abril 17, 2021

El Diccionario Histórico del Español alcanza las 6.325 palabras y se presenta en sociedad como proyecto panhispánico

Santiago Muñoz Machado y el ministro Pedro Duque presentan la gran obra en marcha y antigua utopía de las academias del idioma: la historia de su léxico. Leer#ExpresionSonoraNoticias Tomado de http://estaticos.elmundo.es/elmundo/rss/cultura...

Actualizado Martes,
13
abril
2021

18:32

Santiago Muñoz Machado y el ministro Pedro Duque presentan la gran obra en marcha y antigua utopía de las academias del idioma: la historia de su léxico.

EFE
Santiago Muñoz Machado (izquierda), esta tarde, en la Real Academia.

¿En qué consiste el Diccionario Histórico de la Lengua Española? Un ejemplo práctico: el nombre común bikini apareció escrito por primera vez en español en 1946, en un periódico de Santa Cruz de Tenerife, pero no con el sentido de traje de baño de dos piezas, sino con el de gran explosión. En verano de ese año, el Ejécito de Estados Unidos empezó su primera ronda de ensayos atómicos y bombardeó 71 veces el atolón Bikini, en el Océano Pacífico. En 1947, un año después de las explosiones y de que el modista francés Louis Réard patentara el nombre, “bikini” apareció en el diario ABC como prenda de vestir para bañistas. En 1960, se trató por primera vez por escrito sobre el bikini masculino y en los años siguientes aparecieron nuevos usos que eran variaciones de su significado textil/marinero. Lo gracioso es que en 1980 se documentó por primera vez en español el uso de la palabra bikini como sándwich mixto, en alusión a la Sala Bikini, un club nocturno de Barcelona, hoy discoteca, que ofrecía bocadillos de jamón y queso a sus clientes.

La historia de la palabra bikini, incluida en el Diccionario Histórico de la Lengua Española, es graciosa y más o menos anecdótica pero permite intuir las posibilidades de la obra como herramienta de conocimiento, no necesariamente lingüísitico. Las palabras aparecen aquí explicadas y documentadas en su historia: qué significan, qué han significado y cuándo.

El proyecto, un anhelo que la Real Academia Española promovió en la década de 1930, en la de 1960 y a principios de este siglo, es ya una realidad. Inacabada y parcial pero una realidad. 6.325 voces están incluidas y se pueden consultar en la edición digital del Diccionario, que esta tarde ha tenido una presentación pública “como proyecto panhispánico” en la sede de la RAE, apadrinada por el ministro de Ciencia Pedro Duque.

¿6.325 entradas son muchas o pocas? Son sólo una fracción del léxico del idioma español. El diccionario de la RAE tiene 88.000 entradas; el de americanismos, 70.000; y el idioma real es, según los cálculos, un 30% más amplio que ese censo. Sin embargo, 6.325 palabras son como mínimo un núcleo duro relevante. El Diccionario, obviamente, no está terminado: es y será una obra en marcha que nunca debería darse por concluida.

Algunos datos: primero, el Diccionario Histórico de la Lengua Española se ha empezado a construir a partir del trabajo embrionario del Nuevo Diccionario Histórico del Idioma Español, cuyo primer tomo se llegó a presentar como obra impresa en 2013 y que, a su vez, recogía los esfuerzos del siglo pasado. y que ya había iniciado su mutación digital. Gracias a las nuevas tecnologías, el dicionario ya no es una utopía de papel ni una curiosidad de otra época en la que el conocimiento humano tenía límites. Ahora es un proyecto realista.

“Somos uno de los pocos países europeos importantes que no tienen un diccionario histórico para este idioma”, dijo Muñoz Machado, que explico que el proyecto es, en esta nueva vida “un proyecto panhispánico y de Estado”. “La lengua no es la lengua de España sino la de todos los que lo usamos”. El Diccionario, también se convertirá en un proyecto de investigación, cuyos colaboradores podrán convalidar su trabajo según los criterios la ANECA, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación.

Segundo dato: el Diccionario no crece con un orden alfabético. No se trabaja con las palabras que empiezan con la A, después con las de la B, con las de la C y sucesivas. Su desarrollo es, más bien, el de un puzle: cuando una palabra encuentra su sitio, es posible colocar las piezas vecinas. Los trabajos más recientes de la Academia se han centrado en cuatro campos semánticos: medicina, reino animal, armas y música. Así, en la actual versión del Diccionario Histórico del Español no aparece la palabra rey pero sí está la palabra delfín, también en su acepción de “hijo mayor del rey de Francia” (empleada en español al menos desde 1449).

¿Y lo del panhispanismo? Además de la Real Academia Española, nueve de las 24 academias de la lengua española que forman parte de Asale tienen grupos de trabajo dedicados al Diccionario. En Madrid, el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, es el académico responsable del proyecto. Su directora técnica es Mar Campos. Fuera del ámbito académico, el Instituto Caro y Cuervo de Colombia y nueve universidades españolas colaboran en el proyecto: Salamanca, La Laguna, Santiago, Murcia, León, La Rioja, Autónoma de Barcelona y Rovira i Virgili de Tarragona están en los créditos del Diccionario, igual que la Fundación de San Millán y la compañía Inditex como patrocinadora. El ritmo de ampliación del diccionario es fijo: una actualización cada seis meses, cerca de 1.000 palabras al año. “No se trata de correr”, dijo Muñoz Machado en la presentación del Diccionario. La versión que hoy se ha presentado es la décima en esta nueva vida del Diccionario.

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