octubre 18, 2022

En CDMX, cuatro movimientos armados y siete grupos anarquistas

Cuatro movimientos armados tienen presencia en la Ciudad de México: el EZLN, el EPR, el ERPI y TDR-EP. A ellos se suman siete grupos anarquistas, la mayoría integrada por jóvenes universitarios. Es el panorama de la subversión en la capital de la República, de acuerdo con un documento de la Sedena contenido en el hackeo masivo de Guacamaya. Acciones pacíficas de activistas sociales también han sido catalogadas como “subversivas” por los militares

En la Ciudad de México tienen presencia dos tipos de subversiones: la de los movimientos armados de corte marxista y socialista libertario y la de los grupos anarquistas de tipo insurreccionalista. Es el panorama de la rebeldía clandestina y armada que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) observa en un documento interno: Cuatro Campos del Poder. Ciudad de México.

El legajo de 103 fojas está fechado el 8 de agosto de 2022 y fue elaborado por elementos de la Primera Zona Militar de la Primera Región Militar, es decir, las correspondientes con la capital de la República. El expediente es parte de los miles de archivos que fueron hackeados a la Sedena por el grupo de piratas cibernéticos Guacamaya.

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Éste identifica a las guerrillas o movimientos armados como “grupos disruptivos” con origen en Guerrero, Oaxaca y Chiapas, pero con presencia también en la Ciudad de México. Se trata del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el Ejército Popular Revolucionario (EPR), el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) y la Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo (TDR-EP).

Los grupos del anarquismo insurreccionalista que identifica –y que llama “grupos anarquistas con tendencia radical”– son la Federación Anarquista de México, la Cruz Negra Anarquista, Instinto Salvaje, Okupache, el Comité Libertario CCH Oriente, el Comité Libertario Preparatoria 7 y el Comité Libertario Preparatoria 3. Estos últimos tres grupos confluyen en una Coordinadora Estudiantil Anarquista.

Investigadas, guerrillas y bases sociales

En su descripción del EZLN, la Sedena señala: “su inspiración política es el zapatismo, el marxismo y el socialismo libertario, sale a la luz pública en el estado de Chiapas el 1 de enero de 1994, su objetivo: el derrocamiento del presidente en turno y el establecimiento de una democracia participativa. Su mando es nombrado ‘Comité Clandestino Revolucionario Indígena’-Comandancia General (CCRI-CG)”.

Aunque el EZLN ha señalado que entre los zapatistas hay un relevo generacional y que el jefe militar hoy es el subcomandante insurgente Moisés, en el documento de la Sedena sigue apareciendo como “principal dirigente” el subcomandante insurgente Galeano [antes Marcos], al que identifica como Rafael Sebastián Guillén Vicente.

Señala que el 27 de agosto de 2020 se realizó una protesta en la Ciudad de México en la que participaron integrantes del EZLN. Y se puede observar que la institución castrense da seguimiento a las actividades legales y pacíficas que realizan organizaciones afines a los zapatistas, como el Congreso Nacional Indígena, el Concejo Indígena de Gobierno y la Coordinación Metropolitana Anticapitalista.

Del EPR, en el expediente de la Sedena se lee: “nace el 18 de mayo de 1994. (Su brazo político es el PDPR [Partido Democrático Popular Revolucionario]), Históricamente inició su actividad en los estados de Guerrero y Oaxaca e inicia posteriormente en la capital del país. Su primera aparición pública fue en Guerrero el 28 de junio de 1996”. Identifica como “principales dirigentes” a Tiburcio Cruz Sánchez, con el “alias” Francisco Cerezo Quiroz, y a Florencia Elodia Canseco Ruiz, con el “alias” Emilia Contreras Rodríguez. Históricamente, la familia Cerezo ha negado cualquier relación con el EPR.

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La Sedena vincula con el EPR las protestas que se realizan en la Ciudad de México para demandar la presentación con vida de Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya –integrantes de esta guerrilla víctimas de desaparición forzada desde el sexenio de Felipe Calderón– y el castigo de los asesinos intelectuales y materiales de Héctor Santiz López –militante del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo, quien fue ejecutado extrajudicialmente en 2015.

También da seguimiento a las actividades que realiza la organización defensora de derechos humanos Comité Cerezo México. Identifica con fotografías y nombres a sus integrantes y describe las actividades que realiza. Todas, legales y pacíficas: “trabajo solidario y voluntario en pro de los derechos humanos a víctimas de la represión del Estado” y capacitación de personas y organizaciones sociales en materia de derechos humanos e injusta reclusión. Advierte que tiene vínculos con otras organizaciones nacionales e internacionales defensoras de derechos humanos. Asimismo, muestra fotos de la tienda de café con la que se financian gastos.

Del ERPI, el documento señala: “nace de la ruptura del (EPR). Se da a conocer por primera vez el 17 de febrero de 1997, pero haría aparición hasta los meses de enero y junio de 1998, tras la masacre de el Charco, Municipio de Ayutla, Gro.; lucha por una verdadera democracia y un profundo cambio social”.

La Sedena sigue identificando como “principales líderes” de la organización a Jacobo Silva Nogales y Gloria Arenas Agís, a pesar de que ambos luchadores sociales han señalado que tras su detención en 1999 dejaron la lucha armada y se dedican a actividades académicas y de promoción de los derechos humanos. Y aunque señala que el ERPI tiene presencia en la Ciudad de México, el documento no reporta actividad alguna en la capital del país.

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Con respecto de la TDR-EP el documento describe: “surge a partir de la ruptura del (EPR). Hizo su primera aparición en el estado de Guerrero el 28 de junio de 1996. De sus filas se desprendió el Ejército Villista Revolucionario del Pueblo y la Organización Revolucionaria 2 de Diciembre (organizaciones menores). Actúa a través de sus comandos ‘La Patria es Primero’, ‘México Bárbaro’, Comando Jaramillista Morelense 23 de Mayo Magonista de Liberación”.

Identifica como “dirigente principal” a Constantino Alejandro Canseco Ruiz, comandante Arturo. Al igual que en el caso del ERPI, el documento señala que la TDR-EP tiene presencia en la Ciudad de México pero no reporta actividades.

Anarquistas: radicales y pacifistas

Con respecto de los grupos anarquistas, a los que cataloga como “grupos antisistémicos”, identifica de dos tipos: radicales y pacifistas. De los primeros, señala que son “grupos caracterizados por sus acciones violentas, pintas, incendios, detonaciones de artefactos explosivos y de armas de fuego”. También les endilga ataques a edificios públicos y privados y reparto de panfletos en marchas.

En ellos ubica a organizaciones que realizan actividades públicas pacíficas de protesta y de defensa de los derechos de personas presas, como la Cruz Negra Anarquista, la Federación Anarquista de México y Okupache, el conglomerado de colectivos que mantiene ocupado el auditorio Che Guevara de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

También inscribe en este rubro “violento” a la Coordinadora Estudiantil Anarquista, en la que confluyen alumnos de bachillerato de entre 16 y 20 años de edad de la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM, planteles 3 y 7, y del Colegio de Ciencias y Humanidades de la misma Universidad, plantel Oriente.

Especial seguimiento muestra la Sedena del Okupache, del que el documento presenta fichas de 14 “ocupantes”. Entre ellos, señala a Lourdes Mejía, no obstante que la luchadora social no es parte de la “Okupa” y se vinculó a la protesta social en demanda de justicia para su hijo, Carlos Sinhué Cuevas Mejía. El estudiante de la UNAM fue ejecutado extrajudicialmente el 26 de octubre de 2011, luego de un proceso de hostigamiento y persecución por sus actividades políticas.

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El documento describe una serie de atentados con bomba y ataques con armas de fuego ocurridos entre 2014 y 2018 en la Ciudad de México. Los atribuye a grupos anarquistas sin señalar a alguno en particular. Destacan las voladuras de cajeros automáticos y sucursales bancarias y el atentado, el 25 de julio de 2017, contra la sede de la Conferencia del Episcopado Mexicano, ubicada en Calzada de los Misterios, 26, colonia Tepeyac Insurgentes, alcaldía Gustavo A Madero. “El artefacto –explica la Sedena en el documento– se trató de latas de gas butano, cinta adhesiva y restos de artificios pirotécnicos (cohetones)”.

El Ejército Mexicano también da seguimiento a los grupos anarquistas pacifistas. Entre ellos, identifica al Bloque Rojo, Acampada Revolución, Colectivo Autónomo Magonista (Cama), Frente Oriente, Grupo Anarco Comunista, Colectivo Independiente, Grupo Bandera Negra, Bloque Negro México, Juventud Libertaria, Movimiento Estudiantil Revolucionario Internacionalista (MERI) y Frente Rojo-Aurora Insurrecta.

El documento reconoce que el “anarquista pacifista”: “propone el rechazo total a la violencia y [busca] la creación de una sociedad organizada bajo los principios anarquistas” (sic). Incluso el expediente cita al filósofo anarquista francés Sébastien Faure: “cualquiera que niegue a la autoridad y luche contra ella es un anarquista”.

Aunque la Sedena acepta que estos grupos no realizan acciones violentas, les da seguimiento porque sus integrantes comparten un pensamiento “antisistémico”. En el archivo de la institución castrense nada se informa de la existencia de grupos armados clandestinos de ideología de derecha.

El documento destina apenas un apartado a los movimientos armados. Los demás están enfocados a presentar una radiografía general de los campos: político, social, autodefensas y delictivo.

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