El aborto y la corte estadounidense

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Un inesperado terremoto sacude a esa convulsa democracia que son los Estados Unidos. Recientemente se filtró un proyecto de resolución de la corte de ese país en la que se deja sin efecto otra anterior, de los años 70’s, que básicamente quitaba a los estados la facultad para regular, restringir, o incluso prohibir la interrupción legal del embarazo. Se trata del resultado de una larga estrategia desarrollada por los republicanos y grupos conservadores para nombrar ministros y ministras contrarias a las decisiones libres de las mujeres en el tema y otros asuntos de naturaleza progresista. El cambio definitivo se dio cuando la célebre jueza Ruth Bader Ginsburg murió y fue remplazada por la ultra conservadora Amy Coney Barrett, días antes de la elección presidencial que ya se veía perdida para Trump, quien así pudo nombrar a tres ministros durante su periodo. Al parecer, nadie esperaba una resolución así de contundente.

Hace apenas unas semanas, no fue posible discutir en el Senado una pieza de legislación, aprobada en la Cámara de Representantes, que precisamente garantizaba el derecho al aborto a nivel nacional. Con la nueva interpretación constitucional, que básicamente señala que la Carta Magna no establece el derecho a la interrupción del embarazo, los estados tendrían carta abierta para prohibirlo y perseguirlo, como seguramente sucederá en varias entidades gobernadas por los republicanos. Se estima que el aborto puede ser prohibido o seriamente restringido en 23 estados, lo que en los hechos ocasionará que millones de mujeres no puedan practicarlo, al no poder moverse a entidades en las que esta intervención se mantenga como legal.

Se teme que la resolución también abra la puerta a que se retroceda en la legislación en temas como los de migración, derechos civiles y los de la comunidad de la diversidad sexual, además de la dificultad que eso significa para llevar a cabo políticas nacionales en materia de salud sexual y reproductiva. Se trata de un claro retroceso civilizatorio, resultado del dominio de Donald Trump y de su retórica en el Partido Republicano, aunque, en este caso puede resultar contraproducente en términos electorales.

En realidad, la mayoría de la ciudadanía estadounidense apoya la interrupción legal del embarazo, el 60% piensa que se debe permitir en la mayoría de los casos, contra solamente 40% de quienes afirman que se debe prohibir, de acuerdo con una encuesta reciente de Pew Research Center.

El apoyo es mayor al 80% entre demócratas, incluso entre los que se consideran moderados, y en general también es ligeramente más popular entre las mujeres. Lo que se observa es un fuerte activismo por parte del presidente Biden y de toda la plana mayor demócrata en contra del proyecto de la corte, que podría ser modificado, ya que será discutido en junio, y en favor de que el Senado apruebe la legislación que uniformaría ese derecho en todo el pais.

De acuerdo con Blake Hounshell, el editor de temas políticos del New York Times, los demócratas consideran que el tema va a ayudar a reavivar su base y motivar a grupos que los apoyan, pero que no habían estado involucrados en su campaña. Los demócratas tiene mayor credibilidad que los republicanos en el tema de garantizar los derechos sexuales y reproductivos, lo que les puede hacer ganar votantes indecisos que son pro choice y lograr que su electorado salga a votar por la defensa de esa causa.

El votante demócrata y el indeciso se pueden dar cuenta de que, en temas como éste, la retórica ultra conservadora se refleja en medidas que afectan directamente su vida, en particular la salud y el derecho a decidir de las mujeres, eso puede ser una buena razón para salir a votar en contra del cada vez más retrógrada y conservador Partido Republicano.

Twitter: @vidallerenas

Vidal Llerenas Morales

Político

Columna invitada

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York.

Tomado de https://www.eleconomista.com.mx/