abril 29, 2022

De finanzas personales y salud mental

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‘’Cuando era joven pensaba que el dinero era lo más importante en la vida; ahora que soy viejo sé que lo es”, decía el escritor irlandés Oscar Wilde. A más de cien años de esta frase, ¿Es cierto que el dinero es lo más importante en la vida? La respuesta es debatible, no importa si se tiene mucho o poco, aprender a manejarlo es lo que influirá en la calidad de vida de cada persona y su salud mental. 

De acuerdo al estudio ‘’Los altos ingresos mejoran nuestra evaluación general de la vida, pero no nuestro bienestar emocional’’, realizado en 2010 por el psicólogo Daniel Kahneman y el economista Angus Deaton, ambos de la Universidad de Princeton, mencionan que un ingreso bajo podría asimilarse al dolor emocional provocado por hechos desafortunados de la vida, tales como un divorcio, mala salud física y soledad. Sin embargo, el estudio también demuestra que el bienestar emocional tiende a estancarse cuando los ingresos aumentan, indicando que tener más, no siempre significa estar mejor.

Por si fuera poco, el panorama actual que se vive, casi kafkiano, en el que el mundo se enfrenta a una crisis provocada por el COVID-19 y el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, han propiciado un crecimiento acelerado de la inflación y efectos negativos en la economía a nivel global. De acuerdo a la OCDE, la atención de la salud mental se ha descuidado y ha aumentado el número de personas, sobre todo jóvenes, que afrontan inseguridad financiera y desempleo derivado de esta pandemia, generando estrés financiero que puede provocar diferentes padecimientos: desde ansiedad, insomnio e incluso problemas familiares. Además, se puede convertir en un círculo vicioso, ya que en momentos de desespero se toman decisiones que pueden llegar a empeorar las finanzas.

Y, como dijo Juan Rulfo en su cuento Es que somos muy pobres: ‘’Para que no todo vaya de mal en peor’’, es importante no solo tener educación financiera, sino también formar una cultura financiera. La OCDE define educación financiera como ‘’el proceso mediante el cual los individuos adquieren una mejor comprensión de los conceptos y productos financieros y desarrollan las habilidades necesarias para tomar decisiones informadas’’. Pero la cultura financiera va más allá, ya que para formarla se necesita una visión más profunda, a largo plazo y entendimiento sobre inversiones y productos financieros que se adquieren. Y, aunque no es necesario saber cómo funciona un derivado o el mercado de valores para lograr esa salud mental y financiera que todas las personas quieren alcanzar, es importante conocer en el día a día, el uso que se le da al dinero y, sobre todo, reconocer cuando se tiene un problema con las finanzas personales.

Tras reconocer que se tiene algún problema financiero, es momento de comenzar listando ingresos, gastos y deudas vigentes. Es sorprendente darse cuenta de la cantidad de pequeños hábitos que se pueden cambiar y cómo pueden aportar beneficios a la salud financiera: desde el café que compra a diario camino al trabajo, hasta los intereses que se generan al no pagar a tiempo una tarjeta de crédito. 

Elaborar planes organizando los gastos es imprescindible, así como lo es comprometerse a cumplirlos. La comunicación es un elemento que no debe de pasarse por alto, sobre todo cuando el plan para recortar gastos involucra a la familia.Pensar en el futuro es importante, pero vivir pensando en el futuro tiene como consecuencia padecer de algún trastorno como la ansiedad, por lo que actuar dando un paso a la vez en las finanzas personales y buscar ayuda, ya sea para saber cómo invertir, entender un producto financiero y reflexionar sobre cómo afecta  en las emociones cuando se tiene un problema de dinero, pueden ser factores importantes para mejorar la relación con el dinero, la salud mental y financiera.

rodrigo.deniz@bbva.com

Tomado de https://www.eleconomista.com.mx/