Detenido en Michoacán El Botox, objetivo prioritario y presunto responsable del asesinato del empresario limonero Bernardo Bravo

Detenido en Michoacán El Botox, objetivo prioritario y presunto responsable del asesinato del empresario limonero Bernardo Bravo

Tomado de https://feeds.elpais.com/

El Gabinete de Seguridad ha logrado capturar al que lleva siendo uno de sus objetivos prioritarios desde el pasado octubre. El secretario Omar García Harfuch ha anunciado este jueves la detención de César Sepúlveda Arellano, alias el Botox, en Michoacán. El detenido es el supuesto líder de una red de sicarios y extorsionadores del grupo criminal Los Blancos de Troya y el presunto autor intelectual del asesinato del empresario de cítricos Bernardo Bravo.

Harfuch ha detallado que el operativo para capturar al Botox ha requerido de elementos de la Marina, de la Defensa, de la Secretaría de Protección Ciudadana federal y local y de la Fiscalía de Michoacán. “Este sujeto es responsable de extorsión a limoneros, de extorsión a otros productores, y también de homicidios, incluyendo al líder de los limoneros, el lamentable homicidio de Bernardo Bravo”, ha indicado en rueda de prensa junto a la presidenta Claudia Sheinbaum desde Puebla. El detenido, capturado en el poblado de Santa Ana Amatlan, municipio de Buenavista, tenía un total de siete órdenes de captura locales en su contra, la última por el asesinato del presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán. También tenía órdenes de aprehensión a nivel federal, la mayoría por extorsión agravada, homicidio calificado y en tentativa. Por ello, una vez esposado, fue trasladado en helicóptero hasta Ciudad de México.

El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, ha celebrado la captura. “Estamos con esta detención haciendo justicia a Bernardo Bravo y a otros”, ha destacado. Bedolla ha recordado que Sepúlveda es requerido por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, quienes ofrecen una recompensa de cinco millones de dólares por él. El fiscal estatal, Carlos Torres, ha detallado que seguían al Botox a través de su teléfono, por el que observaron los movimientos del día del asesinato de Bravo el 19 de octubre, cuando se reunió con él al sur de Apatzingán. Pese a la captura del cabecilla del grupo, la investigación para cercar la actividad de los Blancos de Troya continúa, ha indicado el gobernador. De momento, han desmantelado algunos bloqueos de camioneros en las carreteras de Apatzingán, una reacción a la captura del líder criminal. Las fuerzas federales siguen patrullando la zona con vehículos y helicópteros para evitar más respuestas.

Sepúlveda llevaba en la mira de las autoridades desde que el asesinato de Bravo, seguido unos días después por el homicidio del alcalde de Uruapan, Carlos Mazo, desvelaran por enésima vez la crisis de seguridad que vive Michoacán, tierra de producción agrícola. Ambos hombres habían denunciado el abandono de las autoridades y la presión de los grupos criminales que, aliados o en disputa con las pequeñas mafias locales, tiene secuestrado al campo con cuotas por kilo de producto cosechado que no paraban de subir. El rugido de indignación del Movimiento del Sombrero, el proyecto regional de Mazo que pasó a la primera línea de la política mexicana como imán para los desencantados con el oficialismo, motivó el despliegue de seguridad que ha sitiado al Estado desde entonces. Y El Bótox estaba en el centro de la caza de criminales.

Los últimos pasos del Botox

El detenido se sentía tan acorralado que, en un acto desesperado, pasó a difundir vídeos en redes sociales en las últimas semanas desde algún lugar de los bosques michoacanos. En ellos se exculpaba del asesinato de Bravo y exigía a las autoridades que liberaran a su esposa e hija, arrestadas en un operativo tres días después del asesinato de Bravo. “No soy la persona que me están intentando formar ustedes”, dijo a la cámara dirigiéndose a la presidenta.

Pero el Gabinete de Seguridad llevaba formándose el perfil y el modus operandi de Sepúlveda desde hacía meses. Desde el 19 de octubre, los investigadores desanduvieron los pasos de Bravo ese día: cómo pasó la tarde en Apatzingán con escoltas, como cambió de vehículo a uno sin blindaje en el Tianguis Limonero y cómo se dirigió solo al encuentro con el Botox, quien le esperaba en Cenobio Moreno junto a un colaborador, Marco Antonio ‘N’, alias El Pilones. Doce horas después de la última vez que las cámaras de seguridad captaron la camioneta de Bravo, apareció su cuerpo dentro del vehículo con un disparo. Al rastrear las llamadas del líder agricultor, dieron con números de gente cercana a Sepúlveda, quien había secuestrado y liberado a Bravo en días anteriores.

Las llamadas condujeron al día siguiente a la caída de Rigoberto López Mendoza, el Pantano, y 24 horas después a la detención de Blanca ‘N’, la pareja del Botox. Al final, fue el análisis de las llamadas de El Pilones —quien no dejaba de moverse entre Michoacán, Jalisco y Tijuana— el que llevó a las autoridades al rancho de Sepúlveda, donde había huellas de neumáticos de la camioneta de Bravo y sangre del mismo. Como el Botox dejó de usar su teléfono porque sabía que lo seguían, se mantenía comunicado a través de sus operadores. Por ello, los investigadores siguieron al Pilones hasta la operadora principal de su socio, Sandra Lizbeth García, de 23 años, y por último dieron con el líder de la banda en la madrugada, escondido en unas cuevas de Tierra Caliente.

La Fiscalía de Michoacán había emitido una ficha de búsqueda con una recompensa de 100.000 pesos (unos 5.000 dólares) por cualquier información sobre el supuesto líder de Los Blancos de Troya, aliados de los Viagras —una red de sicarios extorsionadores— y colaboradores del Cartel Jalisco Nueva Generación desde que estos irrumpieron en el ecosistema criminal de Michoacán. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ya había emitido sanciones dos meses antes contra varios integrantes de Los Viagras, incluido Sepúlveda, al que señalaban por haber matado a otro productor de cítricos. Además del jefe criminal, otros miembros del grupo saltaron a la lista negra de las autoridades estadounidenses. Entre ellos, Nicolás Sierra Santana, conocido como El Gordo, uno de los fundadores de Los Viagras por el que Estados Unidos ofrece cinco millones de dólares de recompensa, y Heladio Cisneros Flores, alias La Sirena, un activo importante dentro de la banda ligado al asesinato de Hipólito Mora, líder de autodefensas y, también, productor de limones.

Los Blancos de Troya todavía ejercen un férreo control en un puñado de municipios del centro del Estado, entre ellos Apatzingán. Su presencia es tal que varios de sus miembros están infiltrados en los grupos campesinos, como el primer detenido por el asesinato de Bravo, que llevaba consigo una credencial de la asociación que presidía su víctima. La detención de algunos de sus integrantes, las últimas el pasado diciembre, han puesto en evidencia la capacidad armamentística de la célula. Los tres miembros que capturaron se dedicaban a operar drones y explosivos para infundir el terror sobre los agricultores y mantener las cuotas de extorsión. Harfuch ha precisado que el Botox, incluso, había llegado a usar explosivos contras las autoridades.

Su célula criminal, heredera de Los Caballeros Templarios, es parte de la agrupación de mafias local que se reorganizó en Cárteles Unidos, pero con la llegada del CJNG decidieron convertirse en aliados de los criminales más fuertes. Sin embargo, en el último año el grupo ha sufrido varios golpes, como la detención de uno de sus operadores principales, Gerardo Valencia Barajas, alias La Silla, en Cenobio Moreno el pasado febrero o la captura en julio de Cirilo Sepúlveda Arellano, conocido como El Capi. Ambos están siendo procesados por extorsión a los agricultores, entre otros delitos como secuestro y asesinato. Ahora El Botox será juzgado por los mismos cargos.

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