enero 12, 2022

‘Emily en París’: Emily go home

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Actualizado Martes,
28
diciembre
2021

00:48

Imagen de Emily in París.
Imagen de Emily in París.

Los Globos de Oro de 2022 se entregarán pero no se televisarán. Un clavo más en el ataúd de unos premios que llevaron demasiado lejos su esencia de evento loco previo a los Oscar. Un evento en el que las estrellas bebían antes de subir al escenario a por sus galardones. Unos galardones aficionados a recompensar decisiones de casting desquiciadas por encima de interpretaciones incontestables. De los Globos de Oro es la imagen de la mueca de Leonardo DiCaprio ante una Lady Gaga camino de su trofeo por American Horror Story. Pero premios más locos se han entregado en una gala que también nos ha dado grandes momentos y aquí es donde rebobinamos tres frases: «un evento en el que las estrellas bebían antes de…». Las estrellas beben y los votantes de los premios, los miembros la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, lo disfrutan desde la primera fila.

Emily in Parisno consiguió ningún globo de oro en la edición de 2021, pero sí logró ser nominada en dos categorías de televisión: mejor comedia o musical y mejor actriz de comedia o musical. Esa fue quizá gota que colmó el vaso de los Globos, pues ya había trascendido que justo antes un grupo de votantes había sido agasajado con un viaje a París de parte de la serie. Su primera temporada fue justamente vapuleada por la crítica y sin embargo consiguió dos nominaciones en unos premios votados por, entre otros, críticos de televisión.

Por otro lado, Netflix siempre declaró que Emily in Paris había sido un éxito. Que fuese renovada por una segunda temporada no sorprendió a nadie. Tampoco que no apareciese en las nominaciones de los Globos de 2022, los de después del escándalo, los que no se verán por televisión. Es cierto que tampoco le ha dado tiempo a presentarse, pero no retemos a los Globos a saltarse sus propias normas.

Cero sorpresas también respecto a la calidad de la segunda entrega de esta ficción sobre una americanita intentando triunfar en París: la segunda temporada de Emily es todavía más vergonzosa que la primera. Siguen los chistes rancios sobre Francia, sigue la ñoñería de Amélie con visa de turista, siguen las tramas románticas sacadas de la novela rosa más reprimida y sigue Lily Collins, hija de Phil, poniendo al límite nuestra capacidad de verla ser pizpireta y adorable todo el rato. Consigue justo lo contrario: uno quiere que a Emily le vaya mal, que su negativa a aprender francés por fin le meta en un lío gordo y que su retro-colonialismo apestoso se traduzca en una pancarta de «yankees go home» a la puerta de su coqueto pied-à-terre parisino. Que Emily era el nuevo mundo y París el viejo quedó claro desde el principio, pues es la premisa de la serie, pero esa insistencia llega a ser insultante más allá de un pacto de ficción que, si al menos fuese gracioso, compraríamos. ¿No era eso también la maravillosa Episodes, aquella historia sobre dos guionistas británicos metidos en el jardín de hacer una serie en Estados Unidos?

¿Y no era Darren Star un tío listo? El creador de Sexo en Nueva York está detrás de Emily in Paris, aunque todo indica que su labor es la de proponer la idea y luego poner el cazo. Poner la casserole. Star sí parece más presente en And Just Like That, secuela de Sexo en Nueva York que casualmente coincide en el tiempo con esta segunda temporada de Emily. Es curioso que ahí este guionista y productor con tan buen ojo sí parece saber qué está haciendo y por qué. Que logre sus resultados es otra cosa. Con Emily in Paris no sabemos qué pretende. Y lo que consigue es que tengamos ganas de gritarle a la tele «¡aparta, Emily, que queremos ver París, no a ti!».

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