Autodiagnóstico en redes sociales: la salud mental, en manos del “doctor” Tiktok

REPORTAJE: PATRICIA LÓPEZ NÚÑEZ/LALUPA.MX

Una chica dramatiza los olvidos, el miedo al contacto físico y el aleteo que se relacionan con diversos trastornos, un joven simula las señales del autismo y los exagera para hacer un chiste, otra mujer finge dolores de espalda, cuellos y problemas digestivos. Estos tres casos forman parte de cientos de videos en redes sociales que hablan de neurodivergencia, aunque muchos la banalizan, causan confusión en quienes se autodiagnostican y saturan los servicios de salud mental.

La plataforma de salud PlushCare dio a conocer que casi el 84 por ciento de la información sobre salud mental que circula en TikTok es falsa o incorrecta y más del 90 por ciento de quienes la difunden no tienen capacitación para hablar de esos temas. Los videos circulan por todas las redes sociales, pero más que ayudar a facilitar la conversación, confunden, banalizan y estereotipan a quienes viven con trastornos.

La investigadora de la Escuela Nacional de Estudios Superiores de la Unidad Juriquilla de la UNAM, María Guadalupe García Gomar  y la paido psiquiatra Liliana Tapia advierten que las redes sociales pueden ser una herramienta para acceder a información útil, pero llevarla al extremo, en un intento por hacerla parecer graciosa, causa desinformación y un mal entendimiento de quienes viven con un trastorno o padecimiento mental, porque si todos tenemos trastornos, “las personas con una enfermedad real vuelvan a ser invisibilizadas”.

“La información que se muestra es de muchas fuentes, algunas son verídicas, muchas otras no. Las personas de los videos no siempre son especialistas del área clínica, lo que sí tienen quienes se formaron para atender eso, quienes tienen siete años de medicina, una especialidad de cuatro o cinco años, más una sub especialidad y ahí hay una diferencia importante”, dice García Gomar.

Divertidos y accesibles

La investigadora de la UNAM señala que las redes sociales no dan mucho tiempo para profundizar la información, la mayoría de los videos pretenden hacerla divertida, accesible, rápida, con muy poco contenido y estereotipado, “porque eso es lo que te da más seguidores, un video corto, chistoso, que te contagie un poco de humor y la información basada en artículos científicos es escasa”.

De paso, el formato de estas redes sociales arroja algoritmos que le muestran más información relacionada con el tema a quienes lo revisan, así que “una vez que empiezas a buscar la información de estos videos, tu acceso a esos videos será mucho mayor”.

Mostrar los ejemplos como algo gracioso en poco tiempo hace que mucha gente se identifique con algunas de las supuestas señales de un trastorno mental, porque “hay emociones y sentimientos que se contagian, es algo social y si empiezas con alguna molestia y vas a internet a buscar lo primero que te aparece generalmente son los peores pronósticos, los casos más complicados y eso causa más ansiedad”.

Esa identificación se da con más facilidad porque la sociedad tiende a la procrastinación, una actitud que lleva a posponer tareas importantes para sustituirlas por situaciones más irrelevantes o que causan placer y agrado, como los videos cortos y graciosos de las redes sociales.

“Hay estudios que encuentran una relación entre la procrastinación y una salud deficiente, asociado a mayores niveles de estrés, estilos de vida poco saludables y retraso en acudir a personal especializado en temas de la salud. Ya sabemos que sí hay una relación entre procrastinar, usar redes sociales y algunos problemas de salud. Todo lo que nos causa placer en esta vida está ligado con un circuito de recompensa de nuestro cerebro, lo que nos causa placer, lo vamos a buscar hacer más y hay una reacción fisiológica de bienestar”, recalca.

La clave es acudir a un especialista cuando la persona lo considere necesario, “no porque un video lo diga, sino porque algo está pasando. Hay síntomas que sí se pueden categorizar, pero muchos no, muchos son pasajeros y no sirve auto diagnosticarse sin un tratamiento clínico”.

María García puntualiza que, con los trastornos, igual que con las redes sociales, hay que pensar si eso interrumpe la vida diaria, si generan ansiedad o cambios de conducta. “Las redes sociales no son malas, pero hay que saber de dónde provienen, tener un auto control y acudir con especialistas”.

Exagerar síntomas quita la atención a quienes necesitan ayuda

La paido siquiatra Liliana Tapia Guillén sostiene que presentar información cómica sobre los trastornos mentales puede confundir a las personas. Por ejemplo, quienes se auto diagnostican con autismo pueden tener algún trastorno de ansiedad social o de personalidad, como el trastorno límite de personalidad o síntomas muy leves, pero se “sobre auto diagnostican y las personas que realmente viven con una enfermedad mental terminan invalidadas”.

Desde hace mucho tiempo, agrega, se lucha por el reconocimiento de las enfermedades mentales y la aceptación de quienes viven con ellas, así como su libre derecho a vivir una vida digna, pero “el hecho de que todo mundo considere tener algunos rasgos, un poquito de Trastorno Obsesivo, un poquito de depresión, genera que las personas con una enfermedad real vuelvan a ser invisibilizadas”.

“Vivirse con una enfermedad mental no debe verse como un logro, como cualquier patología se tiene que reconocer cuando se tiene para tratar los síntomas. Le están quitando espacios a personas que sí tienen una enfermedad mental, a mí me llegan pacientes diciéndome que tienen tal enfermedad, ahorita todos los psiquiatras y especialistas de la salud mental estamos saturados y le están quitando un espacio para ver a un paciente que sí tiene una enfermedad”, agrega Tapia.

Otro problema es que no siempre hay marcadores biológicos, resonancias o pruebas de laboratorio para hacer un diagnóstico, así que difundir el contenido puede hacer que algunas personas maximicen los síntomas que vieron en redes sociales y si el personal de salud no tiene una experiencia clínica adecuada, pueden llegar a brindar tratamientos con efectos secundarios no necesarios en esa persona.

Eso se vuelve especialmente delicado cuando hay saturación en los servicios de salud mental y desabasto de ciertos medicamentos para tratar  trastornos, de manera que “pacientes que realmente no requieren esa atención, pudieran no estar teniendo acceso a los mismos”.

Como una manera de saber cuándo tomarse en serio alguna situación, Liliana Tapia recomienda evaluar si los síntomas que dicen tener generan una disfunción real en alguna área de su desarrollo, escolar, personal, laboral o cualquier esfera de su vida “ahí sí hay que acercarse a un profesional, eso es una línea que marca lo patológico de una característica normal”.

“Por ejemplo, yo puedo ser muy ordenada y si no me representa un problema en mi vida, no es un Trastorno Obsesivo Compulsivo, si me genera una disfunción por lastimarme las manos, la piel, por el exceso de higiene, ahí sí hay que acudir a un personal de la salud. Si no genera una disfunción, hay que tomar el video como lo que es, un video que busca tener muchas vistas para hacerse viral y punto”, agrega.

La importancia de acudir a un profesional

En febrero pasado, la plataforma de salud PlushCare dio a conocer que casi el 84 por ciento de la información que circula en TikTok, bajo la búsqueda de salud mental. es falsa y más del 14 por ciento presenta contenido que podría ser potencialmente dañino.

El 91 por ciento de quienes difunden esa información no tiene capacitación médica y hay un gran porcentaje de información incorrecta sobre el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, el trastorno bipolar y la depresión. El estudio puede encontrarse en https://plushcare.com/blog/tiktok-mental-health/

García Gomar puntualiza que “es muy difícil hacer un autodiagnóstico basado en TikTok o en redes sociales, yo no puedo ser juez, juzgado y señalado, necesitamos acudir con un especialista externo, una persona preparada que pueda discernir un diagnóstico, requiere una atención psicológica, psiquiátrica, neuropsicológica o un abordaje integral con equipo multidisciplinario, un video de segundos solamente puede causarme ansiedad por conductas estereotipadas”.

Para Liliana Tapia es importante tomar con cautela esta información que se difunde de manera masiva, porque “las redes sociales sí ayudan a tener mayor apertura a la salud mental, pero no son una evaluación profesional” y es importante discernir en qué momento se debe acudir a la atención de un especialista, así como darles la importancia real a los trastornos.

(Visited 1 times, 1 visits today)

Last modified: 13 octubre, 2023Tomado de https://lalupa.mx/