Baticuevas y guasones

“En tanto la Franja de Gaza revienta de verdad bajo las bombas y las balas de un estado israelí que declara el genocidio como una manera “justa” de combatir el terrorismo que ha propiciado desde hace más de setenta años con...

Administración de los males públicos

Jorge Pech Casanova

Sandrax forever

La práctica de la política en México alcanza niveles que serían risibles si no encubriesen un fondo de insaciable brutalidad. Las declaraciones y acciones de integrantes de la clase política desplazada del poder absoluto que antes detentaban, demuestran un aferramiento al despotismo y la prepotencia que aún acostumbran ciertas personas en cargos públicos.

Quizá la figura más notoria por sus comportamientos despóticos, colindantes con el vandalismo, es la ex alcaldesa Sandra Xantall Cuevas Nieves, quien el 3 de octubre de este año pidió licencia a su cargo en la alcaldía Cuauhtémoc para hacer durante 16 días campaña electoral por la jefatura de gobierno de la Ciudad de México.

Al día siguiente, Cuevas comenzó su campaña confrontándose con comerciantes de la central de abastos de Iztapalapa. Llegó al mercado vestida con uniforme y casco negros, sobre una cuatrimoto del mismo color, muy parecida a la que se muestra en la película más reciente de Mathew Reeves, The Batman. La acompañaba una escolta de motociclistas también uniformados de negro. Con ese vestuario, la ex alcaldesa parecía querer mimetizarse con el hosco vigilante de Ciudad Gótica.

Cuando un grupo de comerciantes le impidió el paso a su aparatoso vehículo, colocándose frente a la moto, Cuevas no detuvo su motor, sino que aceleró tratando de abrirse paso entre los cuerpos. Como lo hubiese hecho Batman frente a los villanos de Ciudad Gótica. Pero la cuatrimoto no pudo atropellar a nadie ni avanzó siquiera (Batman hubiese lanzado algún misil). Después del altercado, la autoridad de la Central de Abastos dispuso la detención de los vehículos de la aspirante por invadir vías primarias y no portar placas.

Sandra Cuevas no pidió disculpas por su conducta vandálica. En cambio, presentó una denuncia ante el Ministerio Público contra la coordinadora general de la Central de Abastos de Iztapalapa, Marcela Villegas Silva, alegando “secuestro exprés, robo, daños a la propiedad, abuso de autoridad y lesiones”.

La por ahora aspirante a la jefatura de gobierno tampoco pidió disculpas por transitar con vehículos sin placas. Alegó que así se los habían rentado, y para reafirmar su contumacia, su impunidad y prepotencia, se hizo fotografiar sobre otra cuatrimoto oscura portando una gorra negra con visera en la cual inscribió la palabra “aferrada”.

No hay que olvidar que es la misma ex servidora pública que desde el 3 de agosto amagó con reelegirse o imponer a quien la suceda en la alcaldía: “Dejen de saborearse la Cuauhtémoc, porque antes de que se pueda elegir otro candidato para la Cuauhtémoc, si es que yo decido retirarme, les recuerdo que primero deben escuchar si yo me quiero reelegir, aunado a que por supuesto que llevo mano para el siguiente alcalde o alcaldesa”.

Joker en Ciudad Psicótica

Mientras la por ahora candidata Sandra Xantall se conduce como salida de baticuevas en Ciudad Psicótica, en alguna parte del mundo —no hay certeza de si en México o en Estados Unidos— el histrión Eduardo Verástegui, quien se promueve como posible candidato presidencial mexicano, montó un video en el que asumió el papel de terrorista: se grabó disparando un fusil automático (prohibido para uso civil en México) contra un blanco con silueta humana. Al publicar ese video en su cuenta de X, antes Twitter, Verástegui incluyó el comentario: “Miren lo que le vamos a hacer a los terroristas de la agenda 2030, del cambio climático y de la ideología de género”.

Este lamentable histrión que se anuncia como político de ultraderecha dice aspirar a la presidencia de México. Mal nos sentaría en la presidencia de la república otro psicópata como Felipe Calderón, fanático de los uniformes y del aparato militar, porque ese tipo de figuras suelen encubrir su servidumbre al crimen con uniformes castrenses. Ahí está el narcotraficante García Luna, secretario de seguridad en el calderonato, para probarlo.

Mientras tanto, en su remedo de Ciudad Gótica, Sandra Cuevas se mantiene agresivamente dispuesta para saltar a otro cargo público, pese a que el 21 de febrero de este año anunció que se retiraría de la política al terminar su trienio en la alcaldía Cuauhtémoc de la CDMX. En vez de cumplir su palabra, siete meses después se lanza a reclamar con violencia una candidatura para convertirse en jefa de gobierno de la capital de la república.

En febrero, Cuevas Nievas aseguró que la política “es un asco” y aseguró que no buscaría un nuevo cargo público al finalizar su periodo como alcaldesa. Sin embargo, en octubre anuncia que puede buscar la reelección, si no es que imponer a quien la sucederá en la alcaldía.

Es la misma servidora pública que incitó a otros empleados públicos a “partirle la madre” a la ahora candidata presidencial Claudia Sheinbaum. La misma que en octubre de 2022 mandó a empleados de la alcaldía a golpear a vecinos, adultos mayores e integrantes de un grupo sonidero para reprimir un baile en un espacio público.

Con sus implantes corporales y sus desplantes batmaniáticos, la alcaldesa con licencia recuerda menos al vigilante de Ciudad Gótica que a la Sargento Callahan, personaje “de mano dura y cuerpo explosivo” de la Loca Academia de Policía, siempre dispuesta a asaltar con agresividad a sus inermes subordinados.

Y Eduardo Verástegui, posando como talibán o Rambo de huarache, alimenta fantasías terroristas en otros grupos que aplauden la violencia como recurso político. En tanto la Franja de Gaza, en el Medio Oriente, revienta de verdad bajo las bombas y las balas de un estado israelí que declara el genocidio como una manera “justa” de combatir el terrorismo que ha propiciado desde hace más de setenta años con su inhumana opresión al pueblo palestino. En México, los personajes consentidos de la derecha se pasean por su territorio mediático, convertidos en vigilantes y villanos de su Ciudad Psicótica.

Tomado de https://morfemacero.com/