abril 17, 2021

Manuel Alberca: “La biografía es un arte que exige el oficio de un artesano”

El catedrático de la Universidad de Málaga publica 'Maestras de vida. Biografías y bioficciones' Leer#ExpresionSonoraNoticias Tomado de http://estaticos.elmundo.es/elmundo/rss/cultura...

¿La biografía es un arte o un oficio?

¡Eterno dilema! Me atrevo a fundir ambos extremos. Es un arte que exige el oficio de un artesano. Los grandes autores de la biografía han sido narradores de talento, al que unieron afanes y conocimientos de investigador o historiador.

¿Por qué la biografía y la vida no son lo mismo?

Son conceptos paralelos, pero no idénticos. Cualquier vida, incluso la más intensa y aventurera, tiene repeticiones, tiempos muertos, monotonías y aburrimientos que no tienen cabida en un relato biográfico. La biografía es la manera que tenemos de contarnos y de conocer de manera amena y eficaz las vidas ajenas.

Habla de «insuficiencias epistemológicas», de «carencias ontológicas» y de «falta de objetividad biográfica». ¿Cuáles son los obstáculos a los que se enfrenta un biógrafo?

Son varios y, paradójicamente, funcionan como estímulos. El más importante es pretender conocer la verdad de la vida de una persona, cuya esfera íntima o los misterios de su personalidad, que pertenecen al fuero interno del biografiado, casi nunca son accesibles.

Unamuno habló de la voluntad de hacer la «novela de la vida». ¿Cuáles son los límites de lo que usted llama bioficción?

Bajo este neologismo, la biografía se marida con la autoficción. El resultado es un tipo de biografía más literaria y flexible, que, sin concederse las licencias de la ficción, permite al biógrafo expresar su intensa y personal relación con el personaje biografiado.

¿Qué pasó con Umbral y su biógrafa, la profesora Anna Caballé?

Caballé escribió, en colaboración con Israel Rolón, una magnífica biografía de Laforet. Pero en la de Umbral, la inicial colaboración entre biógrafa y biografiado se torció. El escritor esperaba tal vez una biógrafa sumisa, ésta se revolvió contra Umbral con severidad en ciertos momentos de su relato. La hostilidad recíproca lastró el resultado biográfico. ¿La lección? Como dice mi amigo Andrés Arenas, no conviene que el biógrafo conozca al biografiado, y es mejor que espere a que esté muerto, a ser posible bien muerto…

En el libro recoge unas palabras de Muñoz Molina en ‘El País’: «Hay biógrafos que tienen algo de saqueadores de tumbas: de policías o difamadores retrospectivos que no sólo airean las miserias objetivas de un muerto sino que establecen hipótesis calumniosas». Y me ha recordado, por ejemplo, a la polémica generada a raíz del homenaje del Instituto Cervantes al poeta Jaime Gil de Biedma, acusado de pederastia. ¿No hay que esconder ningún aspecto del biografiado?

No se puede ni se debe ocultar ni disimular hipócritamente la vida sexual de Gil de Biedma, pero tampoco conviene olvidar en estos casos que los juicios de las conductas personales no pueden ignorar que los códigos morales no son los mismos de hace 60 años. No se debe juzgar a nadie, pero menos retrospectivamente. Cada personaje biografiado debe ser entendido en el medio en que se desarrolló.

Considera que los libros de Chaves Nogales sobre el torero Juan Belmonte y de Josep Pla sobre el escultor Manolo Hugué responden a la idea de «pseudo-autobiografías».

En la forma, ambas tienen las características de una pseudo-autobiografía o de las autobiografías por

interpósita persona

. Pero, en el fondo, son dos biografías escritas desde una primera persona simulada. Considero la de Chaves Nogales una biografía ejemplar, de estilo ágil y periodístico, pero sin un gramo de amarillismo. Con la particularidad de que su admiración por el torero no le impidió representar humanamente al biografiado.

¿Leer biografías permite una mirada introspectiva?

Sin duda. Nos conocemos mejor a nosotros mismos en relación con los otros y no de manera ensimismada. Las biografías pueden ser en muchas ocasiones espejos oblicuos en la que los lectores se pueden mirar. Al conocer la vida de los otros nos estamos conociendo a nosotros mismos por afinidad o por contraste en las acciones o reacciones de los personajes biografiados. Como sostengo en el libro las biografías pueden ser «maestras de vida».

Sostiene que «la biografía no tuvo en España el reconocimiento que se merecía».

No solo en España. Los escritores y la crítica académica la han menospreciado por considerarla escasamente literaria y los historiadores por excesivamente subjetiva. Pero en las dos últimas décadas se han hecho buenas biografías en España. Es el momento de dejar de ser quejicas y de hacer el trabajo pendiente.

#ExpresionSonoraNoticias Tomado de http://estaticos.elmundo.es/elmundo/rss/cultura

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