La “Junta de Paz” de Trump: unilateralismo y mercantilización de la diplomacia

— En el escenario del Foro Económico Mundial, espacio tradicional de las élites financieras y políticas del capitalismo global, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezó la firma de su denominada Junta de Paz, una iniciativa que, bajo el discurso de la estabilidad internacional, consolida una visión profundamente unilateral del orden mundial.

Hasta ahora, cerca de 35 países han aceptado incorporarse al nuevo organismo, cuyo diseño concentra el poder decisorio en el propio mandatario estadounidense, quien asumirá la presidencia de manera indefinida y contará con derecho de veto sobre todas las resoluciones. En la práctica, se trata de una estructura subordinada a los intereses de Washington y carente de mecanismos de control colectivo.

Diversos especialistas han advertido que la Junta de Paz apunta a vaciar de contenido a la Organización de las Naciones Unidas, un organismo surgido tras la Segunda Guerra Mundial precisamente para evitar que las decisiones sobre la guerra y la paz quedaran en manos de una sola potencia. La propuesta de Trump profundiza así la crisis del multilateralismo y del derecho internacional.

Particularmente polémica ha sido la exigencia de 1.000 millones de dólares para acceder a un asiento permanente en la junta, un planteamiento que institucionaliza la desigualdad entre Estados y excluye de facto a la mayoría de los países del Sur Global. La paz, en esta lógica, se convierte en una mercancía accesible sólo para quienes pueden pagarla.

Aunque el proyecto fue presentado inicialmente como un mecanismo para supervisar el alto el fuego en Gaza, el presidente estadounidense anunció que su alcance será mucho más amplio, con capacidad para intervenir en conflictos internacionales sin que exista claridad sobre sus bases jurídicas, su rendición de cuentas o su respeto a la soberanía de los pueblos.

Desde América Latina —y particularmente desde México, cuya política exterior ha sostenido históricamente los principios de no intervención, autodeterminación de los pueblos y solución pacífica de las controversias—, la iniciativa representa un motivo de preocupación. Más que una apuesta por la paz, la Junta de Paz parece perfilarse como un nuevo instrumento de reordenamiento imperial del sistema internacional.

Por Alejandro Palma
alexpalma23