junio 26, 2021

Abre en Arlés LUMA, la torre de Frank Gehry inspirada en Van Gogh

La ciudad de la Provenza francesa estrena un mega centro cultural presidido por una torre diseñada por el arquitecto del Guggenheim Bilbao Leer#ExpresionSonoraNoticias Tomado de http://estaticos.elmundo.es/elmundo/rss/cultura...

Actualizado Sábado,
26
junio
2021

00:26

La ciudad de la Provenza francesa estrena un mega centro cultural presidido por una torre diseñada por el arquitecto del Guggenheim Bilbao

El centro LUMA, de Frank Gehry.
El centro LUMA, de Frank Gehry.

Vincent Van Gogh se instaló en la localidad francesa de Arlés en 1888 porque buscaba «una luz distinta». Vivió en esta maravillosa ciudad de la Provenza, situada a orillas del Ródano, unos 15 meses, durante los cuales pintó hasta 300 cuadros, incluidas algunas de sus obras más famosas como Los girasoles, La casa amarilla o El dormitorio.

Hoy, bajo la luz tan particular y refulgente de Arlés, se eleva una gigantesca torre con una estructura geométrica retorcida y recubierta con más de 11.000 paneles de acero inoxidable que capturan los destellos del sol. Es el último trabajo, a sus 92 años, de Frank Gehry, que se ha inspirado en Van Gogh para levantar la que sin duda es la edificación principal y el signo distintivo de LUMA, el nuevo e inmenso centro de arte y campus experimental que se extiende a lo largo de 27 acres y que hoy abre sus puertas en Arlés.

“Queríamos evocar lo local, desde la Noche estrellada” de Van Gogh a los cúmulos de piedra que se encuentran en la región”, subraya el arquitecto.

Imagen aérea del centro LUMA.
Imagen aérea del centro LUMA.

Pero Gehry también señala como inspiración de este torre los numerosos restos de arquitectura romana que se encuentran en Arlés y que toman forma en el interior del edificio, con un gran espacio central que bebe del anfiteatro romano que se encuentra en esta ciudad francesa. “Este es mi primer edificio romano”, asegura con tanta ironía como seriedad. “Este edificio también es un homenaje a la arquitectura romana”.

Después de más de 10 años acariciando este ambiciosísimo proyecto, LUMA ya es realidad. Con salas de exposiciones, talleres de investigación y diseño, espacios para proyectos, archivos y jardines, es fruto del empecinamiento personal de Maja Hoffmann, una de las más importantes coleccionistas de arte contemporáneo del mundo.

LUMA abre sus puertas a lo grande: con instalaciones realizadas ex profeso para el lugar por artistas como Olafur Eliasson (que ha colocado un gran espejo circular que rota lentamente en el techo del hueco de una escalera, desestabilizando la percepción visual del visitante), DominiqueGonzalez-Foerster, Carsten Höller, Liam Gillick, Etel Adnan, Philippe Parreno (que literalmente invita al público a realizar un viaje al futuro) o Christian Marclay. Con una exposición de fondos de la Colección Emmanuel Hoffmann, que incluye piezas de Alighiero Boetti, Richard Long, Bruce Nauman, Duane Michals, Rosemarie Trockel y Cy Twombly. Con otra exposición de fondos de la colección LUMA en la que hay trabajos de Rirkrit Tiravanija, Arthur Jafa, Hans-Peter Feldman, Urs Fischer, Paul McCarthy… Con obras en los jardines que llevan la firma de Franz West o Liam Gillick. Y con la firme promesa de no acomodarse, de seguir sorprendiendo…

Detalle del interior del centro LUMA.
Detalle del interior del centro LUMA.

Hay una metáfora que define muy bien a LUMA: es un organismo vivo. Como tal, tiene que haber un equilibrio entre la forma y la función. Se trata de componer una partitura polifónica en la que todo esté ordenado pero en la que todo sea posible”, en palabras de Maja Hoffmann.

Pero para entender lo que es LUMA y de dónde viene hay que trazar la historia de una familia suiza muy rica y profundamente relacionada con el arte contemporáneo: los Hoffmann. Todo comenzó con Emanuel Hoffmann (1896-1932), hijo del fundador de la compañía farmacéutica Hoffmann-La Roche. Tanto él como su mujer, Maja Hoffmann-Stehlin, eran grandes amantes del arte contemporáneo, y empezaron a comprar obras de Joan Miró, Picasso, Paul Klee, Max Ernst….

Emanuel Hoffmann falleció en un accidente de coche con 36 años. Y un año después de su muerte, en 1933, su viuda decidió crear una fundación en memoria de su difunto marido y la bautizó con el nombre de éste: la Fundación Emanuel Hoffmann. Su objetivo era reunir una importante colección de arte contemporáneo y hacerla accesible al público.

Hoy, más de 80 años después, la Fundación Emanuel Hoffmann atesora cientos de pinturas, esculturas, instalaciones, vídeos y películas de más de 150 artistas.

Pero ahí no acaba la historia. Una de las nietas de esa pareja heredó su pasión por el arte contemporáneo: Maja Hoffmann (1956). Y también ella empezó a comprar obras de arte, reuniendo a su vez una impresionante colección. Con la particularidad de que, aunque nacida en Suiza, Maja Hoffmann se trasladó siendo niña a vivir a la ciudad de Arles (en la Provenza, en el sur de Francia), lugar al que se siente profundamente unida y donde su padre puso en pie la Fundación Vicent Van Gogh.

Agitando todos esos ingredientes (la familia Hoffmann, mucho dinero, el arte contemporáneo y Arlés) surge LUMA. Manteniendo el espíritu de la familia de hacer accesible el arte a todos: visitar este nuevo complejo de arte es gratuito, basta con reservar.

LUMA es la última aportación artística a una ciudad que ya tiene en ese sentido una larga tradición. Arlés no sólo está repleto de ruinas romanas y de historia, sino que también acoge desde la década de los 70 un importante festival de fotografía. Maja Hoffmann y sus colaboradores esperan ahora que LUMA ponga definitivamente a Arles en el mapa del arte contemporáneo y que sea para la ciudad un reactivo como el Guggenheim lo fue para Bilbao o el Pompidou para París. El tiempo dirá si lo consiguen.

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