La apuesta cultural de Sheinbaum para posicionar a México en el ‘nearshoring’ audiovisual

La apuesta cultural de Sheinbaum para posicionar a México en el ‘nearshoring’ audiovisual

Tomado de https://feeds.elpais.com/

La actriz Salma Hayek y otras personalidades del mundo del audiovisual mexicano flanqueaban el gran anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum de hace una semana de un nuevo plan de incentivos para la industria cinematográfica y audiovisual. El mensaje fue contundente: el cine no solo es cultura. Es también industria que se puede traducir en empleo y movimiento económico. Pero en los últimos años, producciones extranjeras, e incluso mexicanas, giraron sus ojos hacia otros países con mejores esquemas fiscales. Y eso es justo lo que busca revertir el decreto con los nuevos beneficios, ya publicado en el Diario Oficial de la Federación, para subir a México al coche del nearshoring y reposicionarlo como un nido de creación audiovisual.

El estímulo consiste en un crédito fiscal contra el Impuesto sobre la Renta (ISR) de hasta el 30% del gasto realizado en territorio nacional, con un tope de 40 millones de pesos (algo más de dos millones de dólares) por proyecto o proceso, condicionado a que al menos el 70% cuente de proveeduría nacional. Tanto Sheinbaum, como Claudia Curiel, secretaria de Cultura, y Daniela Alatorre, directora del Instituto Mexicano de Cine (Imcine), han catalogado la medida como un cambio de estructura que busca atraer inversión privada con reglas claras para garantizar derrama en el país. “Desde hace muchos años, dentro de la comunidad cinematográfica y en muchas instancias, se ha estado hablando de la necesidad de tener un incentivo. Esto nos pone en un lugar mucho más competitivo, porque ya teníamos fortalezas enormes, pero creo que esto viene a realmente posicionarnos como un destino prioritario”, afirma Alatorre vía telefónica.

Mauricio Durán, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine), dice que países como Colombia, Canadá, España o, incluso, República Dominicana consolidaron estos sistemas de de cash rebate (retorno en efectivo) o incentivos fiscales que hicieron financieramente más atractivo llevar sus proyectos fuera que mantenerlos en el país. El directivo, con más de 30 años de experiencia en el rubro, ha visto no solo a producciones extranjeras irse, también a mexicanas, para reducir sus presupuestos. No se tienen datos sobre los proyectos que no se materializaron en México, pero coincide en que los créditos vuelven a hacer competitivo al país.

“Es un tema matemático. Si finalmente este incentivo, que es un crédito fiscal de hasta 30% sobre el ISR y hay una bolsa anual de más o menos 400 millones, entonces calculo que por lo menos la derrama en producción para México será de unos 1.300 millones de pesos [casi 76 millones de dólares] en el primer año, aproximadamente”, apunta Durán.

El impulso de Hayek

De acuerdo con distintas voces que conversaron con este diario, el impulso a esta medida se comenzó a gestar desde el inicio de la campaña de Sheinbaum, aproximadamente en marzo de 2024. Figuras en la industria con una amplia trayectoria como Inna Payán y Mónica Lozano llevaron el estandarte para materializar una propuesta que involucre a todos los actores del gremio audiovisual, pero que también sea interdisciplinaria, sumando a las carteras de Cultura, Economía y Turismo.

Lozano cuenta que el encuentro entre Hayek y Sheinbaum el pasado noviembre en Veracruz fue una coincidencia “muy favorable”. La protagonista de Frida (2001), que se encontraba buscando locaciones para su debut como directora, le comentó a la mandataria que le ofrecieron lugares de filmación en Australia y otros países. Sin embargo, la actriz mexicana le dijo que no podía hacer “una carta de amor a México” en otro territorio. En ese mismo encuentro, le habló sobre la proyección que podría tener un estímulo fiscal para el desarrollo y crecimiento económico de las entidades del país como destinos fílmicos. “Fue un trabajo de la comunidad y de la reflexión y el estudio de lo que puede traer este beneficio”, detalla Lozano vía telefónica. En términos futbolísticos, fue como una gran jugada originada desde la propia portería y que culminó con Hayek, como una delantera de área, empujando el balón para anotar un gol.

“Después de cinco años, se logró. La ruta incluyó a Salma, a Inna Payán, un momento mediático y una presidenta más abierta a escuchar. Hay que reconocerlo, pero también entender que detrás hay años de trabajo de mucha gente. Es la punta del iceberg”, afirma vía telefónica Carlos Taibo Mahojo, productor, docente y “obrero fílmico” mexicano con más de 30 años de trayectoria.

A diferencia de Andrés Manuel López Obrador, cuyo sexenio (2018-2024) estuvo marcado por la tensión con el sector cultural debido a la eliminación de fideicomisos, recortes presupuestarios y críticas a producciones que consideraba contrarias a su Gobierno, el gremio cinematográfico habló con la entonces candidata por Morena, a través de una publicación de este diario, en la que le dijo: “No nos vea como un enemigo”.

Los distintos sectores vinculados al audiovisual mexicano ven en este nuevo Gobierno una mayor voluntad política y entendimiento de los factores que pueden significar la inversión en el cine y la cultura como una herramienta de para atraer recursos. “Creo que hay un abrazo a este tipo de iniciativas y reflexiones. Hay un trabajo transversal, que es algo que a lo largo de sexenios anteriores no veíamos. Se veían como cosas independientes. Hoy se entiende que la cultura, las industrias creativas, el cine y el audiovisual, sus marcos regulatorios, su impulso y promoción, es un asunto de muchas entidades para llevarlo a cabo. Tiene que ver con economía, promoción turística, desarrollo de infraestructura, capacidades y de los recursos humanos”, agrega Lozano.

Durán ve en este sexenio “un gran compromiso” con el cine y la industria audiovisual mexicana. No solo por el anuncio de los incentivos fiscales, sino también por otras medidas anunciadas, como el de una nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual, en reemplazo de la de 1992, que propone que el cine mexicano tenga garantizado un 10% de espacio para su difusión en las salas y en plataformas digitales; o los 115 millones de pesos de incremento al presupuesto al Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión para la Producción y Distribución Cinematográfica Nacional (EFICINE). El objetivo es seguir impulsando acciones para fomentar la creación, la exhibición y la preservación del cine mexicano, a través de premios, subsidios y estímulos, algo que se mantuvo congelado durante aproximadamente una década.

Un pilar económico estratégico

Nicolás Celis, presidente de la Asociación Mexicana de Productores Independientes de la Industria Cinematográfica y Audiovisual (AMPI), considera que el escenario actual es como la “tormenta perfecta”. Algunas voces han insinuado que los incentivos fiscales solo favorecerán a los grandes actores de la industria, como Netflix, Prime Video o Televisa y sus subsidiarias. En cambio, el también director de la productora Pimienta Films ve una oportunidad que inclina un programa cultural tradicional hacia una política industrial creativa para que los productores independientes se vuelvan más atractivos.

Pone el ejemplo de Uruguay, un país más pequeño, pero donde esta misma medida fiscal lo ha colocado en el mapa, a pesar de que la cantidad de empresas es mucho más reducida respecto a México. El decreto publicado establece otorgar un estímulo fiscal a las personas físicas y morales residentes en México, residentes en el extranjero con establecimiento permanente en el país dedicados a la producción cinematográfica o audiovisual, así como a los residentes en el extranjero sin establecimiento permanente en territorio nacional que realicen dichas actividades a través de una productora mexicana.

“México tiene esa diversidad. Tiene una cantidad de productores muy amplia, de distintas experiencias, para hacer comerciales gigantes, chiquitos, para documentales, animación… Siento que el estímulo es un gran primer paso y entramos todos en la bolsa”, elabora Celis por videollamada. Taibo Mahojo cree que el incentivo puede fortalecer la identidad cultural mexicana. “Como técnico freelance, si tengo más trabajo, tendré mayor capacidad para invertir en proyectos personales, documentales o historias que me importan. Un mayor volumen de trabajo industrial puede generar fuerza para impulsar proyectos autorales. Ambas dimensiones deben caminar juntas”.

Lozano mira un poco más allá y dice que este estímulo puede y debe traer de la mano -ya que “es una situación que prevalece en todos aquellos lugares donde hay este tipo de estímulos”- una ayuda a la formalización laboral en un sector tan importante como este. “Lo que se tiene que crear es un círculo virtuoso en donde un incentivo traiga grandes producciones, a la par que se atienda de forma integral la formación de técnicos y sensibilizar desde las comisiones fílmicas de cada Estado toda esta gestión que se necesita hacer para que estén coordinadas seguridad, hotelerías, transporte y las diferentes autoridades. Podemos realmente generar un ecosistema en donde este incentivo, que va a traer esos proyectos, sea recibido por un sistema sólido con capacidades y que se va a desarrollar de manera potencial si lo vemos de manera integral”, sentencia Alatorre.

Desde sus distintos frentes, Alatorre afirma que hay que ver a estas directrices del Gobierno de Sheinbaum como una política pública integral, desde los apoyos del Imcine, subsidios y los estímulos como parte de una cadena. Son señales de que la industria cinematográfica mexicana regresa al centro de la política pública como un pilar económico estratégico.

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