abril 18, 2021

‘Collective’, El incendio que devastó un club y acabó arrasando toda Rumanía

Alexander Nanau, director de la película rumana que opta a los Oscar a mejor película extranjera y documental, analiza la tragedia política y social que mató a 64 personas en 2015 Leer#Sonora #Expresion-Sonora.com Tomado de http://estaticos.elmundo.es/elmundo/rss/cultura...

Actualizado Lunes,
22
marzo
2021

17:46

Alexander Nanau, director de la película rumana que opta a los Oscar a mejor película extranjera y documental, analiza la tragedia política y social que mató a 64 personas

Teddy Ursulescu, una de las afectadas por el incendio
Teddy Ursulescu, una de las afectadas por el incendioHBO

Como bien dicen algunos (y algunas), la política no es una serie de Netflix. Lo es de HBO. Y no hablamos de la ya popular y hasta coyuntural Baron noir como de Collective, de Alexander Nanau. En realidad, se trata solamente de un documental, el más sorprendente y brutal en su extremada sencillez de los últimos tiempos. Nada más. Desde su presentación en Toronto y Venecia en 2019 hasta ahora en la plataforma citada, la película no ha hecho más que cumplir con su cometido de, desde el cine, dignificar la política. Y al revés. Se cuenta lo ocurrido en el país desde el incendio en octubre de 2015 del club que da título a la producción. Entonces, las llamas devoraron en el acto la vida de 27 personas. El local no reunía las condiciones mínimas, pero se mantenía abierto por el rigor de la economía frente a la seguridad. Nada que ya nos sorprenda. Por eso y por los sobornos, claro. Sin embargo, lo más grave aún vino después, cuando se descubrió que la podredumbre llegaba al propio sistemas de hospitales, carcomido por las comisiones a gerentes y médicos, y a la industria farmacéutica, que ofrecía desinfectante diluido e ineficaz. Y así hasta llegar a los 64 cadáveres y a infinidad de heridos con las evidencias de la corrupción en sus cuerpos en forma de cicatrices como surcos.

Ahora, la película llega a la ceremonia de los Oscar de abril con dos nominaciones. La primera por el extraordinario documental que es y la segunda, por la producción internacional que también es. “En realidad y por muy local que pueda parecer, se trata de una historia universal. A un lado los detalles que tienen que ver con la vida rumana, es una historia de ambición y poder, y de hasta dónde se puede llegar para mantener ese poder. Eso vale para cualquier país en cualquier momento. Lo lees en novelas, en la Biblia y lo ves en películas, pero la podredumbre de la naturaleza humana, incluso dentro de las llamadas sociedades desarrolladas, está ahí”, dice Nanau. En cualquier caso, lo cierto es que la propia cinta, todo un éxito en su país, levanta acta del movimiento social, casi revolución, vivido en Rumanía después de que se revelara la red tupida de intereses cruzados que sirvió de caldo de cultivo para la tragedia. “Por el caso Collective se han visto las manifestaciones más grandes que el país había visto desde la Revolución rumana de 1989, cuando el dictador Nicolae Ceausescu fue derrocado”, precisa.

El documental se limita a seguir los hechos con una precisión muy cerca de la muy simple y muy infinita paciencia. Se sigue cada uno de los pasos del periodista Catalin Tolontan, que desde el periódico deportivo Gazeta Sporturilor destapó todo lo ocurrido. La cámara se limita simplemente a estar. Sin juzgar, sin comentar, sin aclarar nada siquiera. Como una mosca en la pared. “La idea es no intervenir, no hacer preguntas, no actuar”, comenta Nanau. Y así hasta que la más evidente de las realidades adquiere la textura y tensión de un thriller, de un thriller natural podríamos decir. En efecto, lo real es ficción. Y al revés.

“Es un relato sobre la corrupción, pero también lo es sobre la incompetencia. En realidad, las dos cosas van siempre unidas. Los corruptos necesitan incompetentes al mando para poder influir en ellos y los incompetentes sólo pueden mantenerse en el poder con una red de corrupción eficaz. Y eso atañe a todo: a los medios de comunicación, al sistema judicial, a la sociedad civil y a la política misma. Los jueces, por ejemplo, no actúan contra los médicos porque en el futuro puede que necesiten sus servicios, y los médicos y gestores de hospitales se pueden permitir corromperse y lucrarse con la compra de desinfectantes fraudulentos porque saben que ningún juez va a ir contra ellos. No es sólo una cuestión política, es todo”, razona de corrido Nanau con una claridad ciertamente siniestra.

En la película, por supuesto, también hablan las víctimas. Una de ellas es Teddy Ursulescu. Ella, en la treintena, se salvó porque fue trasladada a Viena. Sin dedos en las manos y con la piel convertida en el mapa de la ignominia, ella simplemente se deja ver. La cámara recorre su cuerpo y en cada fotograma se descubren de repente todas las tragedias de las que fue capaz el mismo Shakespeare. “Es difícil”, razona el director, “saber exactamente cómo ocurrió todo lo que ocurrió tras el incendio. El sistema parecía bastante invulnerable. Sin embargo, un periódico deportivo, por su condición de no partidista y alejado del ruido de la política del día a día, fue el que destapó todo. En realidad, sólo ellos pueden investigar algo en Rumanía. El resto depende del dinero de la gente que no quiere que nada se investigue. Luego, a medida que se fueron conociendo lo hechos, surgieron más y más denunciantes. Y así hasta que han ido, pese a las muchas reticencias, cambiando las cosas. Todavía hay esperanza”, reflexiona Nanau. Y concluye: “Sí, el cine puede cambiar algo”. En efecto, la política puede ser un documental. De HBO.

Conforme a los criterios deThe Trust Project

Saber más

#Sonora #Expresion-Sonora.com Tomado de http://estaticos.elmundo.es/elmundo/rss/cultura

A %d blogueros les gusta esto: