julio 25, 2021

Festival de San Sebatián: con Marco Mezquida en el cielo y Gato Barbieri en la Tierra

El pianista menorquín da un concierto para la historia en el Festival de San Sebastián en un día inolvidable también gracias al homenaje de Giovanni Guidi al maestro argentino. Leer#ExpresionSonoraNoticias Tomado de http://estaticos.elmundo.es/elmundo/rss/cultura...

Actualizado Domingo,
25
julio
2021

12:30

El pianista menorquín da un concierto para la historia en el Festival de San Sebastián en un día inolvidable también gracias al homenaje de Giovanni Guidi al maestro argentino.

Marco Mezquida, en San Telmo.
Marco Mezquida, en San Telmo.EFE

El Jazzaldia tiene la sana costumbre de reservar una de sus jornadas para fijarla en la memoria permanente del festival; este año fue la del sábado. La penúltima del abono donostiarra rozó el cielo gracias a las propuestas de dos pianistas iluminados, Marco Mezquida y Giovanni Guidi, sin olvidarnos de las clases magistrales del polaco Marcin Masecki y sus reinvenciones en torno al ragtime y el legado de Monk. El italiano encumbró la música de Gato Barbieri en un concierto antológico que también es disco, Ojos de gato; en otra dimensión, estratosférica, el menorquín deslumbró con una hora de improvisación a piano solo en la matinal de San Telmo, del tirón, intimista, poderosa, espiritual, cósmica… y todo nada más recoger los aplausos de la presentación de su proyecto a trío Talismán.

Pudiera parecer exagerado, -humildemente uno cree que no-, pero si Jarrett tiene su Concierto de Colonia, Mezquida ya tiene su Concierto de San Telmo. Entre ambos recitales hay muchas conexiones estéticas, emociones compartidas, conceptos parejos, desarrollos armónicos imposibles y… un sentimiento improvisado y sublimado que paraliza el mundo y da sentido a nuestra existencia. No es la exuberancia pianística y musical, sino el fogonazo de vida que habita detrás de cada nota, cada fraseo.

A pesar de la rocosa acústica del claustro de San Telmo, el menorquín liberó todas sus sensibilidades pianísticas y musicales, pasando de la clásica a la libre improvisación, tocando dentro y fuera del piano, siempre a dos manos, percutiendo con los pies, jugando con las campanadas de la vecina iglesia, que se metieron en el recital a las doce del mediodía… Brutal. Hipnotizado por un extraño fuego improvisador, Mezquida firmó uno de los recitales a piano solo más definitivos de cuantos recordamos en las últimas décadas. Su concierto, nos dejó vacíos, exhaustos: fue como volver a nacer.

A la tarde, la actualidad pasaba por la actuación del guitarrista Marc Ribot en el Chillida Leku, pero la noticia estaba en el Kursaal, con la comparecencia del pianista italiano Guidi y su particular tributo a Gato Barbieri. Otra vez sublime. A Gato lo vimos en Donosti en una de sus últimas actuaciones, acompañado de Enrico Rava, maestro trompetista que ya en aquellos años apadrinaba a Guidi y el trombonista Gianluca Petrella, jóvenes cachorros del jazz italiano hoy convertidos en leones, bueno, en fieras habrá que puntualizar, que estamos en tierra txuri-urdin. A su lado, un joven saxofonista del que confesamos hacía tiempo no sabíamos nada de él, James Brando Lewis, una de las grandes esperanzas tenorísticas de los últimos años, en la cita vespertina tocando más como Barbieri que como Lewis, siempre majestuoso. Y una rítmica de altos vuelos: el contrabajista Brandon López, el percusionista Simone Padovani y el baterista Chad Taylor. Menuda banda.

¡Gato Barbieri vive!

El grupo se arrancó con una media hora de música y mística sin freno, enlazando Revolución y Latino América. Sus composiciones son fiel reflejo del alma creativa del maestro argentino, construidas sobre fraseos largos y voluminosos, melodías estiradas, envolventes, y al igual que Gato, generando una bola de música enérgica que crece sin medida hasta alcanzar el caos en un éxtasis colectivo que le aplasta a uno en la butaca. Otro concierto inolvidable.

Al día siguiente de morir Charlie Parker, en algunas de paredes del Greenwich Village de Nueva York aparecieron pintadas reveladoras: “Bird lives!!!” Pues bien, hoy las calles de Donosti bien pudieran amanecer con similares grafitis: “Gato Barbieri lives! ¡Gato Barbieri Vive!“.

Conforme a los criterios deThe Trust Project

Saber más

#ExpresionSonoraNoticias Tomado de http://estaticos.elmundo.es/elmundo/rss/cultura

A %d blogueros les gusta esto: