abril 10, 2021

¿Cómo ordenar la biblioteca? La cuchara de Roberto Calasso frente al saltamontes de Marie Kondo

El filósofo italiano propone una biblioteca-archipiélago en su último ensayo, frente a la limpieza draconiana de la 'coach' de 'La magia del orden' Leer#ExpresionSonoraNoticias Tomado de http://estaticos.elmundo.es/elmundo/rss/cultura...

Literatura

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Actualizado Lunes,
29
marzo
2021

00:18

El filósofo italiano propone una biblioteca-archipiélago en su último ensayo, frente a la limpieza draconiana de la ‘coach’ de ‘La magia del orden’

Roberto Calasso en su estudio de Milán.
Roberto Calasso en su estudio de Milán.Ferdinando Scianna / ContactoPhoto

Ordenar la propia biblioteca es “un tema altamente metafísico”, advierte Roberto Calasso (Florencia, 1941). Es la advertencia de un filósofo y erudito, uno de los últimos humanistas europeos que gusta de escribir sobre hinduismo, el arte de Tiepolo, la conexión de Kafka con El Quijote, la mitología griega, los versos de Baudelaire o su propio oficio de editor, que lleva ejerciendo desde 1971 en la mítica Adelphi.

Calasso vive por, para y entre libros. En 2018 publicó en Italia Cómo ordenar un

a biblioteca,

un breve ensayo que se lee como un suspiro y que Anagrama edita en su colección de Cuadernos, esos libritos que se pueden llevar literalmente en el bolsillo (a Calasso le ha tocado el número 33 en rojo: el formato es importante). Su pequeño ensayo, un divertimento caprichoso para

letraheridos

, es la antítesis total de La magia del orden, el

best seller

mundial de Marie Kondo, la gurú del orden, empresaria millonaria y coach inspiracional. No pueden haber dos enfoques más radicales a la hora de entender los libros y se podrían plasmar en dos metáforas: la de

la cuchara y la del saltamontes

.

“El libro, como la cuchara, pertenece a esa clase de objetos que son inventados de una vez para siempre”, escribe Calasso. Y se remite a las cucharas como herramientas (

sambharah

) prescritas por la liturgia védica de la India mil años antes de Cristo. Habrá que esperar al siglo IV d. C. para pasar del rollo de pergamino al codex, el primer libro que vio la luz once siglos antes de Gutemberg. La metáfora de la cuchara es la de la eternidad, la del tiempo y el gesto (pueden haber decenas de variaciones de cucharas/libros, pero el gesto es siempre el mismo). ¿Y el saltamontes? Según el método KonMarie los libros olvidados (es decir, los que están en la estantería) se vuelven invisibles:

“Aunque están a la vista, pasan inadvertidos, como un saltamontes que permanece quieto en el césped, mimetizado con sus alrededores”.

Por eso, hay que reducir la estantería a una balda con 30 libros. En su primer intento, Kondo confiesa que salvó hasta un centenar. Pero fue perfeccionando su método de limpieza: para desechar -la palabra que siempre repite- otros 40 libros decidió apuntar las frases que le gustaban; como tardaba mucho las fotocopió y, aún así, seguía tardando demasiado; entonces decidió arrancar las páginas relevantes (imaginemos el rostro escandalizado de Calasso) y guardarlas en un fichero. En la draconiana selección de Kondo (que indultó Alicia en el país de las maravillas) hay que dejar todos los libros en el suelo, cogerlos uno a uno y decidir si se conservan o desechan. Kondo advierte: es importante tocarlos pero no empezar a leerlos porque “leer te nubla el juicio pues, en vez de preguntarte lo que sientes, empezarás a preguntarte si necesitas ese libro o no”, escribió en La magia del orden, en 2015 (y en 2019 lo enseñó de forma muy práctica en su programa de Netflix

A ordenar con Marie Kondo)

.

El buen vecino y el hasta nunca

Marie Kondo ya ha vendido más de 30 millones de ejemplares de sus obras, variaciones del mismo tema: ordenar. Cuando habla de libros siempre parte de la misma máxima: “Con los libros no leídos el algún día significa nunca. Aceptémoslo. Releerás muy pocos”. A lo que Calasso contrapone: “Es esencial comprar libros que no vayan a ser leídos enseguida. Al cabo de uno o dos años, o acaso de cinco, 10, 20, 30, 40 años, llegará el momento en que se sentirá la necesidad de leer precisamente ese libro”. Si para Kondo los libros no leídos son los primeros a desterrar,

para Calasso esos libros, a 10 años vista, pueden volverse irrepetibles

y difíciles de encontrar incluso en un anticuario.

La regla áurea que formula Calasso es la del historiador

Aby Warburg (cuya biblioteca superaba los 60.000 volúmenes)

: la de los buenos vecinos. A menudo cuando se busca un determinado libro “se termina por coger el que está al lado y resultará ser más útil”, apunta el escritor. Hay ciertas colecciones (los clásicos, los Ensayos Einaudi de lomos rojos, el Panorama de narrativas Anagrama en amarillo, etc.) que exigen permanecer juntas.

Las islas

Aunque el orden alfabético es inevitable en algunas áreas, Calasso considera que resultaría “letal” en todas. Propone formar

“pequeñas islas de temas afines”

. La de Calasso es una biblioteca-archipiélago, con capas históricas y geológicas. La de Kondo ¿Se puede llamar biblioteca a 30 libros juntos? Para la japonesa que ha mezclado feng shui, algo de filosofía oriental y mucho coaching comercial “los libros son, en esencia, papel () su propósito es ser leídos”. Pero una vez leídos, ¿para qué conservarlos?

Responde Calasso: una biblioteca es parte del propio ser, conforma a la persona. “El orden de una biblioteca no encontrará nunca no debería encontrar nunca- una solución. Simplemente porque

una biblioteca es un organismo en permanente movimiento.

Es terreno volcánico, en el que siempre está pasando algo, aunque no sea perceptible desde el exterior”.

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