La pianista que surgió del trópico

La pianista que surgió del trópico

“Rosa Guraieb Kuri figura en la International Encyclopedia of Women Composers de Aaron I. Cohen, como una autora destacada de la música latinoamericana y una de las primeras compositoras mexicanas de obras sinfónicas. Su vasto legado musical aguarda mayor difusión”....Tomado de https://morfemacero.com/

Culturas impopulares

Jorge Pech Casanova

Hacia 1935, en la ajetreada población ferrocarrilera de Matías Romero, Oaxaca, los vecinos del matrimonio Guraieb Kuri se hubiesen sorprendido al enterarse de que las frases de piano que escuchaban fluir de ese hogar no las ejecutaba el señor Wadí, conocido por su afición a conciertos, ni su esposa Isabel, también inclinada a la música. Quien prodigaba con el teclado la afluencia de acordes era Rosa, niña de cuatro años de edad, quien seguía las enseñanzas de su hermano de siete años y las observaciones que sus padres les hacían.

La niña Guraieb continuó desarrollando sus habilidades en el piano en aquella ciudad ferroviaria, donde no era infrecuente recibir a músicos de jazz de Estados Unidos contratados por los ingenieros ingleses que dirigían la importante estación de Matías Romero. Alguno de esos músicos itinerantes pudo ser maestro de la precoz pianista, a quien sus padres le procuraban lecciones particulares en cuanto había oportunidad.

Habituada a escuchar ritmos inusuales, a la infante pianista no le era ajena la curiosa visión de un trozo de Inglaterra trasplantado a las tropicales calles de su comunidad: el barrio de los directivos del ferrocarril, construido con altas casas de ladrillos rojos y pisos de duela, edificadas de acuerdo con planos de algún arquitecto inglés. Locomotoras, vagones y aun las vías férreas eran asimismo de fabricación extranjera.

Cuando cumplió nueve años, la familia Guraieb Kuri cambió el paisaje tropical y ferroviario por la, entonces, aún conservadora Ciudad de México. Al Distrito Federal, distinguido por mansiones barrocas, llegó la niña Rosa junto con sus padres y hermano hacia 1939, cuando el Edificio Corcuera, del arquitecto Juan Sordo Madaleno, recién desplazaba al de La Nacional, diseñado por Manuel Ortiz Monasterio, como el más alto de la república.

En tanto las construcciones del Distrito Federal avanzaban hacia las alturas, Rosa Guraieb ingresó al Instituto Nacional de Bellas Artes. En 1946 pudo ver cómo el arquitecto Ortiz Monasterio superaba a su competidor Sordo Madaleno al erigir el edificio de la Lotería Nacional, conocido como El Moro. La urbe empezaba a perder sus aires virreinales y neoclásicos para ubicarse en la modernidad.

Mientras tanto, la adolescente Rosa recibió en 1948 el certificado de Profesora de Primer Grado de Piano. A sus dieciséis años quiso ampliar el título. Su familia la envió en 1949 a El Líbano para tomar cursos de piano, teoría y armonía en el Conservatorio de Música de Beirut.

De vuelta en México, Guraieb ingresó al Conservatorio Nacional de Música en 1950. El movimiento artístico nacionalista ya se había consolidado en la república. La joven tuvo como maestros a José Pablo Moncayo, Salvador Ordóñez Ochoa y Carlos Chávez. Para 1951, el Palacio de Bellas Artes alojó los primeros conciertos que Rosa ofreció como pianista.

Buscando profundizar en sus estudios de armonía y piano, en 1954 la joven tomó cursos en la Escuela de Música de la Universidad de Yale. Para 1956, con 25 años de edad, Guraieb actuó como solista de la Orquesta Sinfónica de México dirigida por Luis Herrera de la Fuente.

Alcanzada su madurez como intérprete de piano, la ejecutante quiso crear melodías propias. Con 31 años de edad, se convirtió en alumna de composición en el Conservatorio Nacional de Música, donde siguió de 1962 a 1965 las lecciones de Carlos Chávez. También acudió a cursos con Rodolfo Halffter, Gerhart Muench, Istvang Lang y Alfonso Elías.

Para completar su aprendizaje creativo, Guraieb participó en los talleres de composición que condujeron Daniel Catán y Mario Lavista de 1977 a 1978 en el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical.

En los siguientes años Guraieb combinó sus presentaciones como pianista con labores de composición. Así, desde 1985 fue integrándose a la Liga de Compositores de Música de Concierto de México A. C., a la Liga Internacional de Mujeres en la música Frau und Musik Internationaler Arbeitskreis de Hannover, a la Sociedad de Autores y Compositores de México, así como a la Sociedad Mexicana de Música Nueva.

Partiendo de la dodecafonía y la tonalidad, la compositora fue desarrollando dos líneas principales en sus piezas: escribió canciones cuya letra sencilla es realzada por la sutileza y complejidad de las melodías, como las tituladas Palomita, Lejos, Eres mi destino y Tus ojos, ciclo en el que adaptó poemas de Manuel Gutiérrez Nájera y Octavio Paz. Por otra parte, Guraieb compuso piezas dodecafónicas con las que obtuvo reconocimiento internacional entre 1991 y 2002, como Pieza cíclica, Puerto de Arribo, Espacios, Preludio y Scriabiniana.

En el Séptimo Encuentro Internacional de Mujeres en el Arte, en 2003, la autora e intérprete recibió un homenaje por sus 50 años de actividad musical. La Sociedad de Autores y Compositores de México le otorgó en 2007 su Medalla de Plata y Testimonio en reconocimiento a su carrera musical.

Pese a su desempeño como pianista y compositora, Rosa Guraieb Kuri permanece entre las figuras poco reconocidas de la música mexicana. No tiene la fama de autoras como María Greever o Consuelo Velázquez, a quienes supera en complejidad melódica. Tampoco recibe pleno reconocimiento como compositora de música contemporánea, aunque sus obras dodecafónicas y tonales resonaron en escenarios del extranjero.

En México, el panista Mauricio Nader y la cantante Lourdes Ambriz difunden las obras de Guraieb, junto con otros destacados intérpretes, como Horacio Franco. La nueva generación de ejecutantes y cantantes de música formal integran a sus repertorios las canciones de la compositora nacida en Matías Romero.

Otoño, un disco con sus obras, fue grabado por el sello Urtext en 2005 con la participación de la soprano Lourdes Ambriz, Vincent Touzet en la flauta, Mitzuko Tempaku al violín y Duane Cochran al piano (puede escucharse en las plataformas YouTube y Spotify). En 2012, el disco Rosa Guraieb, Evocaciones, reunió diez canciones y una pieza de piano suyas, interpretadas por el Cuarteto de cuerdas de Bellas Artes; el pianista Nader y el flautista Franco.

Cuando en 2012 le fue concedido el Premio Biblos al Mérito, sus obras en el disco Otoño, en homenaje a la compositora Rosa Guraieb fueron descritas así: “Se trata de una música detallista, confeccionada nota a nota bajo esquemas idiomáticos frecuentemente dodecafónicos pero con una flexibilidad hilarante que permite, al mismo tiempo, dejar fluir el gusto de la compositora por la tonalidad”.

Rosa Guraieb Kuri figura en la International Encyclopedia of Women Composers publicada por Aaron I. Cohen en 1987 con el sello Books and Music Inc. Guraieb es una autora destacada de la música latinoamericana, una de las primeras compositoras de obras sinfónicas contemporáneas en nuestro país, y su legado musical aguarda mayor difusión. La artista falleció en 2014, con 83 años de edad, en la Ciudad de México ya plagada de rascacielos.

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