Cuba se vio nuevamente sumida en la oscuridad este sábado, marcando la segunda vez en menos de una semana que su red eléctrica falla. Esta situación es resultado de una infraestructura envejecida y la escasez de combustible provocada por el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos.
El país enfrenta apagones que en La Habana pueden durar más de 15 horas, mientras que en otras regiones de la isla, los cortes pueden extenderse por más de 40 horas. Este apagón es el séptimo registrado desde finales de 2024. Según el Ministerio de Energía, se produjo una «desconexión total» del sistema eléctrico nacional debido a la salida de una unidad de la termoeléctrica de Nuevitas, lo que generó un efecto en cadena en otras máquinas conectadas.
Al caer la noche, La Habana quedó completamente oscura, y algunos ciudadanos se iluminaban con linternas o la luz de sus teléfonos móviles. En el área turística del casco antiguo, algunos restaurantes lograron mantenerse abiertos gracias a generadores eléctricos, mientras que otros cerraron al caer la noche. La frustración entre los ciudadanos es palpable; Ofelia Oliva, de 64 años, expresó su descontento: «Esto ya es insoportable. No hace una semana que vivimos una situación similar, ya uno está cansado». Por su parte, el taxista Nilo López, de 36 años, se preguntó si esta sería la nueva normalidad.
La crisis eléctrica se agrava en un contexto donde la generación de electricidad depende de una red de ocho termoeléctricas, muchas de las cuales tienen más de 40 años y sufren constantes averías. Este apagón ocurre justo cuando un convoy de ayuda internacional, que incluye suministros médicos, alimentos, agua y paneles solares, comenzó a llegar a La Habana.
Los cortes de electricidad se han intensificado desde que la administración de Donald Trump interrumpió los envíos de petróleo desde Venezuela, el principal proveedor de Cuba, y amenazó con sanciones a otros países que comercien con la isla. Trump ha manifestado su deseo de ver un cambio de régimen en Cuba, argumentando que representa una amenaza para la seguridad de Estados Unidos debido a sus vínculos con China, Rusia e Irán.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, respondió a estas declaraciones advirtiendo que cualquier agresor externo enfrentará una resistencia firme. Tanieris Dieguez, jefa adjunta de la misión de Cuba en Washington, indicó que La Habana está dispuesta a mantener conversaciones amplias con Estados Unidos y a permitir un mayor nivel de inversión, aunque aclaró que el sistema político cubano «nunca» será parte de la negociación.
En medio de la desesperada necesidad de combustible, informes de rastreo marítimo sugieren que dos buques cisterna con petróleo y diésel rusos podrían estar en camino a la isla, aunque esta información aún no ha sido confirmada. La escasez de electricidad, alimentos y medicinas está alimentando la frustración de los cubanos, como lo evidenció un reciente asalto a la sede del Partido Comunista en una ciudad central.
Mientras tanto, Meiven Rodríguez, de 40 años, continuaba trabajando en una pequeña tienda, vendiendo cigarrillos a la luz de su teléfono móvil, afirmando: «Hay que hacerlo porque si no, ¿cómo vas a llevar dinerito a la casa?».Tomado de https://www.rfi.fr/



Más historias
Cuba: La ONU lanza un plan de emergencia para el combustible mientras la OMS alerta sobre la crisis sanitaria
Cuba: La ONU lanza un plan de emergencia para el combustible ante la denuncia de la OMS sobre la crisis sanitaria
El PT frena el revocatorio de Sheinbaum en 2027 y la reforma política sufre otro revés en el Senado