DEL «MAD MEN» AL «MONSTRUO»: ASÍ MUTÓ EL CAPITALISMO HASTA VOLVERSE IRRECONOCIBLE


Por Alejandro Palma

¿Alguna vez sentiste que te venden cosas que no necesitas? ¿O que los bancos y las grandes empresas manejan un mundo aparte, con reglas que nadie entiende? Según el economista Yanis Varoufakis, no es casualidad. El capitalismo que conocíamos ha sufrido varias transformaciones profundas y, como un virus, ha mutado hasta convertirse en algo muy diferente.

En su libro Tecnofeudalismo, Varoufakis dedica un capítulo a explicar estas "metamorfosis" que, paso a paso, fueron cambiando el mundo. Aquí te las contamos de manera simple.

PRIMERA MUTACIÓN: CUANDO LO QUE SE VENDE YA NO ES EL PRODUCTO, SINO TÚ

Imaginemos la serie Mad Men. Don Draper, el publicista estrella, no vendía autos o chocolates. Vendía la sensación de ser libre o el recuerdo del amor de tu padre. Esta fue la primera gran transformación.

En la década de 1960, las fábricas ya producían de todo. El problema era: ¿cómo hacer que la gente siguiera comprando? La solución fue dejar de fabricar solo cosas y empezar a fabricar deseos. La publicidad ya no informaba, sino que apelaba a las emociones y la nostalgia. Nació así el "mercado de la atención": la televisión y la radio nos daban programas gratis a cambio de nuestra atención, que luego vendían a las marcas. Éramos el producto.

SEGUNDA MUTACIÓN: EL MONSTRUO QUE TODO LO DEVORA (Y LO CONCENTRA)

Luego de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Estados Unidos y las grandes empresas se fusionaron en lo que se llamó la "tecnoestructura". Ya no eran empresarios individuales, sino una enorme red de ejecutivos, científicos y burócratas que tomaban las decisiones. Su objetivo no era solo ganar dinero, sino crecer y crecer, cueste lo que cueste.

Pero para crecer necesitaban vender en todo el mundo. Y aquí entra la segunda gran mutación: el "Minotauro Global". Usando un mito griego, Varoufakis explica cómo Estados Unidos se convirtió en un gigante con un enorme apetito.

¿Cómo funcionaba? Estados Unidos empezó a comprar muchísimo más de lo que vendía (déficit comercial). Esto significaba que países como Japón y Alemania le vendían toneladas de productos, lo que mantenía sus fábricas abiertas y a su gente trabajando.

¿El truco? Todo ese dinero que estos países ganaban (en dólares), en lugar de quedarse en sus manos, lo enviaban de vuelta a invertir en Wall Street. Así, el dinero de todo el mundo alimentaba las finanzas de Estados Unidos, que a su vez seguía comprando productos del mundo. Era un círculo vicioso que funcionó… hasta que explotó.

TERCERA MUTACIÓN: EL DINERO SE VUELVE UN JUEGO DE LOCOS

Para que este monstruo funcionara, había que liberar a los bancos de todas las reglas que los controlaban desde la Gran Depresión. Así fue como, a partir de los años 80, los gobiernos comenzaron a desregular el sistema financiero.

Junto con esto, llegó el neoliberalismo (la idea de que el mercado siempre tiene la razón) y los primeros ordenadores personales. La mezcla fue explosiva. Los bancos y financieros usaron las computadoras para crear apuestas financieras tan complejas que ni ellos mismos las entendían. Se llamaban "derivados" y, en la práctica, eran una forma de apostar con dinero prestado.

En el año 2007, estas apuestas en todo el mundo eran diez veces más grandes que todo el dinero que ganaba la humanidad trabajando. Era un castillo de naipes. Y como todos sabemos, en 2008… el castillo se derrumbó.

¿Y AHORA QUÉ?

Estas metamorfosis no mataron al capitalismo de inmediato, pero lo dejaron herido de muerte. El "Minotauro" murió en 2008, pero su legado fue un sistema financiero en ruinas, un poder gigantesco concentrado en muy pocas manos y una nueva herramienta que cambiaría todo: internet.

Varoufakis plantea que todas estas mutaciones prepararon el terreno para lo que viene después: el "tecnofeudalismo". Un sistema donde, como veremos, los nuevos señores feudales no viven en castillos, sino que son dueños de la nube y de nuestros datos. Pero esa, como dicen, es otra historia.