enero 18, 2022

Leiva: «Joaquín Sabina me ha dado su diario, lo que hay dentro queda para mí»

El música madrileño habla de su nuevo disco, inspirado por México, y de Pereza, la hipocondría, el Atleti y, por supuesto, de Sabina Leer#ExpresionSonoraNoticias Tomado de http://estaticos.elmundo.es/elmundo/rss/cultura...

Cuando te muerdes el labio

Actualizado Viernes,
3
diciembre
2021

01:50

El música madrileño habla de su nuevo disco, inspirado por México, y de Pereza, la hipocondría, el Atleti y, por supuesto, de Sabina

El cantante Leiva
El cantante LeivaJavier Barbancho

Leiva es el superviviente del naufragio del pop-rock. El mainstream sustituyó al género por todo lo que sonara latino y el cantante, con el sombrero, los pitillos, la pose de eterno treintañero, la Mahou y Lady Madrid se agarró a los festivales, a las radios, al salvavidas de la nostalgia por los himnos cantaditos.

Su nuevo disco, Cuando te muerdes el labio, es un artefacto funcional. Podría decirse que sus canciones hablan de la realidad, ¿pero es realidad la descripción del parque temático que son las ciudades? El ocio que ofrece Netflix, el diazepam para tratar las ansiedades provocadas por un contexto derruido, expresiones como «esto es muy black mirror» o «todo el puto rato» componen las letras que buscan permanecer en el ecosistema de los traperos. Las referencias no se incorporarán a la calle porque ya lo están: Leiva tiene el suficiente olfato para saber que en las cenas de navidad los grupos de oficinistas cantarán sus versos sobre la comida rápida.

No quiere confirmar si los diarios de Sabina incluyen su testamento. Hicieron un intercambio: él entregó la guitarra y recibió el legado vital del legendario cantautor. Un escaparate de intimidades del autor de 19 días y 500 noches. Aunque sea un disco de colaboraciones, todas femeninas, Leiva no está de vuelta. No es el partido homenaje de la última figura de un estilo que se extingue.

En el mainstream, los ritmos latinos han desplazado al indie, al pop-rock. Quizá sea el último referente del popr-ock que queda en pie.
En 2007 y 2008 los estadios se llenaban con el pop rock. Posteriormente fue el indie. ¿Qué ha pasado? Pues que hay una generación haciendo algo muy bestia. Ya no digo reguetón, que no lo controlo, pero el movimiento urbano, hiphop, trap, de Latinoamérica es tremendo. Escucho a Prox, de la Osa, Foyone. Entiendo que se apoderen de la escena. Tengo algunas conclusiones porque me he tomado la molestia de investigarlo: hay algo muy bestia. Es gente muy talentosa.
Se cumplen 20 años de la edición del primer disco de Pereza. ¿Se ha sentido tentado de…
¿Fue en 2001, no? Pues no lo había pensado. Para que veas la desconexión que tengo: me acabas de dar tú la noticia.
Quería preguntarle si se ha sentido tentado de homenajear al grupo. Como ha hecho Dani Martín con El canto del loco.
No he tenido ninguna tentación. Cualquier movimiento relacionado con hacer cosas de la banda, juntarme con bandas, homenajear a bandas, tiene que apetecer de verdad, ser tan de onda. O sea, a todo que no por el momento.
Lady Madrid se convirtió en un himno. ¿Qué hay detrás del tema?
La escribí en un momento dado. Por una amiga que entró en el barrio. A todos nos gustó mucho. De esto que te ves… Ella, sin darse cuenta, estaba provocando un huracán. Era una canción que al principio no tenía ninguna relevancia para mí. Es muy sencilla. Está hecha de tres acordes. Lo lógico es que las canciones que se convierten en himnos -me da vergüenza decirlo. No digo himno. Prefiero canciones populares- lo hacen después de haber tenido un proceso de radio importante que Lady Madrid no tuvo. No fue single. No pasó por las radios. Es un single popular. La eligió la gente. Es curioso: la canción más importante de mi repertorio nunca ha sonado en single.
¿Qué tal de la hipocondría?
Mucho mejor. Pensé que lo pasaría peor. Durante la pandemia he viajado mucho. Grabé este disco en México. He convivido mucho con el miedo. En ese aspecto creo que estoy en un buen momento. Como bien dijo una amiga mía tengo miedo a las enfermedades raras. Una enfermedad tan mainstream en principio no me asustaba.
¿Cuál es el proyecto que tiene entre manos en Chicago?
Varios amigos montamos una banda. Son mexicanos. Jay de la Cueva, de Molotov. Adam Jodorowsky, el hijo de Alejandro Jodorowksy. Y el cantautor David de Aguilar. Entre todos hemos grabado un disco en Chicago. En analógico, en dos pistas, prebeatles. Me fui a vivir a México durante parte de los meses duros de la pandemia. Conviví mucho con Adam. Salíamos, armamos una pandilla de músicos y terminamos grabando en Chicago. Fueron muchos meses viviendo juntos.

No he tenido ninguna tentación de homenajear a Pereza

Tengo que confesarlo: esa alusión al partido a partido que hizo junto a Joaquín Sabina me aburre un poco. ¿Por qué utilizasteis el símil futbolístico?
Más allá de lo que te aburra a ti, lo importante es lo que me suceda a mí. Me parecía un lema de presente en un momento en el que te podías morir dentro de cuatro días, se podía morir tu familia. Nos pareció que trasladar la filosofía del club, del club de mis amores -he sido siempre del Atleti- era buena idea en un momento como el que se estaba viviendo.
El vídeo arranca con vuestras firmas y el lema Otra forma de ver la vida. ¿Quiénes son ellos, quienes son los que tienen otra forma de verla vida? ¿Por qué se siente identificado?
Está muy bien explicado en aquel spot en el que el niño preguntaba ¿Por qué somos del Atleti? Es un club que ha sabido perder con mucha deportividad. Ha tenido una afición que ha convivido con la derrota de forma sana y con mucha raza. Son valores que me gustan. Es verdad que mi club parecía un eterno perdedor pero ahora es un club ganador. Ir con la lástima de sabemos perder no vale ya porque competimos para ganar. De todas formas sí es otra manera de entender la competición. En las buenas y en las malas, la afición hace algo conmovedor. Ahora soy consciente de que niño me conmovían esas cosas. No se elige de una forma sesuda un equipo. Mi padre era del Bilbao, mis hermanos del Barça. Creo que a mí me inspiró un chaval de mi colegio que era un porterazo. Le admiraba, tendríamos cinco o seis años, sería de esa forma, a través de algún ídolo que fue del Atleti.
¿Qué relación tiene con Joaquín Sabina? ¿Qué intercambio hay entre vosotros?
Tenemos una relación casi familiar. Empezó con una relación de amistad, posterior a la admiración que ya tenía yo por él. Esa amistad se alargó durante años hasta que empezamos a intimar, a trabajar, a vivir prácticamente juntos. Estuve un año metido en su casa, componiendo, viajando, tocando por el mundo. Toqué con Sabina en París, Buenos Aires, Londres, Argentina, en muchos sitios, en México también. Ya es una relación familiar. Nos vemos mucho en Madrid. Comemos, cenamos, pasamos las navidades juntos, nos vamos de vacaciones en verano. Puedes extraer multitud de cosas. Joaquín es un contador de historias de altura. Gracias a él he mejorado mucho a nivel lírico. Me hablaba de la rima interna. De la musicalidad del texto sin caer en las rimas clásicas, asonante o consonante. Eso lo maneja con gran maestría. Me ha cambiado la forma de mirar las cosas. Quitarle solemnidad a nuestra profesión es fundamental. Él se ha mantenido a flote gracias al sentido del humor.

Hay muchas artistas mujeres en México. Estoy muy enganchado a estar allí

Le he leído hablar con nostalgia de las noches de juerga con Sabina. ¿Se acabaron?
La verdad es que no. Ahora son en su casa. Mira, Jimena, Joaquín y yo, los tres solos, muchas muchas noches, acabamos bebiendo hasta las tantas, riendo y borrachos. Es una cosa bastante recurrente. A veces está Benjamín. En verano estábamos con Luis García Montero, Almudena Grandes. Organizamos cenas, noches largas.
Tengo entendido que hubo un intercambio de regalos entre Sabina y usted. Le dio su guitarra favorita y él le regaló su dietario.
Hubo una guitarra en concreto con la que compuse las músicas del último disco. Llegó un punto en el que me pareció que le pertenecía. Tiene que ver más contigo que conmigo, le dije. Sabía que lo iba entender bien. Era un regalo de los que duelen. Al cabo de un tiempo, tocaba en el Wizink center. Vino Joaquín, que no va ya a ningún lado. Y me dio su diario. Hay anotados poemas, canciones, cientos de dibujos, notas con miradas políticas, reflexiones, apuntes.
Según he podido saber, está también su testamento
[Sorprendido] Lo que hay dentro queda para mí. Lo he husmeado todo. Voy revisando, viendo cosas. Joaquín tiene una letra ilegible, por lo que es difícil acercarse. Lo guardo con muchísimo amor.
Ha grabado Cuando te muerdes el labio en México. ¿Qué ha encontrado allí?
Una inquietud artística . Durante la grabación creé una pandilla. Soy muy inquieto. Hay muchas artistas mujeres. Hemos trabajado, compuesto música, también hemos comido, cenado, hemos hecho una amistad profunda. Estoy bastante enganchado a estar por allí.
Todas las colaboraciones son femeninas. ¿Cuál ha sido el criterio para elegirlas?
Ha sido un criterio orgánico. Aunque tiene un mensaje feminista, no es un alegato. Hay una escena poderosa de mujeres con muchísimo talento: el 90% de lo que escucho pertenece a la comunidad de mujeres que he conocido en Latinoamérica. Soy testigo de primera línea de algo extraordinario que está sucediendo. Hay una generación de veinteañeras con un talento abrumador. Es gente joven modernizando el folklore. Como por ejemplo Silvana Estrada, que hace folklore con un pie en la vanguardia. Ese ha sido el motor para hacer el disco. Compartirlo con ellas. Escribir para ellas.
Qué música escucha.
Escucho hip hop. Desde hace casi un año estoy profundizando mucho en ese estilo en castellano.
¿Tiene la sensación de haber arriesgado poco con este disco?
No. No lo sé. Nunca escribo direccionado por lo que pueda esperar la gente de mí. He sido muy libre. He escrito lo que me ha dado la gana.

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