octubre 22, 2022

Los hijos de los combatientes del Estado Islámico están creciendo en condiciones desafiantes

Dejar a hombres, mujeres y niños capturados en prisiones y campamentos dirigidos por los kurdos hace que se corra el riesgo de generar una nueva camada de combatientes del terrorismo global, advierten grupos de derechos humanos y el ejército de EE....

Dejar a hombres, mujeres y niños capturados en prisiones y campamentos dirigidos por los kurdos hace que se corra el riesgo de generar una nueva camada de combatientes del terrorismo global, advierten grupos de derechos humanos y el ejército de EE. UU.

AL-HOL, Siria — Visto desde un helicóptero, este enorme campamento donde se encuentran las esposas y los hijos de los combatientes muertos o capturados del Estado Islámico (EI) era un mar de tiendas de campaña blancas contra el paisaje desolado y azotado por la sequía del noreste de Siria.

Desde tierra, la dimensión humana de esta tragedia es evidente. A medida que un grupo de vehículos blindados se abría paso por una carretera polvorienta, los niños salían para colocarse junto a la valla en medio de la basura. Algunos saludaban. Un niño, con una camiseta desteñida de La guerra de las galaxias, se puso de pie con las manos entrelazadas a la espalda. Otro, con una camisa polo que le quedaba enorme, sostenía una estrella hecha con papel.

Al-Hol es un campo de detención para personas desplazadas por la guerra del Estado Islámico, los guardias no permiten que los residentes salgan por la puerta. Alrededor del 93 por ciento de las 55.000 personas que se encuentran aquí son mujeres y niños, casi la mitad de los cuales son menores de 12 años. Aunque la mayoría tienen una madre iraquí o siria, miles provienen de otros 51 países, incluidas naciones europeas que han estado renuentes a repatriarlos.

El mundo ha dejado de ponerles atención desde la caída del principal bastión del EI en 2019. Pero decenas de miles de niños que crecen en circunstancias brutales y son muy vulnerables a la radicalización han quedado en el olvido. Están rodeados de mujeres militantes extremas; cuando estos niños se convierten en adolescentes, se les transfiere a prisiones de guerra para combatientes.

“Hemos visto la violencia y también sabemos que tenemos una gran población de niños que están creciendo”, dijo Daoud Ghaznawi, quien supervisa la administración de servicios en el campo por parte de organizaciones no gubernamentales en conjunto con guardias al servicio de un grupo paramilitar liderado por kurdos que controla la región. “De seguir así, nada bueno puede salir de esto”, agregó.

Un guardia fronterizo de las Fuerzas Democráticas Sirias observa cómo se construye un muro entre Siria e Irak, cerca del campamento de Al-Hol.
Delil Souleiman/Agence France-Presse — Getty Images

Grupos de derechos humanos y el ejército han alertado sobre los peligros de dejar languidecer en el desierto a los hijos detenidos de los miembros del EI: además de ser crueles, las condiciones de miseria en las que viven hacen que se corra el riesgo de convertirlos en una red de extremistas insensibles a la violencia y enfadados con el mundo.

El campamento para mujeres y niños forma parte de una constelación de instalaciones en el noreste de Siria supervisadas por la milicia liderada por los kurdos que también incluye casi dos docenas de prisiones que albergan a unos 10.000 hombres adultos, presuntos combatientes del Estado Islámico que han demostrado ser aún más difíciles de repatriar y que podrían fugarse.

A finales de 2018, Al-Hol albergaba a unos 10.000 refugiados y otros desplazados por la guerra. Pero a principios del año siguiente, cuando la coalición respaldada por Estados Unidos sitió Baghuz, el bastión restante del EI, las mujeres y los niños que huyeron o sobrevivieron fueron separados de los hombres y enviados a este campamento. Su población aumentó siete veces.

Durante años, el Departamento de Estado ha instado a los países a repatriar a sus ciudadanos, como lo hizo Estados Unidos. Hacerlo es políticamente impopular dada la asociación de los prisioneros con el Estado Islámico e incluso sus hijos más jóvenes suelen ser estigmatizados como peligrosos. Sin embargo, varios grupos de mujeres y niños se han marchado.

Irak, que tiene más personas detenidas, avanza lento: muchos iraquíes se muestran hostiles ante la posibilidad de que las familias del EI regresen. La semana pasada, Timothy Betts, coordinador interino de contraterrorismo del Departamento de Estado, participó en una conferencia del Instituto del Medio Oriente y dijo que Irak había repatriado a unos 600 combatientes de ISIS y otras 2500 personas de Al-Hol, aproximadamente una décima parte de sus ciudadanos que están aquí y en un campo de detención más pequeño.

Este mes, Francia repatrió a 16 mujeres y 35 niños, incluidos algunos huérfanos. Se dice que quedan alrededor de 165 niños franceses y 65 mujeres, junto con aproximadamente 85 hombres franceses.

Alemania tiene de tres a cuatro decenas de hombres adultos bajo custodia en este campamento, y Bélgica y el Reino Unido tienen alrededor de dos decenas cada uno, dijo un funcionario; Turquía y Rusia tienen cada uno varios cientos. Muchos países europeos son especialmente reacios a aceptar de nuevo a los hombres, por temor a que, según sus sistemas legales, el encarcelamiento dure solo unos pocos años.

Mientras tanto, la seguridad empeora en el interior de Al-Hol. Ha habido alrededor de 25 homicidios en lo que va del año. Aunque los datos disponibles son imprecisos, la frecuencia de los asesinatos ha aumentado desde la primavera e incluye un asesinato la semana pasada y una mujer que fue decapitada el mes pasado. Se cree que las mujeres extremistas del EI, que se han erigido como la policía religiosa, son responsables de muchos asesinatos como represalia por trasgresiones como hablar con las autoridades del campamento.

Una delegación en misión de investigación, liderada por el senador republicano por Carolina del Sur Lindsey Graham, visitó las instalaciones en las últimas semanas e invitó a un reportero de The New York Times a una visita inusual de un alto funcionario estadounidense.

Delil Souleiman/Agence France-Presse — Getty Images

La situación podría empeorar pronto. Turquía considera que el grupo paramilitar liderado por los kurdos que controla el noreste de Siria está vinculado a un grupo terrorista separatista. El grupo paramilitar, conocido como Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), ha sido el principal aliado de Estados Unidos sobre el terreno en su lucha contra el Estado Islámico en Siria.

Turquía, aliada de Estados Unidos en la OTAN, atacó a las FDS en 2019, lo que desestabilizó la frágil región. Este país ha señalado su intención de volver a atacar pronto.

Si hubiera otra incursión turca, los funcionarios estadounidenses creen que cientos de miles de personas que viven en la región fronteriza podrían ser desplazados, lo que aumentaría la agitación. También temen que los guardias de la prisión de las FDS y una fuerza de seguridad interna en Al-Hol redistribuyan personal al frente, como ocurrió en 2019, y puedan perder el control de los detenidos del EI.

“Si en efecto se realizara un ataque turco, es muy probable que tengamos un EI 2.0”, dijo el general brigadier de la Fuerza Aérea Claude K. Tudor Jr. durante un vuelo en helicóptero sobre Siria en el que viajaba Graham. Tudor es comandante de la fuerza especial de operaciones que trabaja para derrotar al EI en Irak y Siria.

El general estadounidense advirtió que los grupos paramilitares podrían tratar de reagruparse a través de fugas masivas de prisiones y agregó: “Creemos que el EI está buscando atacar otra prisión o hacer algo en Al-Hol”.

Charlie Savage/The New York Times

Las Fuerzas Democráticas Sirias ya tienen poco control en la región. De pie bajo un sol abrasador en la azotea de un edificio de administración de prisiones en la cercana Hasaka, el general Amuda, jefe de una unidad de comandos de las FDS, una fuerza asociada designada por Estados Unidos, y quien utiliza un seudónimo, describió un infame ataque del EI allí en enero.

Se produjo una batalla de dos semanas en la que murieron decenas de guardias de las FDS y cientos de detenidos y combatientes del EI. Relató el asalto con lujo de detalle y mostró los edificios acribillados y un lugar en el que, según dijo, los milicianos habían quemado vivos a dos guardias.

Después, cuando el ejército estadounidense trató de determinar quiénes habían muerto o escapado, quedó claro que la milicia no tenía registros completos de sus detenidos. Entre los reclusos de Hasaka también había cientos de adolescentes, algunos de los cuales, al parecer, fueron traídos de Al-Hol al crecer; otros adolescentes fueron enviados a centros de rehabilitación de los que se dice que carecen de la capacidad necesaria para albergarlos.

“Que la milicia no tenga una imagen particularmente precisa de lo que está sucediendo te dice lo que necesitas saber”, dijo Charles Lister, director de los programas de Siria, Contraterrorismo y Extremismo en el Instituto del Medio Oriente. “No estamos haciendo nada para evitar que la generación actual de detenidos quiera seguir luchando si logran salir, y crear un desastre para la próxima generación”.

Abdulkarim Omar, jefe de relaciones exteriores de la administración regional, dijo que los niños adoctrinados que tenían entre 12 y 14 años deben ser separados porque podrían representar amenazas o producir bebés para el EI. Negó que los adolescentes que fueron enviados a las cárceles porque no había lugar en los centros de rehabilitación fueran alojados con los adultos curtidos en la batalla.

Diego Ibarra Sanchez para The New York Times

De los aproximadamente 10.000 hombres adultos detenidos que son acusados ​​de luchar por el EI, unos 5000 son sirios, 3000 son iraquíes y 2000 provienen de otros 60 países, dijeron las autoridades.

La mayoría de esos 2000 provienen de países del Medio Oriente o África del Norte, incluidos Túnez, Marruecos, Argelia y Arabia Saudita. Alrededor de 300 son rusos, mientras que más de 250 provienen de países occidentales y europeos, dijeron las autoridades.

Al-Hol se divide de manera similar. El campamento principal alberga a unos 47.000 sirios e iraquíes. En un anexo hay 8000 esposas e hijos de combatientes de ISIS de otros países. Aproximadamente 66 bebés nacieron cada mes el año pasado, dijeron las autoridades.

En 2022, el ejército estadounidense tiene previsto destinar 155 millones de dólares en Siria para capacitar y equipar a las FDS y para otros trabajos como reforzar las prisiones donde se encuentran miembros del EI. El Departamento de Estado y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional planean usar 852 millones de dólares para la asistencia humanitaria en Siria y para apoyar a los refugiados en los países vecinos.

Los fondos del Pentágono han ayudado a pagar guardias e infraestructura, incluidos detectores de metal en Al-Hol, así como vallas internas que se tiene planeado construir ese mes, lo cual les permitiría a los guardias cerrar secciones en caso de que estalle una revuelta o, después de una, para limpiar las armas de contrabando. El ejército estadounidense también está recabando datos biométricos, como el ADN, de los prisioneros adultos.

En Hasaka, el general de división John W. Brennan Jr., comandante de la fuerza especial contra el Estado Islámico en Irak y Siria, dijo que las naciones que no estén dispuestas a repatriar a sus ciudadanos del EI deberían al menos pagar a las FDS por alojarlos.

Delil Souleiman/Agence France-Presse — Getty Images

Graham también sugirió que las Naciones Unidas podrían crear un tribunal internacional para enjuiciar a los miembros sirios del EI; la región disidente no es una nación soberana reconocida con un sistema legal. Pero señaló que la gente había expresado las mismas ideas durante una visita similar hace cuatro años y comparó la situación actual con la falsa calma que sobrevino después de la Primera Guerra Mundial.

“La mayoría de la gente piensa que la guerra con el EI ha terminado”, dijo Graham. “No piensan en cómo reparar el daño. ¿Qué hacer con los presos? ¿Cómo darles a los jóvenes mejores opciones? Es por eso que solo dan números de guerras, simplemente siguen repitiendo”.

La mayoría de los niños que están en Al-Hol no van a la escuela porque no hay suficientes, y algunas mujeres se niegan a dejar que sus hijos asistan a clases. Ghaznawi dijo que hace poco tuvieron que cerrar dos escuelas porque dejaron de contratar a los residentes del campamento como personal de apoyo y sufrían ataques todo el tiempo, dijo.

Kathryn Achilles, activista y directora de medios y comunicación en Siria de Save the Children, dijo que opera seis “espacios provisionales de aprendizaje” en Al-Hol, incluido uno que esta organización reconstruyó hace poco después de que fue incendiado. Enseñan un programa básico de inglés, árabe, matemáticas y ciencias, pero la creciente violencia, traumatiza aún más a los niños, comentó.

“Estos niños no eligieron ir a Siria ni nacer ahí y están atrapados en este ciclo de violencia que los castiga por los pecados o los pecados percibidos de sus padres”, comentó. “Las FDS ahora son responsables de esta gente. Estos niños están atrapados en el sistema, pero lo que necesitan es regresar a casa”, dijo Achilles.

Vinculando la mejora de la seguridad en los campamentos con la calidad de vida, Ghaznawi le restó importancia a los episodios en los que los niños de Al-Hol arrojaron piedras contra los reporteros calificándolos como niños inquietos que se portan mal, pero agregó que eso podría empeorar.

“Tenemos una población joven que envejecerá cada vez más y eventualmente podría pasar de efectuar actos violentos a tener más y más afiliaciones ideológicas con el EI”, dijo.

Sangar Khaleel colaboró en este reportaje desde Irak.

Charlie Savage es un corresponsal de seguridad nacional y políticas legales en Washington. Recibió el premio Pulitzer y trabajó en The Boston Globe y The Miami Herald. Su libro más reciente es Power Wars: The Relentless Rise of Presidential Authority and Secrecy. @charlie_savageFacebook

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