¿Cuánto vale la relación económica de México con Cuba

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¿Cuánto vale Cuba para México? Los historiadores podrían contarnos de todo lo que ha significado esta relación desde tiempos de la Colonia. Los expertos en diplomacia tendrán una idea de lo que representa el régimen cubano y su papel como moneda de cambio en las relaciones con Estados Unidos, sobre todo a partir del triunfo de la Revolución y la instauración de la dictadura castrista. Del intercambio cultural está claro que no hay manera de poner precio a los inmensos placeres que produce el danzón, la música de Pérez Prado o las novelas de Leonardo Padura. Cuando digo placer, no menciono a Silvio y Pablo, porque con el sadomasoquismo no me meto.

Lo económico es otra cosa. Su valoración puede ser cruel, porque está despojada de sentimentalismos. Aquí hay que decirlo sin rodeos: la relación México-Cuba es notable por su insignificancia. El volumen del comercio bilateral con trabajos llega a los 400 millones de dólares al año y está de capa caída desde que comenzó la pandemia. Nuestra principal exportación a Cuba son alimentos para ganado, algunos productos de aluminio y leche en polvo. Tenemos un superávit gigante, porque les compramos menos de 30 millones de dólares por año. De manera previsible la lista de compras mexicanas a Cuba está encabezada por ron y seguida por puros.

¿Dónde queda el turismo? En el imaginario de mucha gente, México está muy conectado con Cuba a través del turismo. En la realidad, los números indican que los turistas mexicanos no son tan relevantes para la actividad de la isla. En 2022 se esperan 120,000 viajeros mexicanos a Cuba, de un total de 4 millones. Arriba de México, como emisor de turistas a ese destino se encuentran Canadá, España e Italia, entre otros. Los 120,000 proyectados se pueden comparar con los 131,000 mexicanos y mexicanas que estuvieron allá en 2016. Eso indica que el número se ha estancado. A Estados Unidos, antes de la pandemia, viajaban 18 millones de turistas mexicanos cada año. Ese fue el número en 2019.

Una relación bilateral que no llega a los 500 millones de dólares anuales hay que buscarla con lupa en las tablas estadísticas de un país, como México, que tiene una de las mayores maquinarias de comercio exterior del mundo. Con exportaciones de 494,225 millones de dólares en 2021 e importaciones por una cantidad ligeramente menor. Solo como referencia, el volumen de nuestro intercambio comercial con Guatemala es seis veces mayor que el que tenemos con Cuba. La relación de México con todos y cada uno de los países de América Central es más relevante, por volumen, que la que tenemos con la isla más famosa del Caribe. Dije todos, perdón: El comercio con Cuba es mayor que el que desarrollamos con Belice. Con este país vecino, el volumen del comercio legal no llega a 200 millones de dólares.

Del magro intercambio económico entre México y Cuba no podemos culpar al embargo estadounidense (no es bloqueo). Tampoco sería justo apuntar el dedo acusador contra los “Neoliberales”. De hecho, el gobierno de Peña Nieto en 2013 puso en marcha una serie de esfuerzos sin precedente para incrementar el comercio y las inversiones. Un equipo encabezado por Idelfonso Guajardo, negoció entonces un acuerdo de complementación económica ACE y logró la liberación de 3,625 fracciones arancelarias. Con ese acuerdo firmado, se decía en 2015 que la relación económica podría crecer en 1,000 millones de dólares anuales.

Nueve años después, podemos confirmar que no creció el comercio ni tampoco se detonaron las inversiones mexicanas en Cuba. No ocurrió, entre otras cosas, por la inoperancia del sistema económico cubano. Sin romanticismos, debemos estar conscientes de que se trata de un país de 11.3 millones de habitantes, que tiene bajas tasas de crecimiento económico, con escasa capacidad adquisitiva y sobreregulado. En captación de inversiones, Cuba ha logrado en promedio, menos de 100 millones de dólares anuales entre 2018 y 2020. República Dominicana está en el rango de los 2,700 millones en ese periodo.

Cabe aclarar que las estadísticas cubanas son complicadas de interpretar, pero los números ahí están. Con estos datos, ¿podrían explicarnos que estamos buscando en Cuba? ¿Es eso tan valioso que justifica la provocación al Gobierno de Biden?

lmgonzalez@eleconomista.com.mx

Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.

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