febrero 24, 2021

Aura, de Carlos Fuentes. Un libro imperdible

Al fin, podrás ver esos ojos de mar que fluyen, se hacen espuma, vuelven a la calma verde, vuelven a inflamarse como una ola: tú los ves y te repites que no es cierto… Carlos Fuentes Leí Aura hace más de...

Foto: @_jonathan_alcala

Al fin, podrás ver esos ojos de mar que fluyen, se hacen espuma, vuelven a la calma verde, vuelven a inflamarse como una ola: tú los ves y te repites que no es cierto…

Carlos Fuentes

Leí Aura hace más de diez años y aunque me gustó, no generó el mismo impacto de la segunda lectura de apenas hace unos días. Es obvio, en tantos años como lector han cambiado algunas cosas. Es probable que hoy preste atención a ciertos detalles y valore algunos elementos al tiempo que desdeño o resto importancia a otros.

En aquel entonces leí esta obra de Carlos Fuentes arrastrado por la obligación, pues es un libro tal cual: obligatorio. La parte negativa es que el interés por disfrutar de un buen libro puede estar manchado por una impostura. Por tanto, yo sostengo que Aura es imperdible, no obstante, debe leerse en el momento adecuado y esto es, cuando el lector así lo desee. Cuando nazca un interés genuino por hacerlo.

Aura es un libro breve y contundente, sombrío y mágico. La narración permite que el personaje y el lector se hundan en una misma experiencia. En una atmósfera de cosas que están y que no están al mismo tiempo. Entrar en una casa vieja y lúgubre, y encontrar a una anciana postrada en su cama. Rodeada de luces de veladoras, figuras religiosas de rostros tristes y de demonios que ríen. Y de pronto, la aparición de Aura, una mujer de una belleza relevante, que poco a poco se mete en la mente del huésped y lo hace perder la cordura.

Es admirable que en tan pocas páginas Fuentes haya logrado escribir una obra que ha sobrevivido y que sobrevivirá al paso del tiempo. Aura se sostiene en la consistencia de sus personajes. En los símbolos que están en todas partes. En la anciana que provoca cierta ternura y repugnancia, y en la joven que despierta deseo y curiosidad. Los gatos, las ratas, el macho cabrío degollado y la coneja que come migajas en la cama de su ama, son elementos suscitan sensaciones. La historia mantiene un vínculo con el pasado, con una piel que se resiste a marchitarse y con la nostalgia de una época casi olvidada. La casa que habitan se rehúsa al derrumbe y la modernidad. Y el amor, siempre el amor, como el hechizo más fuerte.

Aura conjuga dos realidades y no nos permite saber a cuál pertenecemos. Y hay horror en sospechar que tal vez a ambas. Plantea hechos que originan incógnitas que aderezan la trama. Un supuesto criado que pone la mesa y realiza diligencias. El patio que se ve, pero que no existe. El anuncio en el periódico llamando a gritos a un historiador que sepa francés.  Dentro de tanta oscuridad la luz de una historia genial se mantiene en pie.

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