febrero 28, 2021

La polarización explicada con el ajedrez

Por Juan José León Gámez Quiero aprovechar la nueva popularidad que la serie Gambito de Dama ha dado al ajedrez, para explicar las razones de la enorme polarización política que vivimos en México. Habrá algunos sorprendidos por la violencia discursiva de...

Por Juan José León Gámez

Quiero aprovechar la nueva popularidad que la serie Gambito de Dama ha dado al ajedrez, para explicar las razones de la enorme polarización política que vivimos en México. Habrá algunos sorprendidos por la violencia discursiva de la oposición y de los grandes medios. Este es un fenómeno recurrente y esperable en situaciones políticas como las que vivimos y en ajedrez es comparable a las partidas con ventajas opuestas.

Durante una partida de ajedrez los jugadores pueden buscar dos tipos de ventaja: las ventajas estáticas o estructurales y las ventajas dinámicas, que son mucho más inestables.

Una ventaja estática es, por ejemplo, tener más piezas. El bando que tiene un caballo más que su adversario, goza de una enorme ventaja estática o estructural. En cambio, el bando que ha logrado desarrollar mejor sus piezas, es decir, moverlas de su casilla de origen a posiciones más activas, goza de una ventaja dinámica.

Si trasladamos esto a la arena política, quienes poseen el control del capital, las grandes empresas y los medios de comunicación dominantes, tienen ventaja estática o estructural. Es muy difícil que pierdan esa ventaja. Por naturaleza, las fuerzas conservadoras de derecha tienden a tener y conservar esas ventajas estructurales en prácticamente todos los países del mundo.

En cambio, la izquierda sólo puede aspirar a obtener, en contadas ocasiones, el poder político. El control del gobierno es, por su misma definición en un régimen democrático, una ventaja dinámica. Es decir, una ventaja inestable, que siempre está en juego y se puede perder en la siguiente elección.

Volviendo al ajedrez, cuando un bando posee superioridad en ambos tipos de ventaja, es decir,  tiene más piezas y están ubicadas en posiciones que dominan el tablero, no hay lucha, simplemente un bando domina el juego y gana. No existe polarización alguna. Eso pasó en México durante muchos años. Las fuerzas que hoy van aliadas en la Coalición Si Por México tuvieron todas las ventajas estáticas: control de los grandes medios de comunicación; alianza con las grandes empresas y los capitales nacionales e internacionales. Además, gozaron de todas las ventajas dinámicas: control del gobierno federal, la inmensa mayoría de los gobiernos locales, ambas cámaras, el Poder Judicial y los llamados órganos autónomos.

Las partidas de ajedrez y la política se ponen interesantes cuando hay un debate entre  estos dos tipos diferentes de ventajas. En nuestro país vivimos una lucha de este tipo y ese es el motivo de la creciente polarización. Se están enfrentando poderes en una confrontación de equilibrio de fuerzas, que no habíamos visto en mucho tiempo.

Quienes creen que el gobierno, por haber ganado las elecciones tiene ventaja clara ante sus opositores y puede tomarse las cosas con calma, no ha entendido la naturaleza de la lucha. No se puede gobernar desde la izquierda, como se gobierna desde la derecha. Hacerlo es una derrota segura.

La clave nuevamente está en el ajedrez: la sobrevivencia del bando con la ventaja dinámica depende de tres cosas: iniciativa, más iniciativa y aún más iniciativa. El bando dinámico sabe que si desperdicia un solo tiempo, toda su ventaja se evapora y su adversario hará valer su mayor material.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador no juega ajedrez, pero tiene muy claro este concepto. La conferencia mañanera diaria es su herramienta para mantener la iniciativa en la agenda pública y entiende que el tiempo es su recurso más valioso, por lo que debe trabajar al máximo.

Los ejemplos de personajes históricos que no entendieron estos conceptos, están presentes en su discurso. Francisco I. Madero perdió el gobierno y la vida al no saber el tipo de juego que estaba jugando. Creyó que su ventaja, el poder político, era estable y confiable, dejó ir la iniciativa política y muy pronto se encontró en una posición perdida con consecuencias trágicas para él y para el país.

El reto de las fuerzas populares que dan sentido a la Cuarta Transformación y a su gobierno, es mantener la iniciativa en todos los frentes estratégicos el mayor tiempo posible. Retener el control de las Cámaras y avanzar en los gobiernos locales, es vital para la sobrevivencia de un proyecto rodeado por tan poderosos enemigos.

Tomado de https://sonorainclusiva.com/rss

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