abril 18, 2021

Lo bello y lo triste, de Yasunari Kawabata

El tiempo corre de la misma manera para todos los seres humanos, pero todo ser humano flota de distinta manera en el tiempo. Yasunari Kawabata Heredero de una cultura rica y antigua, en un país que sufrió grandes cambios durante el...

Foto: @_jonathan_alcala

El tiempo corre de la misma manera para todos los seres humanos, pero todo ser humano flota de distinta manera en el tiempo.

Yasunari Kawabata

Heredero de una cultura rica y antigua, en un país que sufrió grandes cambios durante el siglo XX. Asimismo, lector de importantes autores europeos como James Joyce. Además de una probable asimilación de las culturas occidentales debido a la modernización del mundo. Yasunari Kawabata fue un escritor que se consolidó como uno de los más grandes de su época. Nació en 1899 en Osaka, Japón, fue galardonado con el Nobel de Literatura en 1968 y murió en 1972.

Huérfano desde niño y estrechamente relacionado con el arte, Kawabata recoge en su existencia y en su obra lo trágico y hermoso de la vida. Y no hay un mejor título que Lo bello y lo triste para darnos cuenta de ello. Una novela que trata sobre un amor que marcó no sólo a dos personas sino a todos lo que rodean la vida de dichos amantes. Sin ser sofocante, el libro tiene descripciones de Japón. Sus costumbres, vestuarios y paisajes nos permiten adentrarnos al universo que guarda esta historia. La pintura, los campos de té, los templos y los árboles de cerezo son muestras de la belleza que hay alrededor. Y las circunstancias y experiencias de los personajes facilitan distintas reflexiones sobre lo vivido.

Oki es un escritor maduro que visita Kioto para escuchar las campanadas de Año Nuevo y aprovecha para ver a Otoko, una antigua amante. Esto despierta los recuerdos que permanecían adormilados y aviva el escozor de las heridas que nunca sanaron. Otoko es una pintora que inspiró al personaje de la obra más famosa de Oki: “Una chica de dieciséis”. Hecho que nos lleva a la compleja relación entre el artista y su obra. La intimidad retocada con pinceladas de ficción que es llevada al papel y es expuesta a numerosos ojos. Los infortunios y las dichas que esto acarrea.

“Si él no hubiera conocido a Otoko, nunca habría sabido lo que era un amor como aquel. El encontrarse esa clase de amor a los treinta años podía considerarse una fortuna o una desdicha.”

Uno de los pilares de Lo bello y lo triste es la venganza. Otoko no guarda rencor a pesar de haber perdido a su bebé, producto de la aventura que tuvo con Oki, un hombre casado. Sin embargo, Keiko, su protegida, está dispuesta a arruinar la vida del escritor en nombre de su víctima. Esto genera un nudo en la trama en la cual se pueden intuir algunos desenlaces, pero difícilmente se logra acertar.

Visto a través de del presente la historia de Oki es un punto de reflexión de suma importancia para los hombres. Un escritor joven que se dejó llevar por el deseo sin medir las consecuencias. Varias vidas arruinadas a causa de un amor entre un escritor y una adolescente. Otoko quedará marcada por el amor de Oki, la pérdida de su hija y una especie de destierro motivado por su madre. Con el tiempo su carrera como pintora cosechará éxitos, sin embargo, su corazón permanecerá intacto.

Lo bello y lo triste encierra una historia con las desventuras del amor y el deseo. Hay momentos de erotismo y nostalgia, miedo y odio, amor y nobleza. Todo ocurre en un país que nos es muy lejano, pero cuyas experiencias humanas nos hacen sentir cerca.

Yasunari Kawabata dejó una obra literaria digna de un gran escritor. Murió por voluntad propia como otros autores de su país y de su tiempo. Se suicidó en su casa y pese a haber escrito miles de palabras, no escribió nada que nos diera lucidez sobre su muerte.

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