Los cambios en la Autonomía Zapatista

Los cambios en la Autonomía Zapatista

Cuarto texto dedicado a la serie que dedicamos al 30 aniversario del alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. La autora hace un análisis sobre cómo el zapatismo concibe la Autonomía y los diversos cambios organizativos que han realizado a lo...Tomado de https://www.elsaltodiario.com/general/feed

Ya podemos sobrevivir a la tormenta como comunidades zapatistas que somos. Pero ahora se trata no sólo de eso, sino de atravesar ésta y otras tormentas que vienen, atravesar la noche, y llegar a esa mañana, dentro de 120 años, donde una niña empieza a aprender que ser libre es también ser responsable de esa libertad.


Para eso, mirando esa niña allá a los lejos, vamos a hacer los cambios y ajustes que hemos estado discutiendo y acordando en común en estos años, y que ya consultamos con todos los pueblos zapatistas.


Tercera Parte: Dení (02/11/2023)

Al hablar de zapatismo, la autonomía es, probablemente, uno de los temas más seguidos y estudiados; ellos mismos abrieron sus puertas para conocerla, fundamentalmente a través de los tres Encuentros de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo y de la Escuelita Zapatista. A finales del 2023, dentro de la serie de 20 comunicados zapatistas publicados en el contexto del 30 aniversario del alzamiento, dieron a conocer cambios en su autonomía que implicaban la desaparición de dos de sus formas más conocidas, los Municipios Autónomos y las Juntas de Buen Gobierno; y hubo quién se preguntó si eso significaba que, tras tantos años ejerciendo una autonomía en el marco de una feroz guerra contra las comunidades, habían decidido “renunciar” a seguir ese camino. Y no, no es así. Justo lo que hacen los zapatistas, después de un largo proceso de análisis, es profundizar en él de una forma radical. Este texto pretende esbozar un acercamiento desde su historia para intentar comprender sus cambios.

Las comunidades indígenas, tanto en México como en el resto del Continente Americano, han practicado siempre su autonomía y su autogobierno; es gracias a esa práctica que han sobrevivido y mantenido su cultura. Pero esas prácticas eran casi siempre, clandestinas ya que no estaban reconocidas por las leyes vigentes de cada país y eso, siempre ha causado muchos problemas legales para los pueblos y quienes los forman.

Fue en los años previos a 1992 y las celebraciones oficiales de los diferentes gobiernos, que los pueblos indios del continente empezaron a realizar reuniones, como el Foro de Derechos de los Pueblos Indígenas, realizado en Matías Romero, Oaxaca, en 1989, o el I Encuentro Latinoamericano de Organizaciones Campesinas e Indígenas, en octubre de 1991, en Bogotá, Colombia, que traspasaban las fronteras de los países en los que vivían, y en las que las demandas de autonomía y autogobierno se hicieron oír especialmente. Y para 1994, esa discusión seguía presente.

El que “nos dejen organizarnos y gobernarnos con autonomía propia, porque ya no queremos ser sometidos a la voluntad de los poderosos nacionales y extranjeros”, formaba parte de sus primeras demandas

Cuando el Ejército Zapatista de Liberación Nacional se sienta por primera vez, el 20 de febrero, frente a una delegación del gobierno en los Diálogos de la Catedral, semanas después de su Declaración de Guerra del 1 de enero de 1994, las reivindicaciones al derecho a su propio gobierno forman parte de su pliego de demandas: “Como pueblo indígena que somos que nos dejen organizarnos y gobernarnos con autonomía propia, porque ya no queremos ser sometidos a la voluntad de los poderosos nacionales y extranjeros” y “Que la justicia sea administrada por los propios pueblos indígenas, según sus costumbres y tradiciones, sin intervención de gobiernos ilegítimos y corruptos” (puntos decimosexto y decimoséptimo).

En las sesiones de diálogo, explican que el autogobierno y la autonomía no significa separarse de México, muy al contrario, quieren seguir siendo parte de él, pero con el respeto a unas comunidades indígenas que tienen una lógica propia para la que exigen respeto y que se establezca una nueva forma de relacionarse en la que no se les impongan autoridades municipales que no les toman en cuenta ni defienden sus intereses como pueblos.

Fracasado ese diálogo, los zapatistas rompen el cerco del ejército federal el 19 de diciembre de ese mismo año, y crean 30 Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas para empezar a ejercer de forma pública su autonomía.

Un letrero indica el Caracol Nueva Jerusalén, en zona zapatista. Foto: Colectivo Calendario Zapatista.

Los municipios autónomos

Pese a ser declarados a finales de 1994, su constitución y consolidación quedó en suspenso, primero, por la traición del gobierno federal que en febrero del año siguiente lanzó al ejército en busca de los dirigentes zapatistas, y luego, por la esperanza que supuso el posible reconocimiento formal de la autonomía a través de los Diálogos de San Andrés (1996). En los acuerdos firmados en la primera mesa del diálogo, el gobierno federal, en efecto, reconocía el derecho de los pueblos a decidir su forma de gobierno interna y sus maneras de organizarse política, social, económica y culturalmente y se comprometía a hacer los cambios necesarios en la Constitución. Pero todo quedó ahí, porque luego, se negó a cumplir lo firmado.

En vista de eso, los zapatistas decidieron seguir adelante en el camino de su autonomía, y los Municipios Autónomos (MAREZ) empezaron a constituirse formalmente a partir de 1997. No fue un camino fácil; no solo por la presencia activa de grupos paramilitares, apoyados, financiados e instruidos por el ejército federal, sino también porque el gobierno desató una campaña en contra de los Municipios que, con la ayuda del ejército, la policía y la seguridad pública, intentó desmantelarlos, deteniendo a sus recién nombradas autoridades que poblaron las cárceles de Chiapas durante muchos años. Recordados son, entre otros, los operativos en contra del Municipio Autónomo Ricardo Flores Magón, con sede en Taniperla, municipio oficial de Ocosingo y el de Tierra y Libertad, con cabecera en Amparo Agua Tinta, municipio de Las Margaritas.

Comenzaron a trabajar en diferentes área de trabajo, desde el comercio y el transporte, hasta las más visibles desde el exterior, la educación y la salud, construyendo escuelas y casa de salud en las comunidades

Aún con toda la represión que se ejerció contra ellos, los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas, siguieron creándose y sus autoridades, elegidas por las asambleas de los pueblos que los conformaban, comenzaron a trabajar en diferentes área de trabajo, desde el comercio y el transporte, hasta las más visibles desde el exterior, la educación y la salud: se formaron promotores y promotoras de educación y de salud, y poco a poco, se fueron creando escuelas en las comunidades y construyendo clínicas, microclínicas y casas de salud.

Se creó y consolidó así, un segundo nivel regional de gobierno autónomo -el primero era el local-, que, además, se desprende de la “sombra” de la estructura militar del EZLN, ya que no solo éste no toma parte en la designación o destitución de las autoridades, sino que ninguno de los mandos militares o miembros del Comité Clandestino Revolucionario Indígena podían ocupar cargos de autoridad, ni en las comunidades ni en los Municipios Autónomos.

Primer cambio de la Autonomía

A partir de enero de 2003, se publican una serie de textos bajo el nombre de “México 2003: Otro calendario, el de la resistencia” que dividido en “Estelas”, muestra las luchas del país, Oaxaca, Puebla, Tlaxcala…, siendo Chiapas la treceava estela. Publicada a finales de julio de 2003 y dividida, a su vez, en siete partes, muestra la profunda reflexión que las comunidades zapatistas habían realizado sobre su organización autónoma; en ella, habían encontrado dos tipos de problemas, uno, en su relación con la sociedad civil, nacional e internacional, y otro, que afectaba a las relaciones con las comunidades zapatistas y no zapatistas.

Se constituirán, el 9 de agosto del 2003, las llamadas «Juntas de Buen Gobierno»”, una por cada zona rebelde, que agruparía a los municipios de cada una de ellas. Sus sedes estarían en los “Caracoles”

Vieron que había un desequilibrio en el desarrollo de los Municipios Autónomos y de sus comunidades, que venía dado porque los más conocidos, los más cercanos a los centros urbanos y con acceso por carretera, recibían más proyectos y apoyo de la sociedad civil; también que, a veces, se presentaban conflictos entre Municipios Autónomos y entre estos y los municipios oficiales; o que los proyectos y tareas comunitarias no se cumplían en el tiempo y la forma acordada por las comunidades. Así que, por todo eso, “para cuidar que en territorio rebelde zapatista el que mande, mande obedeciendo, se constituirán, el 9 de agosto del 2003, las llamadas «Juntas de Buen Gobierno»”, una por cada zona rebelde, que agruparía a los municipios de cada una de ellas. Sus sedes estarían en los “Caracoles”. Los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas seguirían teniendo como funciones exclusivas de gobierno, la impartición de justicia, la salud comunitaria, la educación, la vivienda, la tierra, el trabajo, la alimentación, el comercio, la información y la cultura y el tránsito local.

En cuanto a las Juntas de Buen Gobierno, sus tareas eran rendir informes, presentar iniciativas de trabajo necesarias para los pueblos, como colectivos de ganado o capacitación agroecológica; también entraba entre sus competencias equipar a los centros de salud de la zona de los aparatos necesarios, como por ejemplo, máquinas de ultrasonido (ecógrafos). Cada una de las personas que componían las Juntas, elegidas en sus comunidades por un periodo de tres años y sin cobrar por ello, se responsabilizaban de un área de trabajo, pero las decisiones, es decir, el trabajo de gobierno, se llevaba en colectivo; así, sí bien una persona coordinaba salud y otra educación, cuando había que tomar una decisión sobre esos temas, la tomaba toda la Junta al completo.

A partir del 9 de agosto de 2003, el sistema Autónomo zapatista quedó establecido en tres niveles de gobierno:

  1. En cada zona, las Juntas de Buen Gobierno, responsables de las otras instancias de gobierno, aunque la máxima autoridad eran los pueblos.
  2. En la región, las autoridades autónomas del municipio.
  3. En cada comunidad, sus autoridades directas, agentes, agentas, comisariados y comisariadas autónomas que constituían la base de su autonomía desde la que se ejerce el mandar obedeciendo.

En los territorios zapatistas siempre se recuerda a las y los compañeros caídos o asesinados. Foto: Colectivo Calendario Zapatista.

Segundo cambio de la Autonomía

Después de un periodo de silencio de algo más de un año, posterior a la gira Zapatista por Europa del 2021, apenas roto por algún pronunciamiento conjunto con el Congreso Nacional Indígena, en octubre de 2023 se inician una serie de comunicados que culminan con el anuncio de cambios importantes en el sistema autónomo zapatista: la desaparición de los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas y las Juntas de Buen Gobierno, como resultado de un largo y profundo análisis realizado en las comunidades zapatistas, de los logros y los fallos de 30 años de vivir y trabajar la autonomía, echar una mirada a lo que se hizo y a lo que se pudo hacer pero no se llevó a cabo; en definitiva, de ver que estuvo bien y que no.

En su análisis vieron que hubo muchas cosas buenas que les hicieron avanzar; fue una gran escuela en la que se formaron los pueblos, en la que aprendieron a gobernarse y adquirieron una gran experiencia; su educación y su salud crecieron como nunca antes, y gracias a eso, ellos, ellas, también crecieron.

Pero también vieron algunas cosas que no habían funcionado bien del todo; observaron que algunos gobiernos autónomos municipales y Juntas de Buen Gobierno, se estaban alejando de los pueblos de tal forma, que estos no participaban bien, no presentaban iniciativas y se limitaban a esperar que las Juntas lo hicieran y si las autoridades no tenían mucha iniciativa, todo quedaba parado. En muchas ocasiones, la información desde las comunidades a los municipios y Juntas y de ahí de nuevo a las comunidades, no funcionaba bien y se perdía información por el camino y la propuesta inicial no se transmitía completa.

Su reflexión les llevó a considerar que estaban construyendo una pirámide de poder igual a la que construía el capitalismo, con grandes diferencias y mejoras, es cierto, pero una pirámide al fin y al cabo, con pisos diferentes en cada uno de los cuales estaban los representantes de los pueblos, que en ocasiones, tomaban decisiones por ellos mismos y eso les distanciaba de los pueblos. En definitiva, estaban copiando lo existente y era esa estructura piramidal la que, por sí misma, impedía una mayor participación.

La conclusión fue que no sirve lo que hace el capitalismo y había que buscar otras fórmulas para que todos y todas participen realmente en su propio gobierno.

Otra forma de trabajar, otra forma de buscar, otra forma de construir

A finales de 2023 los zapatistas anunciaron que iniciaban un nuevo camino que se iría construyendo poco a poco y que consistía, fundamentalmente, en darle la vuelta a la pirámide, de forma que su base estuviera arriba, no abajo. Así, lo que queda arriba son las autoridades locales, comisariados, comisariadas, agentes y agentas elegidas en cada pueblo o comunidad, que forman el Gobierno Autónomo Local (GAL), es decir, la base de la autonomía. Es en ese nivel en el que se ven los trabajos que son necesarios, los problemas y sus soluciones.

Cuando un trabajo o un problema implica a más de una comunidad, los Gobiernos Autónomos Locales se coordinan en su región en los Colectivos de Gobiernos Autónomos Zapatistas (CGAZ); y si el problema es grande o afecta a toda la zona, entonces se convoca a todas las autoridades de la misma y se reúnen en la Asamblea de Colectivos de Gobiernos Autónomos Zapatistas (ACGAZ). Estas dos últimas instancias no son niveles de gobierno, sino de coordinación y, por tanto, no tienen autoridades propias; las únicas autoridades que hay son las de los Gobierno Locales Autónomos.

Hasta ahora, cuando había un problema, era la Junta de Buen Gobierno quien tenía que pensar qué hacer y cómo resolverlo; ahora, lo resolverán los comisariados y comisariadas, los agentes y agentas, los tesoreros y tesoreras de cada pueblo o comunidad, es decir, el Gobierno Autónomo Local, que puede estar formado por cuatro, ocho o hasta diez personas, dependiendo del lugar. Si algo ocurre, que no está bien la escuela, que faltan medicinas en la clínica…, ellos son los primeros en saberlo y quienes actúan e investigan inmediatamente. Si ellos no pueden resolver el problema, convocan la asamblea del pueblo, y ante ella explican el problema y sus actuaciones para que sea la asamblea quién decida.

Si la asamblea no pudo tomar una decisión, junto con su autoridad, llama a las otras autoridades de los otros pueblos que forma la región, convocando a los Colectivos de Gobiernos Autónomos Zapatistas, CGAZ, de la región y si aún así no se puede resolver el problema, se convoca la Asamblea de Colectivos de Gobiernos Autónomos Zapatistas, de la zona y ahí se juntan hasta encontrar una solución colectiva al problema.

En este gráfico se puede ver la reorganización de la Autonomía zapatista sobre la que funcionan las comunidades desde su anuncio en diciembre de 2023.

Con las iniciativas ocurre algo similar; cualquiera de las personas que viven en un pueblo, en una comunidad, puede ver que hay un problema o que algo se podría mejorar; habla, entonces, con la autoridad local, se piensa, se analiza, se discute y luego, se toma una decisión. Y si esa decisión puede ser buena para otros lugares, se convocan al Colectivo de Gobierno Autónomo Zapatista, o a la Asamblea de Colectivos de Gobiernos Autónomos Zapatistas para presentarles la iniciativa.

La desaparición de Municipios Autónomos y de las Juntas de Buen Gobierno no significa que hayan renunciado a su autonomía, sino todo lo contrario: es una profundización en ella

A grandes rasgos, este es el nuevo camino que han iniciado los pueblos zapatistas. La desaparición de Municipios Autónomos y de las Juntas de Buen Gobierno no significa que hayan renunciado a su autonomía, sino todo lo contrario: es una profundización en ella tratando de abrir un nuevo camino alejado de los esquemas capitalistas que, sin darnos cuenta, asumimos como “naturales”; el análisis que han hecho de sus treinta años de autonomía, nos demuestra que hay “sistemas” que por costumbre están profundamente arraigados en nuestro imaginario y pensamos que se pueden mejorar; lo que los hombres, mujeres, niños y niñas de las comunidades zapatistas han hecho ha sido romper ese hábito del dejarnos llevar por lo que conocemos, e imaginar otros horizontes.

Después de todo, es lo que nos llevan mostrando desde hace 40 y 30 años, desde las montañas del sureste mexicano

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