abril 19, 2021

La segunda muerte de los baños romanos de Amán, sepultados de nuevo bajo una carretera

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Arqueología

BAJO REGISTRO

Martes,
9
febrero
2021

01:14

La controversia rodea la decisión de cubrir las termas recientemente descubiertas en la capital jornada

Unos trabajadores acondicionan las ruinas de los baños romanos de...

Unos trabajadores acondicionan las ruinas de los baños romanos de Amán.
REUTERS

La moderna Amán, desparramada por una sucesión de colinas, ha vivido durante décadas fagocitada por el esplendor de las capitales vecinas: Jerusalén a Damasco y El Cairo. En el populoso centro de la ciudad actual, entre zocos, apenas queda rastro de su pasado romano, cuando la urbe se llamaba Filadelfia y gozaba de una red de grandes edificios públicos.
Hasta ahora, el vestigio más imponente era el teatro romano, horadado en la ladera de una colina durante el reinado de Marco Antonio y co

n capacidad para 6.000 personas. Su orfandad, sin embargo, acaba de evaporarse. No muy lejos de sus bancadas, durante los trabajos de drenaje de una concurrida arteria cercana, los obreros han dejado al descubierto un nuevo tesoro:

la geografía de unos baños romanos

, formados por celdas climatizadas y un crematorio. “Fue un hallazgo fortuito durante la construcción de un nuevo sistema de alcantarillado”, reconoce a EL MUNDO Zeidan Kafafi, un conocido arqueólogo jordano a cargo de la excavación del páramo. “Se decidió actuar en la zona porque las fuertes lluvias del año pasado

dejaron anegada la zona

. Fueron los obreros los que encontraron los baños romanos, que datan del siglo II d.C.”, relata el experto, curtido en decenas de yacimientos del país árabe.
La instalación de las tuberías dejó al descubierto las tapias de unas instalaciones de las que se han desenterrado fragmentos de cerámica y

dos estatuas de mármol sin cabezas

que pertenecerían a nobles romanos. “El edificio estaría formado por los baños en la planta inferior y una serie de habitaciones en la superior. No se ha descubierto aún todo el edificio porque habría que continuar la excavación para saber si hay otras partes bajo los edificios cercanos”, señala Kafafi.
Tras semanas de estudios y mediciones, las autoridades de la ciudad -hogar de

cuatro millones de almas

– han optado por volver a cubrir los vestigios romanos y restablecer el tráfico en la zona. Una medida polémica que ha suscitado la condena de los arqueólogos, que confían en que se trate de una decisión temporal. “Estamos en invierno y

hay que cubrirlo hasta que pase la estación

y mientras se prepara un plan para el resto de monumentos que podría haber bajo tierra”, desliza el experto.
El comité encargado de auscultar las entrañas de Amán asegura que el examen preliminar indica que se conserva aún parte del urbanismo trazado por los romanos, que revolucionaron la ciudad que habían heredado del sucesor de Alejandro Magno. “Se han encontrado efectivamente

otros edificios de la época y estamos buscando una solución

para poder firmar una excavación más amplia sin poner en riesgo los edificios actuales, que fueron construidos hace un siglo y deben también mantenerse”, arguye Kafafi.
Filadelfia se organizaba en dos niveles. El templo de Hércules presidía la colina mientras que el mapa típico de una ciudad romana se desplegaba más abajo, alrededor de dos calles principales con columnas. En su intersección se hallaba el Ninfeo, la principal fuente pública, cuyos restos de bóvedas y ábsides fueron objeto de una restauración reciente. Anejo a la fuente, se mantiene aún en pie el Odeón,

un pequeño teatro de 500 asientos construido en la misma época del teatro cercano

.
Las termas que esperan ahora bajo nuevas capas de tierra serían similares a las halladas a finales de la década de 1960 en Beirut. Los baños romanos de la capital libanesa, con sus

pilares de terracota que calentaban las salas

, fueron sometidos a una renovación a mediados de 1990 y sobreviven hoy encajados en el corazón de Beirut entre edificios gubernamentales.
El monumento jordano es un recordatorio de un pasado que despunta también en la ciudadela de Amán, en el templo de Hércules,

contemporáneo al teatro romano

. La ciudad moderna es la última capa de una retahíla de las poblaciones que la precedieron, desde la edad de piedra hasta los asirios, babilonios o bizantinos. “Yo carezco de autoridad para decidir qué hacer pero mi sueño es poder descubrir todos los edificios monumentales que se conservan en el subsuelo y que se pueda establecer

un diálogo entre los tiempos romanos y los actuales

“, murmura Kafafi. “La restauración y su apertura al público podría ser muy útil para relanzar el turismo en la ciudad”, concluye.

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