Adultos sin las habilidades necesarias para el nuevo mundo laboral, advierte estudio internacional

La OCDE detecta estancamiento en lectura y brechas persistentes que limitan la adaptación a la era digital y a los cambios tecnológicos.

Un amplio estudio internacional sobre competencias de la población adulta concluye que una proporción significativa de personas no posee las habilidades necesarias para prosperar en un entorno económico y social cada vez más cambiante, marcado por la digitalización, la automatización y la rápida transformación del mercado laboral.

El informe, basado en la Encuesta de Habilidades de Adultos, evalúa capacidades consideradas esenciales en la actualidad: comprensión lectora, habilidades matemáticas y resolución adaptativa de problemas, es decir, la capacidad de enfrentar situaciones nuevas y complejas. Los resultados muestran que, en muchos países, estas competencias no han mejorado en la última década e incluso han retrocedido en el caso de la lectura.

Habilidades básicas, el nuevo factor de desigualdad

De acuerdo con el análisis, un número considerable de adultos solo alcanza niveles básicos de desempeño en lectura y cálculo. Esto limita su capacidad para entender información compleja, utilizar herramientas digitales y adquirir nuevas destrezas, justo cuando las empresas demandan mayor flexibilidad cognitiva y aprendizaje continuo.

La brecha no es uniforme. Las diferencias en habilidades están fuertemente relacionadas con el nivel educativo, el entorno familiar y otros factores socioeconómicos. En la práctica, esto significa que las desigualdades educativas se traducen en desigualdades laborales y de ingresos, reforzando ciclos de exclusión.

Impacto directo en empleo y calidad de vida

El estudio también subraya que quienes tienen mejores competencias tienden a acceder a empleos más estables, mejores salarios y mayor bienestar general. Por el contrario, las personas con bajos niveles de habilidades enfrentan mayor riesgo de desempleo, trabajos precarios o puestos donde no pueden desarrollar su potencial.

Además de las consecuencias económicas, las habilidades se vinculan con la participación social y cívica, así como con la capacidad de adaptarse a cambios tecnológicos que afectan la vida cotidiana.

Educación continua, la clave

Una de las conclusiones centrales es que la educación formal inicial ya no es suficiente. Los especialistas señalan la necesidad de fortalecer sistemas de aprendizaje a lo largo de la vida, capacitación laboral constante y programas flexibles para adultos que permitan actualizar conocimientos en distintas etapas de la vida.

Un reto global

El diagnóstico plantea un desafío de gran escala: si los países no refuerzan el desarrollo de habilidades en la población adulta, una parte creciente de la sociedad podría quedar rezagada frente a la innovación tecnológica y la transformación del empleo, afectando la productividad, la cohesión social y el crecimiento económico.

En síntesis, aunque muchos adultos cuentan con competencias valiosas, los datos muestran que el nivel general no avanza al ritmo que exige el mundo actual, lo que convierte al aprendizaje permanente en un eje estratégico para el futuro.