abril 19, 2021

El cortometraje de Pedro Almodóvar ‘La voz humana’ preseleccionado en los Oscar

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Miércoles,
10
febrero
2021

09:15

La trinchera infinita, se queda fuera en la categoría de película internacional donde si entran tres de los candidatos al Goya a mejor película iberoamericana

Tilda Swinton y Pedro Almodóvar en un momento del rodaje de 'La voz...

Tilda Swinton y Pedro Almodóvar en un momento del rodaje de ‘La voz humana’.
EL DESEO

El cine español estará en los Oscar (o casi) con Almodóvar. Otra vez. Su cortometraje La voz humana que ya sorprendiera en el Festival de Venecia y que desafiara a la pandemia yendo a los cines figura en la llamada short list o lista corta donde se encuentran los preseleccionados antes de la nominación definitiva. Sería de concretarse su quinta nominación. Son ya dos los Oscar que posee por Todo sobre mi madre como Mejor película de habla extranjera y por Hable con ella, al guion.

En el apartado de película internacional quedó fuera La trinchera infinita, de los directores Jon Garaño, Aitor Arregi y José Mari Goenaga. Un detalle sin embargo de esta categoría es que tres de las cuatro candidatas al Goya iberoamericano están dentro: la chilena El agente topo, de Maite Alberdi (también está entre los documentales del año), la guatemalteca La Llorona, de Jayro Bustamante, y Ya no estoy aquí, de Fernando Frías. Esta última junto a Otra ronda, de Thomas Vinterberg, parten como favoritas. Las nominaciones definitivas se conocerán el 15 de marzo y la ceremonia se celebrará el domingo 25 de abril.

Antonio de la Torre y Belén Cuesta en 'La Trinchera Infinita'.
Antonio de la Torre y Belén Cuesta en ‘La Trinchera Infinita’.

Almodóvar entrega en La voz humana (su primera cinta en inglés con una Tilda Swinton estelar) uno de sus trabajos más académicos, calculados pese al barroquismo y, ya que estamos en tiempos de pandemia, infectado de una peligrosa y febril perfección.

No es la primera vez que el director acude al texto de Jean Cocteau del título con que entre otros se atrevió tiempo atrás Roberto Rossellini de la mano de Anna Magnani en El amor (1948). En La ley del deseo, en 1987, Almodóvar levantó su ideario más reconocible, tumultuoso y brillante sobre esta pieza de teatro en la que una mujer despechada, ultrajada y violenta se despide de su amante justo antes de que éste se case con otra. En la película, el montaje de la obra estaba dirigido por el personaje de Pablo Quintero, un Eusebio Poncela transubstanciado en la propia piel de Almodóvar.

Ella habla, sola, al teléfono y él sólo responde en la expresión sorprendida y arrasada de ella. Se habla con ira del pasado, se mira al presente como se contempla un abismo infranqueable y, finalmente, todo arde en un fuego purificador que anuncia, como no podía ser de otro, la inminencia de un futuro mejor. Es una obra a la vez esperanzada y terriblemente desesperada que, de nuevo y ahora más que nunca, habla tal vez de nosotros.

Acto seguido, Mujeres al borde de un ataque de nervios volvía a servirse de las mismas palabras para confeccionar un universo completamente nuevo. Toda la película sucedía antes de que se desencadenara el monólogo. Carmen Maura otra vez ejercía de maestra de ceremonias con la cámara detenida justo en frente del rostro. Pocos planos definen mejor el hacer del Manchego como ese silencio verborreico tan dentro y a la vez tan fuera de campo. Entonces, Almodóvar vibraba. Ahora todo es calma, control y rigor.

Contaba Almodóvar en Venecia que lo que le inspira es la situación de “una mujer abandonada, al borde de la locura, con un montón de maletas hechas”. Se niega, eso sí, a citar una situación autobiográfica en la que reconocerse. Lo dice después de describir cuál ha sido el proceso de reescritura hasta hacer suya cada palabra del francés: “En la obra original hay demasiada sumisión, quería que se viera la venganza”.

Ahora es Swinton, ninguna actriz más almodovarianaavant la lettre, la que oficia de rostro y carne; la que se desangra en la paleta encendida de José Luis Alcaine; la que sigue sonámbula el camino rugoso, iluminado y febril marcado por la partitura de Alberto Iglesias. La voz humana es en buena medida un homenaje al poder de la ficción y de la palabra para esencialmente la reconstrucción; para la posibilidad y exigencia de crear, desde la más elemental de las catástrofes, una vida nueva. Y lo que vale para el amor, sirve igual para las pandemias.

Junto a Almodovar figuran en la lista los siguientes títulos: Bittu, Da Yie, Feeling Through, The Kicksled Choir, The Letter Room, The Present, Two Distant Strangers, The Van y White Eye.

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