enero 20, 2022

McCartney según Paul: las canciones de su vida

El cantante explica la historia de 184 de sus composiciones en el libro 'Letras' , una biografía guiada por la musica Leer#ExpresionSonoraNoticias Tomado de http://estaticos.elmundo.es/elmundo/rss/cultura...

La historia de Paul McCartney, como la de cualquiera, es una historia de amor. De amor arrebatado, consumado, contradictorio y anhelado. Un relato, el suyo propio, que ha ido dejando escrito, casi sin querer, en los cientos de temas que ha ido componiendo a lo largo de su vida, tanto para The Beatles como en solitario, pero que se entiende especialmente bien en sus primeros pasos en la música.

Ahora, a punto de cumplir los 80 años, publica en Libros Cúpula una selección de 154 de ellos bajo el título Letras, un paraguas con el que cobijar la historia de su música pero que sirve, sin que él mismo se dé cuenta, para explicar a McCartney a través del joven Paul.

I lost my little girl

El artista, uno de los más grandes que ha conocido el mundo de la música, no sería comprensible sin la circunstancias que condicionaron su juventud. El gran asunto, sin duda, fue la muerte de su madre, enferma de cáncer de mama. Los unió un amor arrebatado que seguramente fue el detonante para que McCartney empezase a componer. Con 14 años, y apenas unos meses después de la pérdida, escribió I lost my little girl. McCartney no publicó el tema hasta 1991, pero seguramente sea el más importante para entender todo lo que vino después.

Imagen histórica de los Beatles
Imagen histórica de los Beatles

Eleanor Rigby

Empoderado por el desahogo que supuso la música tras el fallecimiento de su madre, Paul apostó por la música y conoció a John antes de ser Lennon. Por aquél entonces, John ya molaba. No solo era un año mayor que él, sino que tocaba en una banda a la que terminó invitándole. «No me lo pidió él, eso era muy propio de John, hizo que otra persona me dijese algo para no quedar mal si decía que no. En un principio dije que me lo pensaría, no por hacerme el duro, sino porque de verdad tenía que pensármelo. Una semana más tarde acepté», recuerda en Letras, un libro que es el resultado de cinco años de conversaciones con el poeta Paul Muldoon.

Por aquél entonces, la música le ayudaba a sacar el dolor, pero no era su única tabla de salvación. Estaban los scouts, que fueron tan importantes para él que llegó a perderse el primer bolo con John y los Quarrymen porque estaba de acampada. En aquella época, McCartney también entabló amistad con una señora mayor a la que en un principio visitaba para hacerle las labores de casa por un chelín y que le dejó una huella profunda. La relación se convirtió en Eleanor Rigby, un tema que trata del dolor que nace de la soledad.

Please please me

La relación entre McCartney y Lennon sufrió altibajos, fue, en resumen, un amor contradictorio. Pero esa ambigüedad hizo grandes a The Beatles. La tensión competitiva, las personalidades complementarias, el frágil equilibrio entre la amistad y la rivalidad.

«Fuimos una gran influencia el uno para el otro. Los lectores detectarán emociones contradictorias en mis recuerdos de John, pero eso es porque nuestra relación era cambiante. A veces estaba llena de amor y admiración, y otras veces no», reconoció McCartney en la presentación del libro en Southbank, Londres. «Crecimos juntos, subimos la escalera de la vida uno junto al otro. Unos niños de 16 o 17 años de Liverpool no se dicen que se querían y yo nunca se lo dije, nunca pude llegar a decírselo. Es bueno darme cuenta ahora de lo mucho que le he querido».

De esos caracteres enfrentados que tenían ambos nació Please please me, el primer número uno del grupo y la constatación de que la banda no era cosa de uno solo. «Si yo no detectaba un problema lo hacía John, y si él no lo hacía lo hacía yo. Si ambos nos atascábamos, aparecía George Martin, nuestro productor. Esa colaboración hacia que fuese una suerte pertenecer a esa banda llamada The Beatles», explica McCartney en el libro, que sale a la venta este miércoles.

Paul McCartney, en los años 70.
Paul McCartney, en los años 70.

I want to hold your hand

Lennon y MacCartney compartieron los años en la que el amor idealizado se confunde con el deseo sexual. «El erotismo era una fuerza que impulsaba todo lo que hacía. Por ejemplo, en I want to hold your hand decía ‘Quiero cogerte la mano’ ¡y probablemente hacer muchas más cosas! Ahí tenía 21 años, nos habíamos mudado a nuestro primer apartamento en Londres y me habían dejado la habitación pequeña, así que me fui al ático de la casa de Jane Asher, mi novia de entonces», recuerda McCartney.

Allí, en la casa de los Asher, Paul recordó el amor materno que le había sido arrebatado. «Margaret, la madre de Jane, me trató como a un hijo. Nos llevábamos muy bien. Me encantaba estar allí porque eran una verdadera familia», asegura en Letras. Fue en aquella buhardilla de Wimpole Street donde Paul, que tenía un pequeño piano, soñó con la melodía de Yesterday. Durante semanas, estuvo preguntando a todo el que se encontraba para constatar que no era de alguna canción que ya existiera.

Yesterday

Tenía la melodía, pero no la letra. Y el mensaje que quería transmitir con ella no terminaba de llegarle, así que empezó a tararearla con la primera tontería que le vino a la cabeza: «Scrambled eggs, oh baby how much I love your legs, scrambled eggs». Con 22 años, durante un viaje con Jane a Portugal, vino la inspiración. «Pensé que a la gente le gustan las canciones tristes. Aún me resulta extraño que la gente diga que es la canción pop número uno de todos los tiempos y que la revista Rolling Stone la califique como la mejor del siglo XX. Parece grandilocuente para algo que nació de una forma tan misteriosa», apunta McCartney.

Quizás de forma inconsciente, o en una reinterpretación con el paso de los años, McCartney volvió, como en I lost my little girl, al tema central de su obra: la muerte de su madre. «Al principio me decían que Yesterday trataba sobre eso y yo lo negaba, pero, cuanto más lo pienso, más me doy cuenta de que la inconsciencia pudo ser parte del contexto. Era muy extraño que no se hablase de la pérdida de nuestra madre a causa del cáncer. No me sorprende que eso aflorase en esta canción en la que la dulzura compite con un dolor que casi no se puede describir».

Paul McCartney, a principios de los años 70.
Paul McCartney, a principios de los años 70.

Let it be

Si Yesterday cerró el tema del amor que le fue arrebatado, Let it be remató el amor agridulce entre John y Paul. El broche a su relación profesional llegó en un «momento difícil, porque nos encaminábamos hacia la ruptura de los Beatles. John y Yoko habían empezado a salir y eso tuvo un impacto en la dinámica del grupo. Ella estaba en medio de las grabaciones. Nosotros éramos tíos del norte, formaba parte de nuestra cultura sonreír y aguantar, así que nos reprimimos y lo dejamos estar. Soñé con mi madre en aquella época, con que me veía preocupado por todo lo que sucedía y me decía: ‘Todo irá bien, déjalo estar [let it be]’. Es triste es que los Beatles nunca la tocaran en concierto».

Conforme a los criterios deThe Trust Project

Saber más

#ExpresionSonoraNoticias Tomado de http://estaticos.elmundo.es/elmundo/rss/cultura

A %d blogueros les gusta esto: