abril 18, 2021

Johann Strauss; el inicio de una época

Viena, la capital cultural por excelencia en Europa, la metrópoli del mítico río Danubio y la casa del imperio austrohúngaro. Ninguna otra ciudad inspiró a tantos grandes compositores a lo largo de la historia como esta hermosa urbe. ¿Es acaso famosa...

Viena, la capital cultural por excelencia en Europa, la metrópoli del mítico río Danubio y la casa del imperio austrohúngaro. Ninguna otra ciudad inspiró a tantos grandes compositores a lo largo de la historia como esta hermosa urbe. ¿Es acaso famosa porque Mozart, Beethoven, Hayden, Schubert o Brahms decidieron vivir ahí o decidieron vivir ahí porque Viena simplemente era la capital de la música?

Viena también es conocida como la cuna del vals y por ser el hogar de Johann Strauss, uno de los compositores más importantes de la historia de la música europea. Pese a que su hijo, Johann Strauss II, lo superó en popularidad, Strauss padre todavía es considerado como una figura significativa del género. No solamente por la gran influencia que tuvo en la educación musical de sus hijos, sino también por la calidad de su obra. Fue figura central en el desarrollo y consolidación del vals vienés durante el siglo XIX, que es herencia cultural de Austria.

El 14 de marzo de 1804 se funda una de las dinastías musicales más emblemáticas de la historia con el nacimiento de Johann Strauss I, en la capital de Europa, y la cual está conformada por sus tres hijos: Johann, Josef y Eduard. Su padre, Franz Borgias Strauss era dueño de una taberna en donde el pequeño Strauss comenzó a relacionarse con la música y aprendió a tocar la viola de oído y posteriormente el violín. Para 1823 conoce a Josef Lanner en la Pamer’s Kapelle, uno de los conjuntos de música de baile más populares de la época, con quien forma un cuarteto de cuerdas que interpretaba valses vieneses y danzas alemanas.

Es imprescindible mencionar a Josef Lanner cuando hablamos de Johann Strauss I, pues gracias esta cercana amistad Strauss logró desarrollar sus habilidades de ejecución, composición y conducción musical. Desde muy joven comenzó a tomar mayores responsabilidades en el grupo formado con Lanner hasta convertirse en director de la segunda orquestra.

Con el fin de las guerras napoleónicas, la paz comenzó a reinar en Viena y sus habitantes se replegaron en la seguridad de sus casas y sus familias. En ese momento el vals vienés se convierte en la escapatoria de un Estado monárquico y represivo. En lugar de bailar en solitario, las parejas se abrazan y ríen al compás de la música, al mismo tiempo que era considerada elegante y sofisticada.

La carrera musical de Johann Strauss toma un camino distinto en 1825, se casa con Maria Anna Streim y tres meses después nace el pequeño Johann, su hijo mayor quien posteriormente sería su más grande rival musical. Strauss padre decide formar su propio grupo y comienza a escribir sus primeras composiciones; TäuberlinWalzer y el primero de los Kettenbrücken Waltzes op. 4.

Entrada la década de 1830 Strauss I ya era reconocido en toda Europa gracias a  su delicada música bailable, constituida por cerca de 28 obras. Inició una gira por Alemania, Francia e Inglaterra, en donde fue invitado a tocar en la coronación de la reina y para cuyo evento compuso el Vals de la Reina Victoria.

En 1842, Strauss se separó de su esposa, lo que dejó la puerta abierta para que sus hijos comenzaran a estudiar música de manera formal. Johann Strauss II comienza a tomar mayor relevancia y popularidad en Viena renovando por completo el género de vals que había creado su padre, dándole toques modernos, elegantes y consolidando el estilo del vals vienés.

En 1848 se estrena la obra más reconocida de Johann Strauss I, la Marcha Radetzky compuesta en honor al mariscal austriaco Joseph Wenzel Radezky. Esta marcha logró una gran popularidad en todo el imperio austrohúngaro, llegó a ser parte de la identidad nacionalista y hasta el día de hoy se considera como uno de los himnos de Austria, junto al vals El Danubio Azul de su hijo Johann Strauss II.

Actualmente, la Marcha Radetzky suele ser la pieza de cierre del concierto de año nuevo de Viena, evento conocido mundialmente gracias a las transmisiones internacionales. Se ha vuelto popular que el público participe activamente como parte de la orquesta dando palmadas en algunos compases e incluso algunos directores de orquestra se vuelven al público para dirigirlos.

En el 2020, la Orquestra Filarmónica de Viena decide tocar una versión de esta marcha con arreglos diferentes a los que Leopold Weninger hizo tan populares en 1914, quien se afilió al partido Nazi y realizó distintas obras para enaltecer su ideología antisemita y xenófoba. El resultado es una marcha menos marcial pero más festiva.

Algunas obras de arte trascienden la barrera del tiempo y el espacio geográfico, la obra de Johann Strauss I no es la excepción.  Es el patriarca de una dinastía musical, es también reconocido como padre y fundador del vals vienés que a su vez es parte de la identidad de un país. Escuchar sus obras nos rememora a la hermosa Viena y la nostalgia de una época de florecimiento artístico, cultural y musical.

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