Esta semana, el Gobierno cubano hizo oficial la creación de asociaciones entre empresas públicas y privadas a través de un decreto que transforma el modelo económico de la isla, marcando un cambio histórico en Cuba.
En el contexto del bloqueo energético que Estados Unidos impone a la isla, el Gobierno cubano ha autorizado, por primera vez en casi seis décadas, la colaboración entre empresas estatales y privadas, aunque el monopolio estatal se mantendrá en los sectores de salud, educación y defensa.
Omar Everleny Pérez, economista cubano, comenta: “Esta medida se tomó en un momento de desesperación, pero es positiva. La palabra ‘privada’ era inexistente en la prensa cubana, y eso ha cambiado con el tiempo. En 2024, se estima que el 55% de las ventas de bienes y servicios en el país provendrán del sector no estatal, debido a la falta de incentivos en el sector estatal. Los bajos salarios del Estado no permiten a las personas adquirir bienes y servicios, lo que ha llevado a muchos a abandonar el sector estatal en busca de oportunidades en el sector privado. La situación económica es crítica, con una caída del 5% el año pasado y un inicio de año desastrozo. Estados Unidos ha restringido la entrada de petróleo, lo que ha impactado gravemente a la economía cubana”, explica.
El economista también señala que “los apagones continúan y la libreta de abastecimiento ha prácticamente desaparecido, lo que solía proporcionar un alivio a las personas de bajos ingresos. Ante esta situación, el Estado ha tenido que buscar alternativas y ha observado que muchas empresas privadas han mejorado significativamente. Por ejemplo, un restaurante estatal puede no funcionar, mientras que un paladar cercano prospera. El Estado tiene recursos, pero carece de materiales como cemento, que los privados pueden adquirir en divisas. Así, el Estado ha adoptado una postura pragmática y ha decidido asociarse”.
Por otro lado, Washington ha autorizado la venta de combustible a empresas privadas en la isla, siempre que estas transacciones no beneficien al Gobierno cubano. Pérez explica las implicaciones de esta decisión: “El Estado necesita combustible para hospitales y escuelas. Ignorando un poco esto, creo que el gobierno de Estados Unidos debería permitir que una parte significativa de la población se beneficie de la reactivación de sectores privados. Ya se ha autorizado que un barco con combustible doméstico cargue en Venezuela para Cuba. La postura de Estados Unidos ha cambiado en las últimas semanas; ya no se habla de un cambio de régimen, sino de la necesidad de cambios económicos en Cuba”, añade.
Finalmente, Donald Trump declaró el 27 de febrero que está considerando una “toma de control pacífica” de Cuba, aunque no proporcionó detalles sobre esta operación.
Tomado de https://www.rfi.fr/



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