Cómo hacer polvo de cebolla deshidratado, fácil y lleno de sabor

Hay aprenderemos como preparar polvo de cebolla deshidratado casero, ya no querrás comprar nunca más la versión comercial ;) #Sonora #Expresion-Sonora.com Tomado de http://ecoinventos.com/...

Sé lo que estás pensando: la cebolla en polvo es barata ¿para qué molestarse en hacerla de forma casera? Te diré por qué. Porque la cebolla en polvo casera sobrepasa en todos los sentidos a la versión comercial.

Cuando se trata de especias, el proverbio popular “obtienes aquello por lo que pagas” no puede ser más cierto. 

Si es barato, su sabor será soso.

Y quién sabe cuánto tiempo ha pasado desde que ese polvo estaba compuesto en realidad por cebolla. 

¿Has leído alguna vez los ingredientes de la cebolla en polvo? Entre sus ingredientes siempre hoy compuestos que no deberían o no entiendes por qué están.

Sólo debería haber un solo ingrediente en tu polvo a base de cebolla – la cebolla.

Una vez que hagas tu propia cebolla en polvo, nunca más vas a querer comprar ese polvo de cebolla que en lugar de ser de cebolla parece de tiza. 

Cómo hacer cebolla en polvo.

La parte más complicada es el troceado y en caso tal que lo hagas a mano. Incluso en esas circunstancias, no es para nada terrible. Si tienes en casa un procesador de alimentos, olvídate, no hay más nada fácil de hacer que la cebolla en polvo. Prácticamente, se haría sola.

Como siempre, cuando se trata de secar alimentos o hierbas, tener a la mano un deshidratador de alimentos es conveniente pero no absolutamente necesario. De hecho, para este proyecto, he argumentado que para el tiempo en el que tengas todas tus bandejas cargadas, podrías haber tenido las cebollas troceadas en las rejillas del horno, a la vez que estarías saboreando una copa de vino con tus pies al aire.

Lo positivo de utilizar un deshidratador de alimentos es que se tiene mayor control durante la etapa de secado. No tendrás que estar dándole vuelta a tus cebollas tan a menudo para saber cuándo el proceso está terminado.

Materiales.

  • De 2 a 4 cebollas de tamaño medio.
  • Una tabla para picar y un cuchillo.
  • Bandejas de horno con papel encerado.
  • Un utensilio que te sirva para moler la cebolla deshidratada.

Útil tener pero no absolutamente necesario:

  • Deshidratador de alimentos.
  • Picadora de alimentos.

Instrucciones.

1. Trocea tu cebolla.

Pela y pica finamente las cebollas de tamaño mediano.

Si estás usando una picadora, presiona en las opciones de velocidad de manera que puedas controlar el tamaño de las piezas de cebolla. Lo que queremos es lograr obtener un tamaño uniforme para que el tiempo de secado sea el mismo.

Si estás picando a la manera tradicional, aplica el mismo principio.

Picando a mano tienes más control sobre el tamaño de las piezas.

2. Jugo de cebolla.

Continuando con el procedimiento, necesitamos humedecer nuestras cebollas; esto lo hacemos para disminuir el tiempo de secado con el beneficio de obtener un jugo de cebolla súper fresco. 

Sí, sé que no suena muy tentador, pero saca de aprietos tenerlo en la cocina.

Añade una cucharada sopera a sopas cremosas, salsas y cremas de untar. Salpica un poco del jugo de cebolla a tus papas antes de aplastarlas para hacerlas puré. En realidad, puedes agregar el jugo de la cebolla a cualquier preparación donde quieras que el sabor a cebolla se sienta sin tener que añadir la cebolla como tal.

Si quieres evitar los “ojos de cebolla” usa una cuchara de madera para sacar el jugo de la cebolla.

Pon la cebolla picada en un colador y debajo pon un tazón. Presiona firmemente la cebolla con ayuda de una cuchara de madera. O, si eres de los que lo puede aguantar, usa tus manos. Agarra una buena porción de cebollas y apriétalas con fuerza. Una vez que les hayas exprimido el jugo puedes poner los trozos de cebolla en las bandejas para horno con su papel encerado previamente puesto.

Si usaste tus manos y las cebollas son muy duras, probablemente termines con ríos de lágrimas corriendo por tus mejillas.

Vas a tener entre un cuarto de taza a media taza de jugo de cebolla recién exprimido cuando hayas terminado esta parte. Colócalo en un envase limpio y guárdalo en el frigorífico. Usalo máximo hasta dos semanas a partir del día que lo hayas guardado.

4. Reparte uniformemente la cebolla exprimida sobre la bandeja para hornear.

Lo que quieres tener es una bonita capa delgada y uniforme; está perfectamente bien si las cebollas están en contacto entre sí pero si es importante evitar que se apelotonen en un solo sitio. 

5. Seca la cebolla para obtener copos.

Ponemos la bandeja en la rejilla del medio del horno a la temperatura más baja que sea posible. Si la temperatura de tu horno no baja más de 175°C, ayúdate de un corcho (de los tapones de corcho de las botellas de vino) para mantener la puerta del horno entre-abierta.

Revisa cada 30 minutos.

Transcurrido la hora, remueve un poco los copos de cebolla.

A partir de ahora, vas a querer revisarlas con un poco más de frecuencia. Cada cuarto de hora más o menos, remueve las cebollas y desmenuza algunas piezas. La cebolla estará lista cuando se desmorona fácilmente. Tendrá un hermoso color dorado. 

6. Saca la bandeja del horno y deja enfriar la cebolla completamente antes de molerla.

Copos de cebolla deshidratados listos para ser molidos y convertirlos en polvo de cebolla.

Moler la cebolla deshidratada es verdaderamente fácil. Prácticamente se deshace por sí sola.

¿Con qué molemos?

Un mortero funciona perfectamente para los copos secos de la cebolla. Un molinillo de café también puede usarse para moler hierbas secas.

Si usas un molinillo de café, yo te recomendaría que solamente lo uses para este propósito. 

De otra manera, si lo usas para moler café otra vez, los aceites esenciales del café van a adquirir los sabores de lo que sea que hayas molido (sea cebolla u otras hierbas). Y francamente, el café de cebolla no suena muy apetecible.

Y hablando de arroz… Añade unos cuantos granos de arroz crudo a tu polvo de cebolla. Este será nuestro ingrediente antiaglomerante.

Puedes mantener tu cebolla en polvo fresca almacenándola en un frasco pequeño de vidrio. Alternativamente, me gusta guardar los envases de especias con los saleros cuando están vacíos y reutilizarlos.

7. Guarda tu cebolla en polvo varios meses.

Tal y como hemos hablado, podrás tener tu polvo de cebolla almacenado unos 6 meses, aunque seguro que no te dura tanto tiempo 😉

Añade al puré de patatas, al arroz, calabazas salteadas, la imaginación al poder. Quedarás encantado con la diferencia en el sabor.

Lo siguiente que vas a saber es que te encontrarás buscando en tu alacena, preguntándote que más podrás hacer tú mismo.

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