poder político está ejercido por grupos regionales mucho más grandes, unidos por el principio de autoridad y por regla general equipados con una organización militar, cuyo deber es, por una parte, el de policía en el interior, y por la otra, de defensa exterior contra la agresión.

Gran parte de mi trabajo se realizó en las Islas Trobriand, donde se encuentran esa clase de regiones políticamente organizadas con un prototipo muy claro de estado organizado políticamente y en funciones.

De este modo hemos introducido otro concepto para el que la palabra «tribu» es usada también en antropología. Propongo que la distinción entre unidad política y cultural es necesaria.

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Con el objeto de crear su terminología sugiero la acuñación de dos expresiones: «Nacional tribal» y «Estado tribal».

La Nación tribal es la unidad de cooperación cultural. El Estado tribal tiene que definirse en términos de unidad política, es decir, de un poder autoritativo centralizado y la organización de fuerza arma da correspondiente.

Se desprende de lo que llevo dicho que la Nación tribal es un tipo más primitivo y fundamental de la diferenciación cultural que el Estado tribal. Los dos no coinciden, porque tenemos muchos ejemplos de Estado tribal como una subdivisión de Nación tribal.

Los maori de Nueva Zelandia, los nativos de las Islas Trobriand, los zulu antes de la llegada de los europeos, y también muchas tribus de Norteamérica nos pueden servir como ejemplo. Entre ellos la Nación tribal abarca muchos Estados tribales. Por otra parte, podemos aducir otros ejemplos del Oriente y del Occidente del África en los que dos o más naciones tribales están unidas dentro del mismo Estado tribal.

Tengo en la mente los reinos de Unyoro y de Uganda, y unidades políticas tales como las de Massai o de Bemba, todos tienen «minorías sometidas» dentro de sus dominios. Los dos principios de Estado y de nacionalidad deben, por tanto, guardarse separadamente en la teoría, dado que son diferentes en la realidad cultural. No obstante, ha existido siempre una convergencia de los dos principios y una tendencia de coalición de los dos grupos -la Nación y el Estado.

En Europa esta tendencia bajo el nombre de nacionalismo ha hecho por fin su aparición dentro de las aspiraciones políticas, habiendo sido causa de guerras y rebeliones desde la Revolución Francesa y las Guerras Napoleónicas.

Sus principales exponentes han sido Alemania, Polonia e Italia, donde la separación de los dos principios ha sido más pronunciada. Muchos historiadores consideran el nacionalismo en este sentido como un fenómeno enteramente nuevo en la reciente historia europea. En realidad el nacionalismo es probablemente tan viejo como la aparición de cualquier poder político.

Por una parte, una Nación primitiva como tribu de cultura homogénea, está mejor protegida contra cualquier disturbio del exterior organizándose en Estado tribal. Por otra parte, el Estado tribal más fuerte es aquel que coincide con la Nación tribal, porque la organización política afín en las condiciones primitivas está basada más sólidamente en la asociación de los grupos cooperativos a través de la posesión de un idioma, de un sistema de costumbres y de leyes, de una maquinaria económica y de un tipo de equipo militar.

Tomado de http://Notaantrpologica.com/