El día después de una notable huelga general de un día en Minneapolis para protestar por el asesinato de Renée Nicole Good a manos de agentes federales, el 26 de enero los agentes federales asesinaron a una segunda persona, Alex Jeffrey Pretti, enfermero de cuidados intensivos del Centro Médico de Asuntos de Veteranos. Los portavoces federales declararon inmediatamente que Pretti era un terrorista nacional que tenía la intención de masacrar a los agentes federales, quienes, según dijeron, le dispararon en defensa propia, pero los vídeos del suceso contradicen la versión del Gobierno.
En los vídeos se ve claramente que Pretti, que sostenía un teléfono en la mano para grabar a los agentes, se acercó para ayudar a una mujer que había sido empujada, cuando fue atacado por siete agentes que lo tiraron al suelo, le rociaron con spray pimienta y lo golpearon. Los agentes descubrieron entonces que Pretti llevaba una pistola oculta, tal y como le permitía la ley estatal, aunque nunca la esgrimió. Los agentes le quitaron el arma y luego los agentes de la Patrulla Fronteriza le dispararon diez veces, matándolo.
Al igual que había ocurrido anteriormente con el asesinato de Renée N. Good, los agentes federales tomaron el control del lugar del tiroteo y, a pesar de que los funcionarios estatales con una orden judicial exigieron el derecho a examinar la escena, el Departamento de Seguridad Nacional se negó. A pesar de las temperaturas bajo cero (-6 grados Fahrenheit, -21 grados Celsius), cientos de personas salieron a las calles para protestar por el asesinato de Pretti y miles acudieron a un funeral espontáneo al aire libre en su honor.
El gobernador Tim Walz, que anteriormente había ordenado a la Guardia Nacional que se mantuviera en alerta, la movilizó para mantener el orden en Minneapolis. Los activistas locales se han indignado al saber que la envía para proteger el edificio federal Whipple, que alberga el tribunal federal y el centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), en lugar de para impedir que el ICE ataque a la gente en sus barrios.
Ya hay 3000 agentes del ICE en las ciudades gemelas de Minneapolis y St. Paul. El presidente Donald Trump, republicano, ha amenazado con invocar la Ley de Insurrección, que permite al presidente movilizar al ejército estadounidense para ocupar la ciudad. Ahora dice que el gobernador demócrata Walz y el alcalde demócrata Jacob Frey están incitando a la insurrección con su retórica pomposa, peligrosa y arrogante. Hasta ahora, Trump no ha enviado tropas militares, aunque su Departamento de Justicia está investigando al gobernador y al alcalde por, presuntamente, obstaculizar la labor de los agentes del ICE.
La población de Minneapolis y de todo el país se ha quedado conmocionada y horrorizada al ver a los agentes del ICE derribar puertas y entrar en las casas sin órdenes judiciales. Los agentes del ICE detienen a personas de color en las calles y les exigen que muestren su identificación y prueba de ciudadanía. El ICE fue a una casa, detuvo a un niño de cinco años y luego acusó a su padre de abandonarlo antes de enviar a toda la familia a un centro de detención en Texas. A una mujer discapacitada que se dirigía en coche a una cita con el médico le rompieron la ventanilla del coche y la sacaron a rastras, luego se desmayó y se la llevaron en ambulancia. Estos ataques violentos contra muchas personas residentes, tanto inmigrantes como estadounidenses, que se han convertido en algo cotidiano, han frustrado y enfurecido a la población de las Ciudades Gemelas. Tras el asesinato de Good por parte del ICE, la gente estaba dispuesta a actuar.
La huelga general de Minneapolis contra el ICE el 23 de enero, el día antes del asesinato de Pretti, contó con el apoyo de sindicatos, grupos religiosos y organizaciones comunitarias que se movilizaron bajo el lema Día de la verdad y la libertad y llamaron a no trabajar, no ir a la escuela, no comprar. [La huelga]Prácticamente paralizó la actividad económica de la ciudad. La idea de una huelga general surgió de las filas de activistas que la consideraban el siguiente paso necesario. Aunque muchas secciónese sindicales y parte de la afiliación participó en la misma, ningun sindicato convocó la huelga, lo que habría supuesto una violación de sus convenios colectivos con los empleadores y podría haber acarreado sanciones legales y económicas. Muchos trabajadores y trabajadoras se dieron de baja por enfermedad, utilizando uno de sus días de baja para tomarse el día libre, mientras que en otros casos cientos de pequeñas empresas cerraron para apoyar la huelga, liberando a sus trabajadores durante ese día.
Miles de residentes de Minneapolis y St. Paul participaron en docenas de comités autoorganizados para hacer frente al ICE y a la Patrulla Fronteriza en sus lugares de trabajo y comunidades. Los grupos locales llevan meses organizándose. Los grupos vecinales salen con silbatos estridentes cuando ven a agentes del ICE en las calles y algunos utilizan sus coches para bloquear las calles. Las y los profesores se organizaron en sus escuelas y luego ayudaron a organizar grupos de padres para poder responder juntos a los agentes del ICE que dispararon agentes químicos a los estudiantes y arrestaron profesores. En algunos casos, estas redes informales han creado asambleas vecinales o laborales, aunque estas asambleas aún no son habituales.
El día de la huelga, cien miembros del clero que se reunieron en el aeropuerto y bloquearon las instalaciones fueron arrestados por desobedecer a la policía y luego puestos en libertad, mientras decenas de miles de personas marchaban por el centro de Minneapolis a temperaturas bajo cero. Por todas partes la gente gritaba Fuera ICE. También hubo protestas en otras ciudades del país, muchas de ellas con temperaturas bajo cero, nieve, aguanieve y hielo.
Trump ha comenzado a cambiar su enfoque bajo la presión de los demócratas, algunos legisladores republicanos y organizaciones conservadoras a favor de las armas. Los grupos armamentistas de derecha creen que los estadounidenses necesitan sus armas para poder luchar contra el Gobierno federal si es necesario, por lo que están indignados debido a que los agentes federales mataron a un hombre que tenía una pistola registrada legalmente que nunca blandió y que le fue arrebatada antes de recibir varios disparos por la espalda. Trump ha afirmado que él y el gobernador demócrata Walz «ahora están en la misma onda». Trump ha sustituido al jefe de la operación de deportación de Minneapolis, el notoriamente violento Gregory Bovino, comandante de la Patrulla Fronteriza, por Tom Homan, el zar de la frontera de la Casa Blanca. Trump también cambió de opinión sobre Renée N. Good, la primera víctima mortal del ICE en Minneapolis, después de saber que su padre era un ferviente partidario suyo.
El ataque de Trump contra las y los inmigrantes y ciudadanos sigue ampliándose con la Operación Catch of the Day en Maine que, al igual que en Minneapolis, tiene como objetivo a las personas inmigrantes somalíes. Con un presupuesto de 85 000 millones de dólares y 22 000 agentes, el ICE tiene el poder de seguir causando estragos en otras ciudades de Estados Unidos, como lo ha hecho en Minneapolis. La financiación del ICE vuelve a aparecer en el presupuesto federal del 20 de enero y los demócratas amenazan con negarse a votar cualquier proyecto de ley que contenga fondos para el ICE. Queda por ver si podrán y querrán detener la votación para destinar más dinero al ICE.
La huelga general de Minneapolis ha sido un paso importante. A diferencia de Europa o América Latina, en Estados Unidos no tenemos huelgas generales. La huelga general de Minneapolis no tiene precedentes en la América contemporánea. No ha habido una huelga general en Minneapolis desde 1934 y ninguna otra ciudad ha hecho huelga desde la huelga general de Oakland de 1946. Pero también ha pasado mucho tiempo desde que los agentes federales golpearon, gasearon y asesinaron a ciudadanos estadounidenses blancos con impunidad. Hemos superado el macartismo reaccionario de la década de 1950. Los acontecimientos de Minneapolis confirman que ahora vivimos bajo el yugo, el yugo mortal, de un gobierno autoritario, pero también que existe una resistencia popular poderosa. Estamos en una lucha por la justicia, por la democracia y por nuestras vidas. Y esa lucha continúa, con mayor intensidad en Minneapolis, pero también en el resto del país. Y no se vislumbra su fin.
26/01/2026
NewPolitics
Tomado de https://vientosur.info/



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