Dinamarca quiere tercerizar sus procesos de asilo

La mayoría del Parlamento danés aprobó una ley que hace posible ubicar los centros de asilo en otros países. Sin embargo, todavía no hay socios para esto. Un acuerdo con Ruanda fracasó. #Sonora #Expresion-Sonora.com Tomado de http://rss.dw.com/rdf/rss-sp-all...

El gobierno de Dinamarca, con los socialdemócratas en el poder, es el primero en la UE en aprobar una ley por la que los procedimientos de los solicitantes de asilo se podrán tramitar en terceros países. Los solicitantes tendrían que entregar su petición de asilo en la frontera y luego serían trasladados a un centro de acogida en otro país hasta que sea procesada. Sin embargo, Dinamarca todavía no tiene socios para su proyecto.

El gobierno de Copenhague ha seguido durante años una dura política migratoria y de acogida. Recientemente declaró a la capital siria Damasco como región segura para deportar allí a los refugiados de la guerra de Siria. La primera ministra Mette Frederiksen se  propuso el objetivo de “cero solicitantes de asilo en Dinamarca”. La reubicación forzosa de refugiados pretende evitar el surgimiento de “guetos” en las grandes ciudades danesas, algo que ya supone un problema.

¿Campos de refugiados en el continente africano?

La UE criticó los nuevos planes del gobierno danés. “Compartimos las preocupaciones de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados. La tramitación tercerizada de los procedimientos de asilo cuestiona fundamentalmente el acceso a la protección. Esto no es compatible con la legislación de la UE y el nuevo pacto sobre migración y asilo”, reprendió la Comisión Europea en Bruselas de una forma inusualmente dura. Quieren examinar cuidadosamente la ley danesa y decidir los pasos a seguir. Sin embargo, las cláusulas de exclusión voluntaria danesa en la política interna crea una situación jurídica especial.

La primera ministra danesa, la socialdemócrata Mette Frederiksen, sigue una línea dura en política migratoria y de asilo.

La primera ministra danesa, la socialdemócrata Mette Frederiksen, sigue una línea dura en política migratoria y de asilo.

La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados había rechazado tajantemente el plan danés, pues contradecía los principios de la cooperación internacional para los refugiados, dijo Henrik Nordentoft, comisionado para los países nórdicos y bálticos. “Con un cambio legislativo tan drástico y restrictivo, Dinamarca trae el riesgo de ocasionar un efecto dominó en otros países europeos, que es probable que exploren también la posibilidad de limitar la protección para los refugiados en su territorio”.

Dinamarca intenta implementar una idea que ya se había debatido en Europa. Pero todos los intentos con Marruecos, Túnez o Argelia, que parecían socios adecuados, fueron infructuosos. La organización de la ONU para las migraciones (OIM) se negó a apoyarla y al final los problemas prácticos y legales dieron al traste con el proyecto.

El gobierno de Copenhague ahora está retomando esta experiencia previa y argumentando que el sistema de asilo actual es inhumano, ya que el viaje por el Mediterráneo es potencialmente mortal y expone a los refugiados a los contrabandistas.

“Por supuesto, debe establecerse un sistema para el traslado de solicitantes de asilo dentro de las normas internacionales”, declaró el ministro de Integración, Mattias Tesfaye, hijo de un emigrante etíope en Dinamarca. 

El ministro de Integración, Mattias Tesfaye, hijo de inmigrantes, apoya la nueva ley.

El ministro de Integración, Mattias Tesfaye, hijo de inmigrantes, apoya la nueva ley.

La lógica de la disuasión

En los medios de comunicación daneses se barajan los nombres de Egipto, Eritrea y Etiopía como posibles países. Un supuesto acuerdo con Ruanda resultó ser un fracaso. Tesfaye viajó a Kigali en abril y firmó un convenio que luego vendió al público como un acuerdo sobre campos para solicitantes de asilo. Pero Ruanda negó haberse prestado a ello, lo que supuso para el gobierno de Copenhague un gran ridículo.

Todo era teatro, explica el investigador sobre migración Martin Lemberg-Pedersen, de la Universidad de Copenhague. Cuando el gobierno ruandés de Paul Kagame finalmente publicó el documento, no decía nada sobre esos campos. El ministro tuvo que admitir su error ante el Parlamento.

“Es una ley extremadamente inhumana y contraproducente. Lo preocupante es que está envuelta en un argumento cuasi humanitario”, explica Lemberg-Pedersen. Además, considera absurdo el intento de conquistar a Ruanda como socio político. Desde 2014, Israel ha deportado a miles de refugiados de Sudán y Eritrea allí y pagó al gobierno de Kigali 5.000 dólares per cápita. Los refugiados en Ruanda no recibieron ayuda y la mayoría de ellos volvieron a huir, señala el experto.

La nueva ley tiene un impacto en todo el sistema de asilo en Dinamarca, que se ve cada vez más desde la perspectiva de las prisiones, las deportaciones forzadas y las medidas policiales totalitarias. “La política de inmigración de Dinamarca ha estado dominada por la lógica de la disuasión durante años”, apunta Lemberg-Pedersen.

Un refugiado kurdoiraquí entra en un antiguo presidio reconvertido en centro para solicitantes de asilo rechazados, en Jutland, Dinamarca (28.03.2019).

Un refugiado kurdoiraquí entra en un antiguo presidio reconvertido en centro para solicitantes de asilo rechazados, en Jutland, Dinamarca (28.03.2019).

Una política “sin escrúpulos” de Dinamarca

La eurodiputada verde Margrete Auken no puede explicar el viraje político de Tesfaye, su antiguo colega de partido. Pasó de los verdes a los socialdemócratas y desde entonces ha estado sujeto a una estricta disciplina de grupo. Pero Frederiksen intenta “acercarse lo más posible al Partido Popular Danés” para disputarle el electorado de derecha.

Aken critica esta política y la considera insolidaria y vergonzosa. Los problemas de la política de refugiados deben resolverse con la solidaridad europea. Esta maniobra “nos arrebata la credibilidad y daña las alianzas políticas”, dice la diputada. Los refugiados sirios, por ejemplo, migrarían a Alemania y Suecia si Dinamarca amenazara con echarlos.

“El hecho es que el Parlamento aprobó una ley para un potencial modelo de procedimiento de asilo que no existe y que, por lo tanto, no sabemos cómo será en realidad”, lamenta Charlotte Slente, del Consejo Danés para los Refugiados. Su organización recuerda que “Dinamarca es responsable de proteger los derechos de los solicitantes de asilo”. El Parlamento votó a ciegas, afirma. Amnistía Internacional advierte además que el procedimiento no solo es “inescrupuloso”, sino que podría ser también “potencialmente ilegal”.

(lgc/rr)

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