Entre luces y sombras

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De la política económica, la monetaria está reaccionando positivamente. Se orienta a estabilizar las tasas de interés y por esta vía reducir las presiones inflacionarias que recientemente se han presentado. Con ello se quita presión al objetivo de lograr el crecimiento económico, que es el deseo de todos los países.

En la batalla contra la pandemia, si bien hay una normativa muy clara de la Organización Mundial de la Salud apoyada en investigaciones científicas, ha hecho falta un activismo de convencimiento para neutralizar el negacionismo que ha surgido en muchos países importantes contra las medidas que se han tomado para superar la crisis por la pandemia.

En Alemania el movimiento antivacunas contra el covid sostiene que la vacuna afecta el ADN y que el cubrebocas puede conducir a la muerte. En Estados Unidos el grupo QAnon, que fue el que realizó el asalto al Capitolio en enero de 2021 sostiene que la vacunación es parte de un plan diabólico.

En Argentina el grupo «Médicos por la verdad» argumenta que todo el operativo de vacunar, usar tapabocas y realizar pruebas es absurdo y que el covid se remedia con el dióxido de cloro. Frente a estas ocurrencias, la Organización Mundial de la Salud señala que «El Ómicrom contagiará en siete semanas a más de la mitad de la población europea (…) lo normal es que se produzcan nuevas variantes y no tienen porque ser suaves».

El efecto económico de la pandemia es que hace resistentes las inversiones por sus aversiones al riesgo. También afecta a las cadenas de suministro que son las que están marcando la interdependencia productiva de muchos países, entre otros el nuestro.

De la política económica, la monetaria está reaccionando positivamente. Se orienta a estabilizar las tasas de interés y por esta vía reducir las presiones inflacionarias que recientemente se han presentado. Con ello se quita presión al objetivo de lograr el crecimiento económico, que es el deseo de todos los países.

Es deseable que el plan de gasto público en infraestructura del presidente Biden tenga la aprobación del Congreso, en donde hay resistencias importantes. No solo beneficiaría hacia adentro de su país, sino también a los países como México que tiene una fuerte interdependencia, así como a los países europeos, aliados políticos y económicos de Estados Unidos.

Hay nubes en el terreno geopolítico. Sobresale el conflicto en Ucrania en donde hay dos participantes activos. Estados Unidos apoya militarmente a Ucrania y Rusia, tiene a 100,000 soldados en las fronteras con Ucrania, listos para invadir a este país. El presidente Biden ha expresado que no intervendrá directamente para defender a Ucrania de un ataque. Le pesa el fiasco de Afganistán. La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) alerta que la diplomacia puede fallar en Ucrania.

Otro frente es el conflicto de Estados Unidos con China, en el caso de Taiwán. Estados Unidos sostiene que este país debe ser independiente de China que lo reclama.

Un tercer conflicto geopolítico es Irán, que ya es un estado nuclear. Las negociaciones por un nuevo acuerdo con las principales potencias mundiales no se ha logrado. MIentras tanto, Israel está considerando realizar ataques contra instalaciones nucleares iranies.

Los desastres por el cambio climático continúan y lejos de advertir su peligro para realizar las tareas prometidas, abunda la retórica. Las inversiones para descarbonizar a las economías van lentas y las sequías están propiciando la elevación de los precios de los alimentos y también han aumentado las migraciones de población.

La pandemia, que para sorpresa de los gobernantes y de los pueblos alcanza niveles altos de contagio, los peligros del cambio climático y los problemas geopolíticos sugieren más política, más diplomacia, más resultados positivos.

smota@eleconomista.com.mx

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.

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