Ludopatía, un mal que se apodera de adultos mayores en Sonora

En Sonora se cuenta con una importante oferta de salas de apuestas, tanto en Hermosillo como en otros municipios de Sonora Tomado de https://www.elsoldehermosillo.com.mx/rss.xml...

En Sonora existen un total de 31 casinos, lo que representa el 10.76% del total de salas de apuestas que existen en todo México, colocando así al Estado en el tercer lugar nacional con más sitios de este giro.

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Datos de la Asociación de Permisionarios, Operadores y Proveedores de la Industria del Entretenimiento y Juegos de Apuestas (Aieja) señalan que el primer lugar lo ocupa Baja California con 44 y le sigue Ciudad de México con 34.

Del total de casinos establecidos en la entidad, Hermosillo tiene 12; Nogales 5; Cajeme 4; Guaymas y San Luis Río Colorado 3, respectivamente; mientras que Caborca, Navojoa, Agua Prieta y Huatabampo tienen 1, cada uno.

De acuerdo con Aieja, estos generan 8 mil 680 empleos directos y 20 mil 832 indirectos, en todo el estado.

En ese sentido, la capital sonorense se ubica como una de las ciudades con mayor número de salas de apuestas a nivel nacional, en el lugar 3, con la misma cantidad de casinos que tiene el mismo número de casinos que Monterrey, las cuales se ubican debajo de Tijuana (19) y Mexicali (14), según información de Aieja.

Ludopatía: no es un juego

Debido a la gran oferta, la ludopatía ha tomado fuerza al interior de los casinos, donde mujeres de la tercera edad se ven principalmente afectadas, dijo Javier Romero Córdova, psicólogo consultor del Programa Institucional de Bienestar Psicológico de la Universidad de Sonora, en entrevista para El Sol de Hermosillo.

Esto es así debido al tiempo libre de individuos jubilados con más de 60 años, lo cual no es ningún secreto, pues de acuerdo con información de Aieja, las personas de la tercera edad son el principal cliente de los casinos, los cuales gastan de 350 a mil pesos y prefieren acudir en horarios vespertinos, pasando de dos a cuatro horas en una sala de apuestas, en promedio.

Romero Córdova explicó que para muchas personas de la tercera edad ya jubiladas es posible adquirir algún tipo de adicción, no solamente al juego, sino a diferentes tipos de actividades, pues el estar desocupados es una variable que incide en este tema, pero no es la única ni la más predominante.

Se trata de un trastorno psicológico que afecta todos los aspectos en la vida de una persona que ha perdido el control de sus impulsos y no puede dejar el juego, de manera que es importante eliminar los prejuicios que sugieren que quienes padecen esta enfermedad son ociosos, viciosos o que no tienen trabajo.

“He tenido contacto con pacientes que presentan ludopatía, la cual está muy fuerte ahora que tenemos bastantes espacios para el casino. Se están presentando básicamente en mujeres de la tercera edad y jubiladas, donde se presenta algún tipo de patrón adictivo”, comentó.

Aunque se debe analizar el contexto integral de la persona para determinar si se trata de una adicción, el problema de la ludopatía se define por la incapacidad crónica y progresiva para dejar de apostar en juegos de azar, lo cual puede estar ligado a trastornos como la depresión y la ansiedad.

“Se trabaja con el psiquiatra, a la par que con la psicoterapia, cuando una persona presenta algún tipo de conducta adictiva. Es lo que se ha visto que tiene mayor efectividad y éxito en el tratamiento”, puntualizó el psicólogo.

El casino, un mundo de sueños

Para Rosa Alba, integrante de Jugadores Anónimos A.C., desde hace dos años, la ludopatía es mucho más que un juego. Vivió en carne propia los horrores de este padecimiento. Durante 16 años fue presa de sus impulsos y de poder detenerse para dejar de apostar en casinos, una ruta que la llevó por varias desdichas, hasta encontrarse con la idea de quitarse la vida.

“Cuando yo inicié, estaba en el proceso de divorcio, no puedo decir que el divorcio fue por el juego, eso vino después. Yo cuando entré el gancho fue que las dos primeras veces gané, entonces me hice a la idea de que siempre iba a estar ganando. Entonces me dije que podía salir de trabajar y con estar en el casino un rato iba a estar generando ganancias diarias”, relató.

Todo fue por diversión, en un principio, con las máquinas tragaperras, donde la sensación de victoría fue tan adictiva que llegó al punto de crearse un sistema de juego, fundado sobre la superstición, por lo que cada vez que vestía de negro para ir al casino, tenía que ganar.

En ese sentido, confesó que se sentía como una loca, yendo a perder el dinero diariamente en salas de juego, que estuvo a punto de pisar la cárcel debido a las deudas acumuladas, de manera que trató de suicidarse, por lo que pasó por terapia intensiva durante tres días.

El impulso irrefrenable de apostar le costó a Rosa Alba los ahorros que había reunido junto a su ex esposo, así como dos casas y tres automóviles; luego de esto vinieron los prestamistas, y al no poder solventar las deudas tras tantas horas invertidas en el casino, pasó por su mente la idea del suicidio.

“Mi vida ya giraba alrededor de algo negro, osbcuro, no veía la luz ya. Ya no podía dormir, o en cuanto me despertaba ya pensaba en el casino, esperaba a que lo abrieran para poder entrar. Cuando no encontraba la puerta, que me vinieron los embargos, que me vino todo porque no pude pagar, para mí fue muy fuerte.

“Me pasaba la mayor parte del tiempo en el casino, iba dos o tres veces al día, porque al principio fue porque ganaba que quería estar ahí, después, hablando por mí, yo estaba porque quería recuperar lo perdido, pero era todo lo contrario. Me iba hundiendo más y más porque no me podía recuperar. El juego, el estar dentro de un casino, es una vida llena de pura fantasía”, compartió.

De acuerdo con el programa de recuperación de Jugadores Anónimos, los jugadores compulsivos se imaginan viviendo cómoda y placenteramente con las ganancias que les proporcionará el juego, pero cuando ganan, siguen apostando para cumplir sueños más grandes y si pierden, jugarán con desesperación, profundizando el daño, un daño del que Rosa Alba pensaba estar exenta, pues vivía pensando en qué se gastaría el dinero cuando tuviera éxito.

A tal punto, Rosa Alba pidió a Dios que la salvara, pero incluso condicionaba sus oraciones, asegurando que nunca más entraría a un casino, luego de que recuperara todo el dinero perdido. Todo cambió cuando una amiga solicitó su apoyo para saldar sus deudas, pero al no tener más opciones, acordaron acudir al único grupo de Jugadores Anónimos existente en Hermosillo.

“Desde que inicié no he faltado a ninguna reunión diaria, he aprendido a vivir solo por mí, al día. El tiempo que llevo aquí no tiene nada que ver, porque he visto personas que llevan años sin jugar y han recaído, entonces tengo que vivir sólo por hoy y no pensar que ya me curé, porque la literatura lo dice, es una enfermedad progresiva y mortal”, mencionó.

Aunque siente que fue un poco tarde, encontró en el grupo “Esfuerzo y Esperanza”, de Jugadores Anónimos, la ayuda que necesitaba para salir adelante, por lo que invitó a cualquier persona que atraviese por este problema a comunicarse al (662)278-14-45, o bien, acudir a las reuniones, de lunes a viernes entre las 19:15 y 20:45 horas, en General Piña 125, colonia San Benito.

“La misma enfermedad mental que tenemos nos afecta también como a los alcohólicos y a los drogadictos, es una enfermedad muy fuerte donde hace falta fuerza de voluntad para salir adelante. Nos quita el sueño, nos volvemos mentirosos, es realmente triste”, finalizó.

A pesar de lo anterior, Aieja declara que la adicción al juego es un problema serio, pero sobreestimado, pues afirma que en México no se cataloga al juego patológico entre su listado de adicciones, además de que no existe un censo profesional para determinar la tasa de personas que padecen esta enfermedad.

Sin embargo, Aieja aseguró que se sostiene una política de prevención entre los afiliados al gremio, por lo que en algunos casinos se pone a disposición el número de teléfono de instancias especializadas en atender a personas adictas al juego.

Joaquín, encargado de Relaciones Públicas del grupo “Esfuerzo y Esperanza” de Jugadores Anónimos, señaló que se requieren modificar legislaciones e implementar políticas públicas para prevenir, detectar y dar seguimiento a las personas con algún tipo de adicción, pues en Hermosillo y en Sonora hay un importante número de casinos, incentivando el jeugo a más temprana edad.

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