La gastronomía en Alemania empieza a salir del confinamiento

En algunas ciudades alemanas, la gastronomía puede volver a atender a sus clientes, pero solo en sus exteriores. A pesar de que en esta primavera aún hace frío y llueve, la noticia es alentadora. #Sonora #Expresion-Sonora.com Tomado de http://rss.dw.com/rdf/rss-sp-all...

“Estoy muy emocionado por poder abrir de nuevo”, dice el gastronomo berlinés Vincenco Berenyi. El 1 de noviembre de 2020, los restaurantes de Alemania se vieron obligados a cerrar. El cierre estaba previsto inicialmente por cuatro semanas, pero desde entonces han pasado casi siete meses.

Interiores permanecerán cerrados

Berlín es uno de los estados federados en los que los restaurantes pueden volver a abrir a partir del viernes (21.5.2021), aunque solo en el exterior. Es decir, estos podrán atender al aire libre en sus terrazas o jardines. Sin embargo, uno de cada dos restaurantes de la capital alemana no puede cumplir ese requisito y tendrá que permanecer cerrado. Incluso para los que pueden montar mesas y sillas en el frontis de sus restaurantes, la situación es difícil, ya que solo ese aforo no alcanza para cubrir sus gastos. Y además, quien abre ya no recibirá ayuda económica del Estado.

En la terraza frente a las tabernas Kurpfalz de Berlín suele haber sitio para más de 50 comensales. Para poder cumplir con las normas de distancia, algunas mesas tuvieron que ser retiradas. Ahora se puede atender a 36 personas al mismo tiempo. Vincenzo Berenyi, que tiene su restaurante aquí, ha calculado que cada mesa tiene que estar ocupada dos veces durante la noche para que el negocio sea rentable.

Vincenzo Berenyi y su socio Sebastian Schmidt quieren volver a brindar pronto con sus clientes.

Vincenzo Berenyi y su socio Sebastian Schmidt quieren volver a brindar pronto con sus clientes.

Solo se atenderá a aquellos que estén totalmente vacunados, hayan superado la infección o que traigan una prueba negativa del día. En el restaurante de Berenyi, es necesario hacer una reserva en la página web, indicando el nombre, la dirección y el número de teléfono. También hay una cuota de reserva de 30 euros por persona, que serán descontados después de la comida. “Tenemos que asegurarnos de que los clientes realmente vengan, si no, todo el sistema no funciona”, explica Berenyi.

Mantas, sombrillas y calefacción

Al propietario del restaurante no le preocupan los arreglos y gastos que tiene que hacer. “Nuestros clientes quieren venir, están esperando que por fin se abra el restaurante nuevamente”, cuenta Berenyi. Lo que sí le preocupa es algo completamente distinto: el clima. La primavera alemana no está siendo precisamente cálida. Hace demasiado frío para la época del año y también ha llovido varias veces.

En un rincón del restaurante esperan 30 mantas nuevas, y Berenyi también quiere comprar unas sombrillas grandes para la terraza. Cuatro calefactores ya están listos. Eso será suficiente si solo hace frío y llueve poco. Por el momento, nadie puede decir cuánto tiempo permanecerán cerrados los interiores. “Espero que se acabe a más tardar a finales de junio”, señala Berenyi.

En la actualidad, el interior del restaurante solo se utiliza como almacén para las sillas y mesas.

En la actualidad, el interior del restaurante solo se utiliza como almacén para las sillas y mesas.

Económicamente, gracias a las ayudas estatales, sus cuentas han sido “aceptables”. El negocio funcionaba bien antes del estallido de la pandemia, y los dos propietarios tenían suficientes reservas financieras para sobrevivir. “A pesar del apoyo del Gobierno, hemos perdido entre 50.000 y 60.000 euros desde la pasada primavera”, calcula Berenyi.

La gastronomía no es relevante para el sistema

Berenyi nunca pensó que el bloqueo de su sector durara tanto tiempo. “En enero, tuve un bajón mental muy fuerte”, relata. Especialmente le afectó el hecho de ser aparentemente “considerado irrelevante” por los políticos. “Somos una industria de la que dependen directa e indirectamente casi nueve millones de empleos en Alemania. Esto es más que en la industria automotriz”, resalta el gastrónomo.

Los trabajadores de la taberna asumen que tendrán que manejarse con cuidado durante mucho tiempo. “Ahora todo depende, al fin y al cabo, de cuánta gente se pueda vacunar y con qué rapidez, y luego de lo que ocurra con el virus en otoño e invierno”, dice Berenyi.

 (ct/ms)

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