Chile, un país con algo para todos - National Geographic en Español

Chile, un país con algo para todos – National Geographic en Español

Con el título del país más largo del planeta, Chile resguarda desde hielos perpetuos hasta desiertos altiplánicos. Así es la tierra de los contrastes.

Con aproximadamente 4 mil 200 kilómetros de largo, el norte y el sur de Chile, el país más largo del mundo no podrían ser más distintos. Cerca del paralelo 22, escoltado por montañas que tocan el cielo, Atacama presume el título del desierto más seco de la Tierra. Mientras que, cerca del paralelo 39, entre lagos y cataratas, Pucón se camufla en la frondosidad de la selva valdiviana.

Cada uno de los destinos presume colores, ingredientes y toponimias que obedecen a realidades tan lejanas como distintas. Afortunadamente, no hace falta salir del orbe para atisbar este par de mundos. Unos cuantos vuelos y un rato al volante bastan para cambiar el terracota altiplánico por el verdor del único bosque húmedo templado de Sudamérica.

San Pedro de Atacama y Pucón se pueden visitar por cuenta propia. Eso sí, hace falta trazar caminos donde no los hay y tener destreza de sobra con un todoterreno. De la mano de andBeyond, compañía especializada en turismo sostenible de lujo, este viaje por Chile promete senderos apenas transitados, ninguna preocupación logística y más de un picnic con productos artesanales que saben a gloria.

Calidez en el desierto

Luego de Torres del Paine, en la Patagonia, el desierto de Atacama es uno de los destinos más visitados de Chile. Vigilado por las cordilleras de Domeyko, los Andes y la Sal, este valle en la región de Antofagasta se ha presentado como el desierto más seco del mundo. El título, científicamente debatible, es lo de menos. Más que aridez, lo que hace especial a Atacama son sus paisajes que se antojan extraterrestres.

Ubicado mil 625 kilómetros al norte de Santiago y 100 al este del aeropuerto de Calama, el pueblo de San Pedro de Atacama sirve como base para explorar los salares, los géiseres y los cañones que hacen popular al destino. Y lo que es todavía mejor, aquellos que escapan a la folletería turística. Contemplar cordilleras que superan los cinco mil metros de altura, en relativo silencio, roba el aliento en más de un sentido.

Chile, país
Marck Guttman

En conjunto con Nayara Alto Atacama, un hotel de lujo a las afueras del pueblo de San Pedro de Atacama, andBeyond ofrece programas con alimentos, hospedaje y actividades guiadas incluidos. Para librar la puna, como se conoce al mal de altura localmente, la recomendación es pasar uno o dos días en relativa tranquilidad. Después de todo, San Pedro está a más de 2 mil 400 metros sobre el nivel del mar.

Explorar el pueblo, ver el atardecer en el afamado Valle de La Luna y visitar las termas naturales de Puritama son algunas de las actividades con las que se puede empezar. En plan todavía más tranquilo, sin siquiera dejar del hotel, el observatorio astronómico y los tratamientos de spa con ingredientes locales, como hoja de coca, son ideales para aclimatarse al altiplano.

Librada la puna es momento de recorrer el valle en busca de sus secretos. Los obvios, que no por eso menos impresionantes, incluyen flamencos en sector Soncor y géiseres en El Tatio. A cambio de recorrer caminos improvisados y sacrificar atractivos que se dicen imperdibles, Atacama revela saberes del pueblo licanantai, cañones custodiados por cientos de cactus y volcanes que burlan fronteras. En contadas ocasiones, tapizados de nieve.

Vida en La Araucanía

Durante muchos años a Pucón se le hizo fama como lugar de veraneo para los chilenos acaudalados. En años recientes, sin embargo, la fama de la ciudad saltó la cordillera. Rodeada de lagos, ríos y bosque, este rincón en la región de La Araucanía es fuente de vida. Y si bien el oasis se presta para hablar de fraccionamientos blindados y de antiguos presidentes, la atención la merecen erupciones volcánicas, árboles milenarios y el pueblo mapuche.

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Aproximadamente 785 kilómetros al sur de Santiago y 90 al este del aeropuerto de Temuco, Pucón seduce a los amantes de la aventura con su colección de parques nacionales, montañas frondosas y ríos caudalosos. Todo esto, aunque a veces obviado, en el contexto de la cultura mapuche. El propio nombre de la ciudad, referido como lugar de entrada por su cercanía con la cordillera de los Andes, tiene su origen en la lengua mapudungún.

Chile, país
Marck Guttman

En el camino entre Pucón y Curarrehue, a orillas del río Liucura, descansa andBeyond Vira Vira. Con vistas excepcionales del volcán Villarrica, esta granja convertida en hotel de lujo se presenta como base para explorar y saborear La Araucanía. Dentro del hotel: con queso artesanal hecho en casa y jacuzzis calentados al calor de la leña. Fuera: con una combinación de actividades culturales y deportivas que cambian con la temporada.

Al igual que la cocina prodigiosa del chef Damián Fernández, las actividades guiadas están incluidas en el programa. En invierno, el esquí a campo traviesa y las expediciones glaciares roban protagonismo. El resto del año, a merced del clima, las opciones a elegir incluyen observación de aves, rápidos clase III o IV y senderismo entre cascadas y pewenes, árboles milenarios de gran importancia cultural y ecológica.

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En términos de naturaleza, Pucón y sus alrededores no tienen desperdicio. Además de resguardar parte del único bosque húmedo templado de Sudamérica, la región alberga uno de los cráteres más activos del continente. Con algo de suerte, unos días en Pucón bastan para ver pájaros carpinteros de Magallanes y actividad volcánica en el Villarrica. Lo último, en compañía de una copa de vino y avellanas chilenas desde la comodidad del hotel.

Marck Guttman es fotógrafo, escritor y partidario devoto del turismo sostenible. Dirige el blog Don Viajes y ha publicado más 800 historias en medios como Esquire y National Geographic Traveler. Las montañas son su lugar feliz y el pan dulce su primer amor.

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Tomado de https://www.ngenespanol.com/

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Con aproximadamente 4 mil 200 kilómetros de largo, el norte y el sur de Chile, el país más largo del mundo no podrían ser más distintos. Cerca del paralelo 22, escoltado por montañas que tocan el cielo, Atacama presume el título del desierto más seco de la Tierra. Mientras que, cerca del paralelo 39, entre lagos y cataratas, Pucón se camufla en la frondosidad de la selva valdiviana.

Cada uno de los destinos presume colores, ingredientes y toponimias que obedecen a realidades tan lejanas como distintas. Afortunadamente, no hace falta salir del orbe para atisbar este par de mundos. Unos cuantos vuelos y un rato al volante bastan para cambiar el terracota altiplánico por el verdor del único bosque húmedo templado de Sudamérica.

San Pedro de Atacama y Pucón se pueden visitar por cuenta propia. Eso sí, hace falta trazar caminos donde no los hay y tener destreza de sobra con un todoterreno. De la mano de andBeyond, compañía especializada en turismo sostenible de lujo, este viaje por Chile promete senderos apenas transitados, ninguna preocupación logística y más de un picnic con productos artesanales que saben a gloria.

Calidez en el desierto

Luego de Torres del Paine, en la Patagonia, el desierto de Atacama es uno de los destinos más visitados de Chile. Vigilado por las cordilleras de Domeyko, los Andes y la Sal, este valle en la región de Antofagasta se ha presentado como el desierto más seco del mundo. El título, científicamente debatible, es lo de menos. Más que aridez, lo que hace especial a Atacama son sus paisajes que se antojan extraterrestres.

Ubicado mil 625 kilómetros al norte de Santiago y 100 al este del aeropuerto de Calama, el pueblo de San Pedro de Atacama sirve como base para explorar los salares, los géiseres y los cañones que hacen popular al destino. Y lo que es todavía mejor, aquellos que escapan a la folletería turística. Contemplar cordilleras que superan los cinco mil metros de altura, en relativo silencio, roba el aliento en más de un sentido.

Marck Guttman

En conjunto con Nayara Alto Atacama, un hotel de lujo a las afueras del pueblo de San Pedro de Atacama, andBeyond ofrece programas con alimentos, hospedaje y actividades guiadas incluidos. Para librar la puna, como se conoce al mal de altura localmente, la recomendación es pasar uno o dos días en relativa tranquilidad. Después de todo, San Pedro está a más de 2 mil 400 metros sobre el nivel del mar.

Explorar el pueblo, ver el atardecer en el afamado Valle de La Luna y visitar las termas naturales de Puritama son algunas de las actividades con las que se puede empezar. En plan todavía más tranquilo, sin siquiera dejar del hotel, el observatorio astronómico y los tratamientos de spa con ingredientes locales, como hoja de coca, son ideales para aclimatarse al altiplano.

Librada la puna es momento de recorrer el valle en busca de sus secretos. Los obvios, que no por eso menos impresionantes, incluyen flamencos en sector Soncor y géiseres en El Tatio. A cambio de recorrer caminos improvisados y sacrificar atractivos que se dicen imperdibles, Atacama revela saberes del pueblo licanantai, cañones custodiados por cientos de cactus y volcanes que burlan fronteras. En contadas ocasiones, tapizados de nieve.

Vida en La Araucanía

Durante muchos años a Pucón se le hizo fama como lugar de veraneo para los chilenos acaudalados. En años recientes, sin embargo, la fama de la ciudad saltó la cordillera. Rodeada de lagos, ríos y bosque, este rincón en la región de La Araucanía es fuente de vida. Y si bien el oasis se presta para hablar de fraccionamientos blindados y de antiguos presidentes, la atención la merecen erupciones volcánicas, árboles milenarios y el pueblo mapuche.

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Aproximadamente 785 kilómetros al sur de Santiago y 90 al este del aeropuerto de Temuco, Pucón seduce a los amantes de la aventura con su colección de parques nacionales, montañas frondosas y ríos caudalosos. Todo esto, aunque a veces obviado, en el contexto de la cultura mapuche. El propio nombre de la ciudad, referido como lugar de entrada por su cercanía con la cordillera de los Andes, tiene su origen en la lengua mapudungún.

Marck Guttman

En el camino entre Pucón y Curarrehue, a orillas del río Liucura, descansa andBeyond Vira Vira. Con vistas excepcionales del volcán Villarrica, esta granja convertida en hotel de lujo se presenta como base para explorar y saborear La Araucanía. Dentro del hotel: con queso artesanal hecho en casa y jacuzzis calentados al calor de la leña. Fuera: con una combinación de actividades culturales y deportivas que cambian con la temporada.

Al igual que la cocina prodigiosa del chef Damián Fernández, las actividades guiadas están incluidas en el programa. En invierno, el esquí a campo traviesa y las expediciones glaciares roban protagonismo. El resto del año, a merced del clima, las opciones a elegir incluyen observación de aves, rápidos clase III o IV y senderismo entre cascadas y pewenes, árboles milenarios de gran importancia cultural y ecológica.

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En términos de naturaleza, Pucón y sus alrededores no tienen desperdicio. Además de resguardar parte del único bosque húmedo templado de Sudamérica, la región alberga uno de los cráteres más activos del continente. Con algo de suerte, unos días en Pucón bastan para ver pájaros carpinteros de Magallanes y actividad volcánica en el Villarrica. Lo último, en compañía de una copa de vino y avellanas chilenas desde la comodidad del hotel.

Marck Guttman es fotógrafo, escritor y partidario devoto del turismo sostenible. Dirige el blog Don Viajes y ha publicado más 800 historias en medios como Esquire y National Geographic Traveler. Las montañas son su lugar feliz y el pan dulce su primer amor.

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Tomado de https://www.ngenespanol.com/