Ilegal, 90% de la industria porcícola en México: Viridiana Lázaro

El 90 por ciento de la industria porcícola en México opera en la ilegalidad, construyendo granjas industriales y acaparando dos tercios del agua renovable de todo el país, señala la especialista en agricultura y cambio climático Viridiana Lázaro. En entrevista, indica que autoridades estatales y municipales solapan las irregularidades

En México, el 90 por ciento de la industria porcícola opera en la ilegalidad, indica Viridiana Lázaro, especialista en agricultura y cambio climático de Greenpeace México. Ello, agrega, porque no cuentan con una manifestación de impacto ambiental que permita llevar a cabo la construcción de mega granjas industriales ni acaparar dos tercios del agua renovable de todo el país.

En entrevista con Contralínea, la coordinadora de la campaña “Mi dieta salva al planeta” señala que estas irregularidades muchas veces se dan por la complicidad que las empresas llegan a tener con los gobiernos estatales y municipales. En la comunidad de Homún, por ejemplo, la manifestación de impacto ambiental fue realizada por un dentista y aceptada así por las autoridades.

La bióloga Viridiana Lázaro señala que al no haber verdaderos estudios de fondo que puedan revisar e indicar cuántas granjas pueden haber sin que se rebasen los límites ambientales o sin que se dañe la biodiversidad en la región, este tipo de permisos fomentan el establecimiento de granjas porcícolas en áreas naturales protegidas.

FOTO: 123RF

Al día de hoy se tiene registro de 43 granjas porcícolas establecidas en cuatro áreas naturales protegidas y sitios Ramsar –como se les conoce a los humedales de importancia internacional bajo el Convenio de Ramsar–: Laguna de Términos, Reserva Geohidrológica Anillo de Cenotes, Parque Estatal Laguna de Yalahau, y Reserva de la Biosfera Ría Celestún, advierte.

La experta en sostenibilidad señala que colocar granjas porcícolas en las selvas propicia la pérdida del hábitat de especies endémicas, muchas en peligro de extinción. También explica que Yucatán –uno de los lugares que más concentra este tipo de industria– es un sitio prioritario para la conservación de la biodiversidad.

Ello, porque alberga diferentes especies en peligro de extinción como el mono araña, el jaguar, el loro yucateco y el pez ciego. Además, en la región se localiza el principal sumidero de carbono en el país y también cuatro acuíferos de gran importancia, por lo que  Yucatán es una fuente de agua dulce muy importante a nivel nacional.

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La especialista en agricultura y cambio climático señala que la tala de árboles, la contaminación de los acuíferos y la emisión de gases de efecto invernadero asociadas a las actividades porcícolas destruye la región y empeora el cambio climático. Por ello considera que es muy importante conservar la península de Yucatán, que es uno de los pulmones más importantes que aún nos quedan en México”.

Viridiana Lázaro asegura que desde 2012, Greenpeace ha trabajado en la península de Yucatán a fin de proteger la biodiversidad y la selva. “Hemos pedido a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a la Comisión Nacional del Agua y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) junto con otras organizaciones y colectivos locales, detener el crecimiento, construcción y operación de las empresas porcícolas, así como la ampliación de leyes existentes en la materia, hasta que no se regulen completamente todas las granjas”.

En ese contexto, explica que la Profepa tiene el deber de supervisar las granjas porcícolas, mientras que la Conagua debe recolectar muestras de agua pertinentes para verificar que están cumpliendo con la norma 001, y sancionar –de ser necesario– a todas aquellas empresas que no cumplan con la normatividad. Además, “Conagua deberá compartir la información recopilada a las comunidades para que ellos puedan tomar decisiones informadas sobre su territorio”.

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